VIRALES
05/07/2020 15:28 CEST | Actualizado 06/07/2020 12:06 CEST

Margarita del Val, una de las expertas más reputadas del CSIC: "Habrá veces que se tendrán que tomar decisiones más drásticas"

La viróloga avisa que pasarán años hasta llegar a la vieja normalidad, ya que estamos en "los años de la pandemia".

César Hernández/CSIC Comunicación
Margarita del Val.

La prestigiosa viróloga e inmunóloga Margarita del Val se despertó una noche de finales de febrero, cuando el Sars-CoV-2 se diseminaba por toda España en la oscuridad y sin hacer ruido, y se puso a hacer cuentas. Mientras todo el mundo hablaba de gripe, ella fue una de las que vio que la situación se podía descontrolar en cuestión de días. Final y desgraciadamente, así fue. 

“Por más vueltas que le daba no lo veía como una gripe, lo veía como una epidemia o pandemia. No me atreví a decirlo más porque era de las pocas que lo decía y podía estar insegura, pero sí que veía que lo que habían hecho los chinos era lo que había que hacer”, recuerda más de cuatro meses después.

Esta madrileña de 61 años, doctora en Bioquímica, está dirigiendo Salud Global, una plataforma impulsada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que reúne a unos 200 grupos de investigación de diferentes especialidades para abordar el coronavirus desde todos los puntos de vista.

Su trabajo al frente de esta plataforma junto a sus investigaciones y a la constante exposición mediática ha hecho que no haya tenido un sábado de descanso hasta este pasado 27 de junio. Pero no le termina de importar, porque asegura que “afrontar retos es importante” y considera que está ante el mayor desafío de su vida por las implicaciones directas que tiene en la sociedad.

Dijo en una entrevista concedida al diario El País que había más virus circulando entonces que en marzo. Esas declaraciones tuvieron mucha repercusión. Han pasado más de 15 días, ¿cuánta carga viral puede haber ahora en España?

El que surjan los brotes nos está diciendo que esto no está tranquilo, que hay gente que está contagiando y gente que no sabe que se está contagiando. Es decir, sigue creciendo la cantidad de personas que han sido contagiadas y son contagiosas a su vez, aunque los rebrotes se están controlando y limitando. Es difícil decir cuánta carga hay, pero desde luego no está bajando la cantidad de gente que puede contagiar y la que puede ser contagiada sigue estando en más del 90% de la población española.

Lo bueno es que se están controlando los brotes y que llevamos más de un mes estables gracias a nuestro comportamiento, porque el virus sigue circulando, como lo vemos por los rebrotes, que es la indicación quizás más clara. De no controlarlo, sabemos cómo se volvió loco aquí en marzo, cómo se está descontrolando en Texas, Arizona, Irán o Israel, con una segunda oleada casi tan alta como la primera.

¿Le preocupa que pueda incrementarse todavía más esa carga viral con la llegada de turistas extranjeros?

El problema no son los turistas extranjeros ni los nacionales. Hay que buscar la causa en el comportamiento de cada persona, sea nacional o extranjera, venga de fuera o de un sitio a 5 kilómetros. Vayamos a donde vayamos, lo importante es que cada persona tenga un comportamiento que evite que se origine un brote, porque no sabemos si uno de estos brotes es el que puede acabar en una gran oleada. Puede ocurrir por el turismo, porque hay mezcla de personas de otros ámbitos o burbujas, pero no tiene que venir de lejos, también vale si yo me voy a 100 kilómetros. No hace falta moverse mucho para que el problema resurja si el comportamiento no es el adecuado.

¿Son los aeropuertos, con las actuales medidas, un coladero, como se está diciendo? 

Habrá que verlo. Parece que los aviones son seguros, porque tienen un sistema de filtración del aire bastante potente y algunos tienen filtros de alta seguridad para que no pasen los virus cuando se recircula el aire. El problema puede ser que entre gente que estaba en otra burbuja, se encontraba contagiado, no lo sabía y viene aquí y lo propaga. Se hacen los pocos controles que se pueden hacer.

Personalmente creo que habría que poner una cuarentena. Desde el punto de vista de alguien que entiende de virus, pero que no entiende de economía debería haberse empezado a abrir a los turistas de larga duración, gente que va a venir y que se va a quedar varios meses. Estos sí se pueden permitir una cuarentena. Darles 15 o 20 días para observar qué ocurre y luego reabrir el turismo entero. Aun así, si la gente hace todo lo que hay que hacer, cumplen las medidas, se está en el exterior, se minimiza el aforo y se recircula el aire en el interior se puede limitar y ganar tiempo.

Esperaba rebrotes, pero en menor cantidad.

¿Esperaba ver tantos rebrotes y tan pronto?

Esperaba rebrotes, pero en menor cantidad. Hay sitios en los que o están menos concienciados o han tenido ahora la mala suerte que tuvo antes territorios como Madrid. Esto es azaroso y hay que tener cuidado. El virus es silencioso y se contagia incluso sin síntomas o antes de que salgan. No sabes cuál va a a ser el caso con el que te vas a contagiar, confiamos en la familia y ellos te pueden contagiar igual que cualquiera.

¿Está cerca que uno se descontrole y haya una segunda oleada?

Es muy difícil de decir. Desde luego son más peligrosos los brotes que ocurren entre jóvenes, ya que tienen menos síntomas y el virus empieza a dar la cara cuando está más diseminado. Los más graves son los que se dan en gente mayor o en una residencia. Ahí se detectan antes y se transmiten menos, pero son mucho más graves, mientras que en los jóvenes tardamos más en detectarlos y ese es uno de los problemones. Es complicado parar a este virus y lo sabemos. Y ahora que tenemos más información debemos de aprender y no tropezar con la misma piedra.

Yo mando un mensaje a los jóvenes. La pandemia lleva a un colapso sanitario que provoca un gran impacto en la economía y, si esta tiene problemas, el empleo joven va a tener problemas. Sé que la mayoría son conscientes y sensatos, pero tienen más sensación de vida eterna y hay que recordarles que el problema no es que yo me contagie, es que voy a contagiar a los demás.

¿Confinaría durante unas dos semanas a territorios como las comarcas de Huesca que han retrocedido a fase 2? En otros países como China, Alemania, Reino Unido o Australia ya se ha impuesto un confinamiento parcial.

Hay que analizarlo todo y tomar decisiones. Creo que hay que reducir los brotes y habrá veces en las que se tendrán que tomar decisiones más drásticas, como las cuarentenas extendidas a posibles nuevos contagios. Hemos aprendido que cuanto antes se corten las transmisiones es mucho mejor, si se deja en libre circulación se multiplica por tres cada cinco días. Lo que hay que hacer es cortar pronto, más vale equivocarse por eso que luego dejarlo y que tengamos una oleada como la de marzo, que nos pasó a todos los países menos a los del sudeste asiático. Cuando diagnosticamos el primer caso ya teníamos el brote extendido y ya era muy difícil cerrarlo. 

Habrá veces en las que se tendrán que tomar decisiones más drásticas, como las cuarentenas extendidas a posibles nuevos contagios.

¿Teme más a las playas aglomeradas o a un domingo cargado de reuniones familiares?

Es peor el interior, sin duda. Una playa muy masificada es casi como un interior, si estamos pisando la toalla del vecino estamos demasiado cerca, pero los interiores son los peores. Los brotes han sido casi todos en zonas interiores. En una playa es menos grave, porque no hay vestuarios como en las piscinas y la brisa que circula dispersa el aire. Un símil es el mal olor, el mal olor se dispersa antes en la playa que en un interior.

¿Qué recomendación haría ahora que llegan las vacaciones de verano, la playa y los viajes al pueblo y que el calor no es tan decisivo como en un principio se podría esperar?

Intentaría hacer viajes no muy lejanos y relacionarme con la menor cantidad de gente posible. Luego en vez de hacer tres vacaciones cortas haría una más larga. Ir a una zona y explorarla durante más tiempo. No pasa nada por hacer unas vacaciones largas, antes se hacían mucho y no pasaba nada.

Se ha mostrado siempre partidaria del uso de aplicaciones móviles para el rastreo de contactos.

Sí, sin duda. Ojalá tengamos una para cuando llegue el otoño, porque vamos a dejar de hacer actividades en el exterior y van a ser más duras las medidas. Si a ellas les añadimos una aplicación que no metiese virus, que no causase una gran violación de la privacidad y que funcionase con un identificador que mostrase los contactos con los que nos hemos podido contagiar o a los que hemos podido contagiar sería ideal. Tendría que haber uniformidad en una aplicación para toda Europa, el turismo sería mucho más fácil y sabríamos quién está libre, quién está contagiado, etc. Facilitaría muchísimo a la economía.

Pedro Duque dijo que podría haber una vacuna en un periodo de seis a doce meses. ¿Es tan optimista?

Las vacunas en España van muy bien. Están cumpliendo sus plazos y no están teniendo inconvenientes. Las tres del CSIC están en la fase preclínica, que es la de experimentación animal y hay que pasar por ella para ratificar su seguridad y eficacia. Hay acuerdos con fábricas que las pueden producir. Si todo sigue yendo bien puede ser esa previsión, pero que haya las primeras vacunas no quiere decir que vayan a estar disponibles millones de dosis en un principio. Empezarán con los grupos de riesgo y habrá que tener tranquilidad. Cuando se vacune a un grupo de riesgo, esas personas no enfermarán, no colapsarán el sistema sanitario y entonces se empezará a crear un poco de inmunidad de grupo. No vamos a ser el primer país en obtenerla, pero vamos a por ella, desde luego.

EEUU ha comprado todas las reservas de Remdesivir para los próximos tres meses, ¿sería un acierto que estas decisiones que afectan a la salud pública mundial se pudieran controlar desde un organismo internacional?

Tendrían que ser acuerdos multinacionales. EEUU ha tomado unas decisiones con las vacunas y los fármacos que son muy del ‘nosotros primero’. China y los países europeos han tomado medidas y se han dado cuenta que la solución no está en un país, está en todo el mundo. La pandemia es global y no vale de nada estar protegidos solo nosotros si luego no te puedes mover y no hacer nada. Con las enfermedades infecciosas que no conocen fronteras siempre ha habido esfuerzos internacionales para erradicarlas: se terminó con la viruela, estamos a punto de acabar con la polio... Las vacunas para los niños están subvencionadas mundialmente para los países con pocos recursos, no vale de nada aislarse en una isla porque vuelven enseguida. Además, suena a un comportamiento muy egoísta.

Si tuviera que decir una fecha, ¿cuándo diría que llegaremos a la añorada vieja normalidad?

Échale años. Prefiero hacerme a la idea de que son los años de la pandemia, a lo mejor son dos o a lo mejor uno, que pensar que son meses y luego llevarme la decepción. Creo que hay que pensar a largo plazo, porque por mucho que haya una vacuna no va a haber tantos dosis en un principio.

Prefiero hacerme a la idea de que son los años de la pandemia, a lo mejor son dos o a lo mejor uno.

¿Ha perdido credibilidad la OMS?

Ha habido cosas que no las he entendido del todo, pero la OMS tiene una labor muy difícil que es hablar para todo el mundo, desde países sin recursos hasta países que pueden movilizar mucho dinero. Si la OMS dice que esto es muy grave y hay que movilizar todos estos recursos, esa información llega a un país pequeño y ese país colapsa, provoca un éxodo total de la gente y hay un desbarajuste tremendo. La OMS no puede dar señales muy alarmistas, tampoco de tranquilidad, las tenemos que interpretar entre todos. Los países con más recursos somos los que más información tenemos y somos los que mejor lo tendríamos que interpretar. Era la primera vez que nos enfrentábamos a algo así y hemos reaccionado toda la sociedad con remoloneo, nadie se lo creía. Es difícil gestionar esto.

A mí me pasa también. Estoy recordando que hay virus, brotes y sé que hay personas mayores que tienen miedo y yo no quiero que lo tengan, pero me estoy dando cuenta que es difícil hablar para todo el mundo, porque ellos tienen que salir de casa evitando aglomeraciones y cumpliendo las medidas. Igual que niños pequeños que no quieren salir de casa y ver a los amigos, deben salir también. Hablar con toda la población es difícil porque a algunos les parece que te quedas corto y para otros eres muy alarmista.  

¿Ve acertada la gestión que ha hecho España de la pandemia?

Se han ido tomando decisiones basándose en los datos que se tenían. Muchas veces se han tomado con pocos datos, pero es que no había más. No me parece cuestionable que se tomen, me parece más grave que no se tomen por un bloqueo. En algunas igual no se ha acertado del todo, pero no es cuestión de meter el dedo en la llaga y castigar al que la haya tomado. Lo que hay que hacer es saber lo que se ha hecho mal y aprender de ello. Lo imperdonable sería ahora que no aprendiéramos de lo hecho. A quién fuese el domingo 8 de marzo a la manifestación, a un restaurante o a una iglesia no se lo voy a echar en cara, pero ahora, salvo que las condiciones sean las apropiadas, saben que no lo deben hacer.

¿Hemos salido mejores?

Ha habido mucha solidaridad. Mucha gente se ha puesto a hacer lo que ha podido. Por ejemplo, en investigación estamos trabajando muchísimo porque nos hemos lanzado a hacer todo lo posible. Hay personas que han ayudado a sus vecinos, han impreso pantallas, han cosido mascarillas, hemos entendido las medidas y hemos doblegado la primera oleada. Nos hemos enfrentado a un problema muy duro, a nivel de humanidad esto es tremendo. Yo sí veo a la gente que está con ganas de trabajar todos juntos y debe ser así porque nos queda mucho por recorrer.

¿Va a salir la ciencia reforzada en España, con una mayor atención y financiación?

Más que creo, quiero. No por mí, sino por todos los jóvenes que están deseándolo y se van fuera de España y porque para el país la investigación es una inversión y no un lujo. Tenemos investigadores muy buenos que no aprovechamos y hay que sacarlos. La ciencia y el conocimiento para mí es disfrutar, es un placer y una inversión. Nos permitiría tener una industria basada en el conocimiento, las decisiones políticas se podrían tomar en lo que se conoce, se mejorarían las medidas respecto a las energías renovables, la naturaleza, etc.

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