Jun Tsoboike/HuffPost
INTERNACIONAL
17/06/2019 10:21 CEST

Luchando por el reconocimiento en Japón

“No te niegues a ti mismo ni tus luchas. Al revés, quiérelas. Serán tu fuerza algún día”.

Fotografías de Jun Tsoboike

TOKIO, Japón — Cuando 13 parejas LGTBQ denunciaron al Gobierno japonés a principios de este año pidiendo reconocimiento legal para los matrimonios del mismo sexo, coparon titulares en todo el mundo. Era un momento histórico en la trayectoria del país hacia la igualdad.

Pero para las parejas implicadas, el camino ha sido largo y, según los expertos legales, podría durar muchos más años.

El activista de 24 años Soshi Matsuoka, fundador de una organización de derechos humanos llamada Fair, es uno de los abanderados de esta lucha. Hasta el 60% de los estudiantes LGTBQ dice haber experimentado acoso verbal o físico en la escuela y muchos prefieren no salir del armario públicamente.

Durante una reunión en una cafetería del distrito Harajuku de Tokio, Soshi describe lo que supone ser joven, gay y sin pelos en la lengua en un país conservador.

¿Cómo se implicó en el mundo del activismo?

Cuando empecé a hablar abiertamente sobre mi sexualidad en la universidad, había una clara división entre mi grupo de amigos LGTB y mis otros amigos, y quería hacer algo al respecto. Encontré una organización sin ánimo de lucro que organiza charlas en escuelas para hablar sobre el hecho de ser LGTB, y empecé a colaborar con ellos.

 

¿Por qué creó Fair y cuál es su labor en la organización?

Dar charlas estaba muy bien, pero sabía que había más problemas en los barrios de la periferia… como el acoso en el lugar de trabajo. Así que quería trabajar para buscar protección legal, porque seguimos sin tener leyes que protejan a la comunidad LGTB en Japón.

¿Qué le animó a salir del armario públicamente?

Las personas homosexuales son como tú y como yo, gente normal. Quería que la gente lo entendiera.

En general, la gente ha sido muy comprensiva, pero sigue habiendo haters, sobre todo en redes. Hay muchas personas muy vulnerables en la comunidad LGTB. Me alegra recoger esos comentarios negativos e incluso retar a esos haters. Me gustaría ser un escudo para los más vulnerables, para cambiar la sociedad.

¿Cuándo se dio cuenta de que era gay?

En el instituto sabía que era gay, pero no podía salir del armario. No quería mentir, pero tampoco podía contar la verdad. Lo único que podía hacer era reírme de mí mismo porque, cuando era pequeño, ser gay se ridiculizaba o se mostraba como algo gracioso. Así que era o utilizar el humor… o esconderse.

Salí del armario justo después del instituto con mis amigos más cercanos. No es que lo hubiera planeado o que me preparara para ello. Simplemente ocurrió. Me lo preguntaron directamente. Pensé que estaba preparado para contárselo, así que lo hice. Su reacción fue calmada. Me dijeron: “No pasa nada, tú eres tú”.

Jun Tsoboike/HuffPost

 

¿Cómo fue con su familia?

Estaba en la universidad. Un día, mi madre me preguntó que si tenía novia. Cuando intenté cambiar de tema, dijo: “Entonces tienes novio, ¿no?”.

Me sorprendió que lo supiera. Ella esperaba que le contara la verdad. Dijo: “Es importante que tengas a alguien a tu lado cuando estés enfermo, y no importa que sea chico o chica”.

Después de salir del armario, mi madre se implicó en temas LGTB y ahora es activista, trata de averiguar cómo educar bien desde el principio.

A mi padre no se lo conté directamente. Fue mi madre la que se lo dijo. Ella pensaba que mi padre lo sabía, pero no, y se quedó muy impactado.

Durante medio año o así, no se sentía cómodo cuando oía hablar de mi trabajo LGTB. Pero un día, empezó a aceptarme. Me dijo que se había acostumbrado al hecho de que soy gay. Antes pensaba que ser gay iba a ser una carga en mi vida. Pero como mi madre le hablaba de mí con tanta alegría, empezó a pensar: “Quizá no es para tanto”.

Ahora llevo a mi pareja a casa o hacemos pequeños viajes en familia. Estoy muy agradecido. A muchos de mis amigos les cuesta mucho más.

¿Tiene algún consejo para los miembros de la comunidad LGTBQ que lo estén pasando mal?

Es fácil decir: “Simplemente, sé tu mismo”. Es bonito. Pero resulta muy difícil.

Si crees que eres raro porque eres diferente, que sepas que no eres raro en absoluto.

No te niegues a ti mismo ni tus luchas. Al revés, quiérelas. Serán tu fuerza algún día. Conviértelas en acciones positivas y sé amable con los demás.  

No hay consejos prácticos sobre cómo navegar por la vida siendo LGTB, porque cada cual es diferente.

Pero hay algo que sí es muy importante: tener aliados que te apoyen.

No estás solo.

 

Traducción del inglés de Marina Velasco Serrano