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06/06/2019 17:10 CEST | Actualizado 06/06/2019 17:29 CEST

"Nefasto y caro": Los peores comentarios en Tripadvisor al restaurante que Bertín Osborne acaba de cerrar

En Google se puede ver que está cerrado.

El HuffPost

Bertín Osborne ha cerrado su restaurante La Casa de Bertín, situado en la famosa calle del Tubo de Zaragoza, ha informado Hoy Aragón

Una información fácil de comprobar en Google, donde pone que el local está “cerrado permanentemente”. 

Desde Hoy Aragón aseguran que “sus más de 200 metros cuadrados de superficie no han sido capaces de llenar la demanda que se preveía con la expectación” y que el cantante y presentador “no atendía ni lo más mínimo el negocio”. 

Google

¿Pero qué dicen los usuarios? En Tripadvisor, uno de las webs más famosas de valoración de negocios,La Casa de Bertín tiene un 3 sobre 5, con 24 valoraciones de excelente y 18 de pésimo. 

Estos son algunos de los peores comentarios que se pueden leer en la web en las últimas semanas.  

Atención Pésima y falta de formación

Vergüenza el trato ofrecido a una persona celíaca en La Casa de Bertín de Zaragoza. Después de haber avisado con anterioridad, no sólo no tienen nada previsto si no que además no tienen ni idea, falta de formación y delicadeza para tratar estas situaciones. No volveremos

Pésimo Fatal

Lentisimos a rabiar. Veinte minutos esperando entre plato y plato. El servicio muy poco profesional. No tienen ninguna noción sobre intolerancias alimentarias. Por supuesto mucho menos sobre la contaminación cruzada.

Alergias: Qué miedo!!!

Que estando avisados de la asistencia de personas celíacas les pongan platos con pan, y se sorprendan de que no puedan comerlos, y después digan que “entonces arroz tampoco podrán comer”, estando avisados con antelación, da idea del conocimiento (nulo) que tienen de alergias e intolerancias. Qué miedo, porque, por supuesto, no creo que tengan cuidado con el aceite ni con las salsas ni con nada.

Lo que mal empieza...

El recibimiento ya no fue nada bueno nada más sentarnos pedimos recomendación de vinos porque estaban cambiando la carta o algo así y tenían pocos nos dijeron y ya nos contestaron con malas formas, que de hecho esto lo mencionan en otros comentarios, y ya dijo una persona de la mesa yo me levantaba y me iba, más tarde corrigieron un poco más las formas. 
Pero aún así el ambiente es casposo. 

Buen sitio, más no espectacular

El local no está mal. Pero pudiese ser mucho mejor. Las croquetas de rabo toro, no tenían rabo. El pulpo a la brasa le faltaba brasa. El secreto estaba muy muy bueno. Es una buena opción pero no la mejor.

Comer lo que quiera el cocinero

Fuimos mi mujer, padre y mis hijos. Nos reservaron la mesa en un comedor que tienen abajo. El trato del camarero correcto. Pero a la hora de escoger el menú  cambiaron el potaje por judías. Y el rabo de toro por costillas . Nos pareció una tomadura de pelo. Había varias mesas quejándose. Entre ellas una con el pescado medio crudo. Una vergüenza. Y encima el camarero sin tener culpa. El encargado. En en vez de dar solución. Un chulo maleducado

Nefasto y caro

Croquetones avinagrados (ya no estaban en buen estado) recalentados en microondas, pan del día anterior recalentado en micro... lástima que nos llegase frío y gomoso. La atención pésima, con una ración de croquetas como un puño de grandes ni un plato nos ofrecen para comerlas, tenemos que andarlo pidiendo. Los calamares tampoco valen la pena.

¿Restaurante o bar de copas?

Fuimos una noche a cenar unas tapas y nos decepcionaron varias cosas: las croquetas parecían congeladas, las tortitas de camarones se les habían quemado, la música latina demasiado alta no pegaba nada con el ambiente andaluz del restaurante, y para último varios de los camareros se pusieron a bailar al ritmo de la misma. Nunca había visto algo igual en un restaurante que se entiende está catalogado de calidad media/alta (sus precios así lo demuestran, no sus platos ni su servicio).

Mal servicio

La relación calidad precio se puede mejorar mucho pero el servicio de algunos camareros se lo tienen que hacer mirar. Al cliente hay que servirle, no despachar le antes posible.