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13/12/2019 16:08 CET

Los plumíferos más caros de las pistas de esquí siguen siendo de Moncler

Las negociaciones de la compañía Kering para comprar Moncler no han dado los frutos previstos.

De momento no hay operación de compra. Tras semanas disfrutando del subidón en bolsa y de la especulación de una posible compra, la empresa italiana de chaquetas y ropa deportiva Moncler ha hecho estallar el suflé del mercado y de la rumorología.

Moncler ha estado hablando con el grupo Kering, pero de momento no hay nada que contar, ni compra ni colaboración a la vista. Así de contundente se ha mostrado Remo Ruffini el consejero delegado de la fabricante de ropa deportiva de invierno de lujo más famosa del mundo. En los últimos cinco años, Moncler ha conseguido renacer de sus cenizas: la campaña de modernización, los nuevos diseños, el marquetin y el control exhaustivo de costes han dado resultados más brillantes de lo esperado.

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Moncler en la alfombra roja

En las últimas semanas y tras la “Operación Tiffany”, el mercado miraba con atención una posible operación de Moncler. Ahora se confirman las conversaciones pero no hay negociaciones. En el comunicado oficial, Ruffini asegura que “mantiene contactos y habla con inversores, incluido el grupo Kering, para explorar oportunidades estratégicas potenciales para promover aún más el desarrollo exitoso de Moncler ”. La multinacional de ropa deportiva, con los plumíferos más caros que puedes ver en las pistas de nieve de cualquier lugar del mundo, vale en bolsa 10.000 millones de euros. Una operación de compra supone una gran inversión, incluida también para el grupo dueño de Gucci.

Plumíferos de Moncler

Kering fue la primera multinacional que anunció una recomposición de su cartera de marcas para dedicarse exclusivamente a las más lujosas y especializadas; el lujo asequible no estaba entre sus planes. Moncler, por su parte, sigue siendo una empresa independiente, nació en Monestier-de-Clermont, un pueblo de montaña cerca de Grenoble en Francia. Han pasado de fabricar sacos de dormir a bajo cero, a fabricar colecciones eclécticas de ropa para la nieve que venden gracias a una política de las más agresivas de marketing y de acciones con influencers y celebrities. La inversión, tanto en nuevas tecnologías aplicadas a tejidos que soportan el frío como en diseño y diversificación de “colecciones” adaptadas a los mercado con mayor capacidad adquisitiva – como Japón—, la ha convertido en pocos años en firma de culto. Desde los 800 euros es posible lucir un plumífero de Moncler, cuya única competencia se la hace la multinacional canadiense Canada Goose. Ambas empresas han dado el salto de las pistas de esquí a la calle con modelos adecuados a la vida de las ciudades más frías del mundo en invierno.

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