POLÍTICA
07/08/2020 08:04 CEST | Actualizado 07/08/2020 08:07 CEST

Los reyes, ante una atípica estancia en Palma por Juan Carlos I y la pandemia

Unas vacaciones tardías, sin tradiciones (ni Copa de Vela ni posado al uso) y centrada en el fomento del turismo

Carlos Alvarez via Getty Images
El rey Felipe y su padre, Juan Carlos, saliendo a cenar con sus familias en Palma, en 2016. 

Los reyes inician junto a sus hijas su tradicional estancia veraniega en Palma de Mallorca, un periodo que este año va a ser atípico por las consecuencias de la pandemia de coronavirus y por las repercusiones de la salida de España de Juan Carlos I.

Está previsto que entre el viernes y el sábado ya estén en el Palacio de Marivent don Felipe, doña Letizia, la princesa de Asturias y la infanta Sofía. Allí se encontrarán por vez primera con la reina Sofía después de que don Juan Carlos comunicara el pasado lunes que salía de España para facilitar las funciones de su hijo como monarca tras las noticias y la investigación judicial sobre sus presuntos negocios opacos. Hasta ahora, Zarzuela se ha limitado a decir que es el emérito el que debe decir dónde se encuentra, no despeja la incógnita, después de que se supiera que viajó a Galicia y, supuestamente, de allí a Portugal, camino de la República Dominicana, aunque también se ha publicado que en realidad voló a Abu Dabi (Emiratos Árabes). Todo son especulaciones por el momento sobre el destino del monarca que asumió la corona en los inicios de la transición democrática. 

Doña Sofía, que seguirá residiendo en Zarzuela y mantendrá sus actividades institucionales, llegó días atrás a Palma acompañada de su hermana, Irene de Grecia, y de su hija la infanta Elena. Pero no fue hasta este miércoles cuando se la pudo ver por vez primera por las calles de la ciudad al acudir a comprar a varios establecimientos.

A la espera de que Zarzuela haga pública la agenda de los reyes en Palma, estancia que se prolongará hasta el 17 de agosto, no se prevé que la actividad oficial comience hasta el día 10 y sí se ha avanzado ya que la situación provocada por la COVID-19 va a conllevar cambios respecto a otros años.

La pandemia obligó a suspender la edición de este año de la Copa del Rey de Vela, que se celebra tradicionalmente desde finales de julio en aguas de la bahía de Palma y a la que siempre acude don Felipe. Esa cancelación es uno de los motivos por los que la presencia de los reyes en Baleares comienza más tarde de lo habitual.

Además, las medidas sanitarias ante el coronavirus han llevado a la casa real a suspender la recepción tradicional a la sociedad balear en el Palacio de la Almudaina y es previsible que no haya o se modifique el formato del habitual posado que protagonizaban todos los años los reyes y sus hijas.

Pero don Felipe y doña Letizia van a incluir este año un recorrido por otras islas de la comunidad, además de Mallorca, para contactar con diversos sectores y conocer directamente cómo les está afectando la pandemia.

Baleares es una de las comunidades más ligadas al turismo, un sector que está siendo especialmente castigado por el virus tal y como sus principales representantes les trasladaron en persona durante la visita que realizaron el pasado 25 de junio a Palma en el marco de la gira que han protagonizado por todas las autonomías.

Sí está previsto que el rey mantenga las audiencias que tiene cada año con las autoridades autonómicas y de Mallorca, y también el habitual despacho en Marivent con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Un despacho para el que, a la espera de confirmación oficial, se baraja la fecha del 12 de agosto y que será la primera ocasión en que se verá juntos públicamente a Felipe VI y a Sánchez tras la salida de España de don Juan Carlos.

Sánchez calificó de “adecuada” esa salida, elogió al rey por marcar distancias con su padre y defendió la institución monárquica recalcando que no se la está juzgando como tal, sino que se juzga a personas.

Se mantiene la incógnita de si Zarzuela o el propio don Juan Carlos a través de su abogado, Javier Sánchez Junco, informarán del lugar al que se ha trasladado antes de que los reyes inicien su agenda en Palma.

Allí será donde los periodistas podrán ver por vez primera a Felipe VI y doña Letizia tras la salida de España del anterior jefe del Estado, ya que desde entonces sólo ha habido este jueves una audiencia del rey en el Palacio de la Zarzuela al ministro de Exteriores de Uruguay, Francisco Bustillo, sin medios de comunicación y sin posibilidad de preguntas. 

La atipicidad de este verano para los reyes y sus hijas se mantendrá incluso después de su estancia en Palma, ya que a su término regresarán a Madrid y no prevén disfrutar de unos días de vacaciones privadas sin destino conocido públicamente tal y como ocurría otros años. 

Marivet, testigo de las crisis familiares

El palacio de Marivent no pertenece al conjunto de residencias de la familia real española, es decir, no es de Patrimonio Nacional, sino que su titularidad pertenece a la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, que lo cedió en 1973 a los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía.

La escalinata de la entrada principal del edificio ha visto menguar con el paso del tiempo el número de miembros de la familia real que cada temporada estival se reunía allí para ofrecer a la prensa gráfica el tradicional posado de verano y que ha quedado reducido a los cuatro principales, los actuales reyes y sus hijas.

Los ahora reyes eméritos pasaron allí sus años dorados y allí vieron cómo la familia aumentaba con los matrimonios de sus hijas y la llegada de los primeros nietos.

El tradicional posado fotográfico que antaño era símbolo de la unidad familiar fue escaparate después de las crisis internas, la primera con el divorcio de la infanta Elena y Jaime de Marichalar, y después con el polémico juicio y entrada en prisión de Iñaki Urdangarín, marido de la infanta Cristina, envuelto en un caso de corrupción. Los jardines del palacio, de 9.155 metros cuadrados, fueron también testigos del noviazgo de Felipe VI y Letizia, protagonistas absolutos en los últimos años junto a sus hijas de la foto estival.

Durante ese medio siglo la familia real española ha estado acompañada también durante sus vacaciones de verano por personajes ilustres con los que se han fotografiado entre los escalones y columnas del palacio.

El príncipe Carlos y Diana de Gales, los emperadores de Japón Akihito y Michiko, Bill y Hillary Clinton, Mijail Gorbachov, Hugo Chávez o Michele Obama, que visitó Mallorca en 2010 junto a su hija Sasha, han sido algunos de los rostros conocidos que les han acompañado.

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