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13/02/2021 10:22 CET | Actualizado 13/02/2021 10:22 CET

Madrid, la capital más cateta de Europa

En esta semana donde todas las miradas están puestas en Cataluña, es más fácil comprender que la estrategia Torrente de los populares en Madrid está más meditada de lo que parece.

EFE
Isabel Díaz Ayuso y Jose Luis Martínez Almeida.

Corren tiempos catalanes, pero si están saturados, contrapongan a la capital de España, que puede ser un escenario para Torrente en cualquier momento. El cuñadismo va ganando terreno en Madrid. En menos de dos años —que se cumplirán el 27 de mayo—, José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso han convertido la ciudad en la capital más cateta de Europa. En lugar de sumarnos a la senda de París, Berlín, Oslo o Copenhague, se ha implantado un modelo más próximo al desarrollismo tecnócrata del franquismo de la España del 600, donde la modernidad pasaba por el gris del humo en las ciudades.

Muy cateto es también el asalto a la cultura, bajo el complejo histórico de que cultura es sinónimo de izquierdas. Si no, no se explican el borrado de los versos de Miguel Hernández, o el querer derribar los murales de mujeres destacadas de la ciencia y las letras. Para los dirigentes madrileños la cultura es el ejemplo de Andrea Levy: ir a festivales de música es el colmo de la vanguardia y organizar eventos con famoseo, la máxima expresión cultureta.

En esta semana donde todas las miradas están puestas en Cataluña y el posible sorpasso de Vox al PP, es más fácil comprender que la estrategia Torrente de los populares en Madrid está más meditada de lo que parece. Solo un alcalde y portavoz del PP que presume de que le llamen Martínez el Derribos y que practica los chistes espesos puede competir con Ortega Smith, al que en el Ayuntamiento ven como el mayordomo de Almeida. Solo Ayuso, defensora también de los atascos y la polución, puede anular a una Rocío Monasterio que, junto con su marido, Iván Espinosa de los Monteros, consideran a ABC un medio sospechoso.

La única diferencia entre ambos dirigentes es que Almeida es más capaz de hablar a dos sectores, Ciudadanos y Vox, mientras que Ayuso solo se expresa para los votantes de extrema derecha.

Almeida está muy cómodo dejando que parezca que es Vox quien le arrastra a tomar las decisiones más catetas

“No nos engañemos, Almeida está muy cómodo dejando que parezca que es Vox quien le arrastra a tomar las decisiones más catetas, cuando es él mismo el que está deseando llevarlas a cabo. Y lo mismo sucede con Ayuso. Esto obedece a un plan. Ella podría estar haciendo este papel o el que hizo Cifuentes, de avant-garde del PP. Pero buscan ser primera fuerza y para eso tienen que aglutinar votos de la derecha. Necesitan hacerse con votantes de Vox. Además, hay dudas razonables de que Ciudadanos se vaya a presentar en solitario en el 2023, por eso les preocupa menos”, dice un diputado de la oposición de la Asamblea de Madrid.

En el Ayuntamiento, no hay duda entre los concejales de que “el objetivo principal de Almeida es recoger los votos de Vox y liderarlos con entusiasmo. A Ortega Smith le tiene tan a sus pies que en las próximas elecciones sería capaz de votarle. El alcalde le paga con palmaditas en la espalda y él mueve la colita como un perrito. En uno de los últimos plenos municipales mientras intervenía el portavoz de Vox, Almeida dijo en alto a los suyos para que Ortega Smith lo oyera, “no aplaudáis a Javier, yo también le aplaudiría, pero no”. Con eso se conforma Vox, tanto que no ha hecho ni una propuesta en dos años, ni han tenido una discusión”.

Las comunidades, pedanías de Madrid 

No solo de tirar abajo murales y borrar poetas vive la visualización del plan Almeida-Ayuso. Hay que extender la idea de que Madrid es España —como Ayuso reitera cada vez que puede—, y el resto de las comunidades son simples pedanías. Lo más Torrente es el uso casposo y ordinario de la bandera de España. La Navidad fue el momento cumbre. A miles de madrileños les dio vergüenza ajena toparse con las principales calles decoradas con banderas rojigualdas, cuanto más largas mejor (mas de un kilómetro de luces led), síntoma del nacionalismo prepotente de nuevo rico.

Para que no decaiga la fiesta, Almeida va a gastar casi 13.000 euros para renovar las banderas en los balcones de los vecinos. En su línea de cuñadismo, lo han llamado “proyecto artístico”. Igual de performance que el numerito de Levy y Almeida bailando con los Reyes Magos en la plaza de Cibeles. Los concejales de la oposición se temen que la idea del artista, Mario Gutiérrez Cru, sobre la bandera acabe perdiendo ese punto irónico que el autor propone y sea solo una excusa para que las desvaídas enseñas se sustituyan por nuevas.

Tiene mérito haber logrado que la polución te la compren tus votantes como un distintivo de ser de derechas en plena pandemia

Tiene mérito haber logrado que la polución te la compren tus votantes como un distintivo de ser de derechas en plena pandemia, incluso cuando hasta los fabricantes de coches se anuncian como menos contaminantes. Mientras, en las principales capitales de Europa, el desarrollo y la evolución pasan por crear entornos medioambientalmente más seguros. “La bandera de la polución es antigua, tiene ese tufo tardofranquista de una idea de ciudad de un desarrollo urbanístico de las afueras en la que necesitas el coche para todo. No se dan cuenta de que es uno de sus puntos débiles porque la defensa del medio ambiente es ya un asunto generacional. Resulta muy carca no apoyarlo”, explica una concejala de la oposición.

Los secundarios de Torrente

El plan Torrente estaría incompleto sin los actores secundarios, los que jalean las aparentes ocurrencias de sus líderes. “La Asamblea es muy extrema. Daniel Portero —hijo de una víctima de ETA y presidente de Dignidad y Justicia— es uno de sus hooligans, a quien Casado usó para acusar a Soraya Sáenz de Santamaría durante las primarias de ser tibia con ETA. Almudena Negro, el azote contra Telemadrid y mujer del asesor de Ayuso que ha tenido que dimitir por ejercer de tertuliano entrevistador de su propia jefa, siendo cargo público, es otro de sus apoyos”, apunta un exdirigente popular. No hay que olvidarse de Alicia Sánchez Camacho, uno de los puntales de Rajoy ahora refugiada en la Asamblea, que unas veces ejerce de forofa y otras de técnica en materia laboral.

En el Ayuntamiento, el más hooligan de todos es el alcalde, no necesita a nadie para atacar sistemáticamente a Pepu Hernández pleno tras pleno. Aunque sus principales apoyos son “Borja Carabante, concejal de Medio Ambiente y Movilidad, responsable de quitar la nieve de Filomena con los resultados conocidos, al que lo de ir en bici le debe parecer algo de hippies y perroflautas, lo mismo que al alcalde”, según un concejal de otra formación, e Inmaculada Sanz, portavoz y delegada de Seguridad y Emergencias. “A pesar de la imagen que puedan transmitir, Andrea Levy le irrita profundamente, está muy incómodo con ella, y trata de frenar sus habituales ataques personales en cuanto se siente interpelada por la oposición”.

Si Antonio Ozores levantara la cabeza, les contrataba a todos para actualizar sus hits. Ya ven, en tiempos catalanes nada exentos de miseria casposa, conviene no olvidar Madrid, donde la nieve sobre los hombros es perenne desde hace dos años.

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