Los claroscuros que han dejado las explicaciones de Sánchez sobre el espionaje

El presidente no convence a sus socios parlamentarios con sus explicaciones sobre Pegasus.
Pedro Sánchez, durante el pleno en el Congreso.
Pedro Sánchez, durante el pleno en el Congreso.
Europa Press News via Getty Images

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha intervenido este jueves en el Congreso de los Diputados en un pleno monográfico para dar explicaciones sobre el espionaje que hizo el CNI a varios independentistas a través del sistema Pegasus.

Durante su intervención, Sánchez ha anunciado una nueva ley de secretos oficiales que sustituirá a la ley franquista de 1968 y una reforma de la ley del CNI para mejorar el control judicial e interno del organismo, tal y como había adelantado ya este jueves por la mañana El País. La idea es que esta reforma sustituya a la de 2002 y que dé más garantías para los derechos individuales de las personas.

Propuestas con las que el presidente del Gobierno ha tratado de calmar los ánimos de sus habituales socios parlamentarios, especialmente ERC. Lo ha logrado, en parte, con el PNV, que lleva años reclamando el cambio en la ley de secretos oficiales; pero no en el caso de los republicanos.

De hecho, su portavoz, Gabriel Rufián, ha subido a la tribuna y lo primero que ha hecho ha sido preguntarle a Sánchez ”¿qué ha venido a hacer aquí?”.

Ha sido la primera de las muchas preguntas que ha planteado tanto Rufián como otros portavoces ante lo que consideraban unas explicaciones insuficientes del presidente.

¿Controla el Gobierno al CNI?

Es una de las cuestiones que ha planteado tanto Rufián como Aitor Esteban, portavoz del PNV, al presidente del Gobierno.

″¿Por qué viene aquí hoy prometiendo un mayor control judicial para un mayor control del CNI cuando el mayor controlador del CNI es el presidente del Gobierno, es decir, usted?”, se ha preguntado Rufián.

“No se trata de que usted se encargue personalmente, se trata de que sepa usted en qué anda el CNI. ¿O es que no le pasan informes?”, ha abundado Esteban. “El CNI necesita un control y ese control lo tiene que hacer el Gobierno, porque nombra su dirección, que es política”, le ha recordado.

El presidente del Gobierno ha negado que exista falta de control del CNI, pero ha asegurado que su labor no es la de “decidir a quién se tiene que intervenir el teléfono”. “Creo que sería un mal ejemplo y dañaría la democracia. Mi deber es salvaguardar el orden constitucional y defender la seguridad nacional”.

“La responsabilidad que tengo como presidente y que tiene el Gobierno es definir cuáles son los riesgos y los desafíos para la seguridad nacional, en cada año y en cada momento”, ha agregado Sánchez.

“No se trata de que usted se encargue personalmente, se trata de que sepa usted en qué anda el CNI. ¿O es que no le pasan informes?”

- Aitor Esteban, portavoz del PNV en el Congreso.

El jefe del Ejecutivo afirma que “quienes definen, diseñan e implementan esas operaciones deben encontrar el permiso de la autorización judicial”. “A veces se les otorga, otras veces no. Este es sinónimo de proceder y de garantía democrática, no de ausencia de control del CNI”, ha afirmado.

“Quienes definen, diseñan e implementan esas operaciones, de quien debe encontrar el permiso es de la autorización judicial. A veces se les otorga, otras veces no. Este es sinónimo de proceder y de garantía democrática, no de ausencia de control del CNI, que tiene triple control, parlamentario, judicial y económico”.

Palabras que no han convencido a Esteban, que se ha mostrado “preocupado” porque el Gobierno “confíe en que el CNI funcione sólo, autónomamente, únicamente con la estrategia de seguridad” y que “quien más información tiene de qué hacen, deshacen y si están rebasando las líneas es el propio Gobierno”. También ha recordado que el control parlamentario era inexistente porque “hasta hace poco no había Comisión”.

Además, sin querer desvelar nada de lo que dijo la exdirectora del CNI, Paz Esteban, en el Congreso, Esteban ha asegurado que el juez que autorizó las 18 operaciones de espionaje a independentistas “no sabía qué estaba autorizando”. “No lo sabía, sé de lo que estoy hablando”, ha dicho el portavoz nacionalista.

¿Qué hicieron los espiados para ser espiados?

″¿Qué amenaza representaban? ¿Qué delito habían cometido?”. Son algunas de las cuestiones que ha lanzado al aire el portavoz de ERC dirigidas al presidente del Gobierno, ante al que ha asegurado que los 18 espiados con autorización judicial por el CNI “sólo comparten su ideología, que son independentistas”.

“Supuestamente, en este país sólo se puede espiar a alguien legalmente si es un narcotraficante, si forma parte de una organización criminal determinada o si es un yihadista internacional. ¿Cuál de estos 18 espiados era un narcotraficante, un delincuente o un yihadista? ¿Cuál?”, ha preguntado Rufián.

El portavoz de ERC se ha respondido a sí mismo diciendo que “si no lo eran” se está presuponiendo “que el Gobierno considera al independentismo una amenaza tal para el Estado o para el marco constitucional como el yihadismo internacional”.

Pedro Sánchez ha argumentado que aquellas operaciones del CNI se justifican porque había “un problema de seguridad nacional” tras la Declaración Unilateral de Independencia en Cataluña en 2017 y los altercados en 2019 tras la sentencia del Supremo contra los dirigentes independentistas encarcelados.

“Si mañana un sindicato, en defensa de algún derecho laboral, corta una vía ferroviaria o quema un contenedor, ¿le van a espiar? ¿También van a intervenir sus comunicaciones? Porque están abriendo una puerta terriblemente peligrosa”, ha planteado Rufián.

El presidente del Gobierno ha negado la mayor, afirmando que no fueron unos contenedores incendiados sino “el intento de toma de un aeropuerto como el Prat, el impedimento de que los controladores aéreos pudieran subir a la torre aérea para poder controlar los vuelos y la circulación aérea de esa torre, sabotajes diarios en los trenes de cercanías,...”.

¿Por qué espiaron a Pere Aragonés?

Es la siguiente cuestión que ha planteado Rufián y a la que no ha sabido (o no ha querido) contestar Pedro Sánchez.

″¿Qué hacía? ¿Por qué, oh casualidad, le espiaban mientras negociaba con ustedes una investidura? ¿Qué pasó con esa información? Porque ninguno de ellos acabó en la cárcel, ¿qué hicieron con esa información?”.

El jefe del Ejecutivo ha mantenido su argumentación sobre los peligros para la seguridad nacional que suponía la situación en Cataluña y ha puesto en valor que actualmente es completamente distinta.

¿Fueron espiados el resto también por el Estado?

Esta cuestión no sólo la ha planteado Rufián, sino también otros portavoces nacionalistas como Ferrán Bel, portavoz del PDeCat, que ha planteado a Sánchez la siguiente cuestión: ¿Usted puede garantizar que ninguna institución del Estado ni sus miembros nos han espiado a los que no tenemos autorización judicial para haber sido espiados? ¿Puede garantizar que la Policía ni ninguno de sus miembros, ni la Guardia Civil ni ninguno de sus miembros ha utilizado Pegasus?”.

En el mismo sentido, Rufián se ha preguntado “quién se hace cargo de ese espacio entre la legalidad y la ilegalidad”, en referencia a los que fueron espiados sin autorización judicial.

“Ustedes hablan de nación extranjera, ¿quién puede interés en espiar a 65 independentistas?”, se ha preguntado. ”¿Moldavia, Estonia... o España?”, ha agregado.

El portavoz de ERC se ha preguntado qué pasa si “la segunda opción” es que ese espionaje se llevara a cabo a través de “un organismo estatal descontrolado”, en referencia a la Policía o la Guardia Civil.

Rufián ha recordado que “tres altos cargos de Interior” le dijeron en varias comisiones de investigación “que sí, que en este país se espía por la cara y se espía a quien no les gusta”. El portavoz republicano ha recomendado a Sánchez que vea el momento en el que Eugenio Pino, jefe de la Policía con el Gobierno del PP, le dice que “por España lo haría todo”.

No ha sido la única referencia a las ‘cloacas’ o “Estado profundo”, como ha dicho Joan Baldoví, portavoz de Compromís.

Algo que Sánchez ha rechazado de plano, negando la existencia de ese “Estado profundo” afirmando que con su Gobierno y con él al frente “no ha sucedido lo que sucedió con Rajoy y con el PP”.

“No hay un Estado profundo, hay un Estado con sus imperfecciones, pero con contrapesos”, ha dicho Sánchez, quien no ha contestado, sin embargo, a la cuestión sobre si se habría podido espiar al resto desde el propio Estado.

En este sentido, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, ha preguntado a Sánchez otra cuestión que ha quedado en el aire: si el Ejecutivo “va ordenar o prohibir la utilización de Pegasus hasta que no se aclare qué es y cómo se utiliza”.

¿Van a rodar más cabezas además de la de Paz Esteban?

Otro de los puntos del debate ha sido la situación de la ministra de Defensa, Margarita Robles, gran señalada en este caso, especialmente por los independentistas.

″¿Por qué se cesó a la directora del CNI si todo se hizo bien?”, se ha preguntado Ferrán Bel, que ha querido saber si la cabeza de Paz Esteban “es la única responsabilidad que va a asumir el Gobierno” y si “piensa hacer alguna otra sustitución”. ”¿Piensa sustituir a la ministra de Defensa?”, ha planteado más claramente.

También ha señalado a Robles el portavoz de ERC, mucho más duro con la ministra. ”¿Está usted de acuerdo con las respuestas de Margarita Robles, con sus respuestas y su actitud?”, ha planteado Rufián, que ha tildado de “patriotismo tóxico” la respuesta de la ministra.

“Estoy muy orgullosa de los 3.000 hombres y mujeres del CNI. Escándalo. Estoy muy orgullosa de los 3.000 hombres y mujeres del CNI. Otro escándalo”, ha resumido el diputado republicano, que se ha dirigido a Robles.

“Estoy convencido que usted ama a su país, pero lo ama mal. Porque frente a todo lo que se está publicando, usted no se puede limitar a decir esto y ya está. No lo puede hacer. Está haciendo un flaco favor a su país”, le ha dicho.

Sánchez ha evitado entrar en este asunto durante sus respuestas a las constantes preguntas que ha tenido que enfrentar en un pleno evidentemente incómodo con sus socios habituales.

Pedro Sánchez en 15 gestos