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22/11/2019 07:07 CET | Actualizado 22/11/2019 13:09 CET

Maria-Mercè Marçal, ensayista

COMANEGRA
Maria-Mercè Marçal. Contra la inèrcia: textos polítics (1979-1980). Barcelona: Comanegra, 2019

 

Contra la inèrcia: textos polítics (1979-1980) es un libro pensado y sentido en catalán, dictado por teléfono en castellano, traducido al gallego y girado de nuevo al catalán, puesto que las veintiséis crónicas políticas que Maria-Mercè Marçal publicó los años 1979 y 1980 en la publicación gallega A Nosa Terra conforman el grueso del libro.

Una revista que vendía tantos o más ejemplares en Cataluña que en Galicia y ello propicia que, por un lado, dialogue directamente y sin una brizna de autocomplacencia con la política y las formaciones catalanas, especialmente las del ámbito nacionalista e independentista y, por otro, desde casa, dé al público lector gallego su visión de lo que estaba pasando estos dos años cruciales de la Transición. Recordemos que, por ejemplo, el estatuto de autonomía catalán fue promulgado en diciembre de 1979. Estatuto al que la autora denomina Estatuto de la Moncloa y no de Sau porque, como el actual, también fue cepillado y desnaturalizado por el gobierno de Madrid.

Los dos primeros artículos son ya paradigmáticos de lo que se irá analizando pormenorizadamente en los siguientes. El título del primero ya lo dice todo: «Diada de 1979: El sorgiment de dues dinàmiques», dinámicas hoy día, muy vivas. El segundo, «Mestres per a l’escola catalana», habla del déficit crónico de la enseñanza pública en Cataluña, un tema relacionado con la eterna cuestión de la lengua (se habla a menudo de ella en las crónicas) en Cataluña y, tal como los denomina la autora, en los Países Catalanes. En el resto del Estado era un 62%, en Cataluña, el 47% (el porcentaje aún era menor en Barcelona). Era, pues, una reivindicación de justicia y no la demanda de ningún privilegio. Ironiza con unos superinspectores que fueron a fiscalizar y a mutilar: es fácil ver en ellos la imagen de los hombres de negro del maldito 155.

Con precisión, minuciosidad y rigor de poeta, Marçal enumera personajes, acciones, movimientos políticos, reivindicaciones, alianzas, mutaciones, desacuerdos. Sus escritos ponen la piel de gallina. A la gente de su quinta, por el recuerdo punzante y exacto de lo que vivimos y de todo lo que pasó —lo que pudo ser y lo que finalmente fue—; y a cualquier público, por las semejanzas entre lo que esos dos años se cocía, discutía, divergía, y lo que ocurre en estos momentos. Se podría pensar que lo que se diga desde el eje Galicia-Cataluña (ampliado generosamente a País Valenciano y Baleares) es una visión periférica y no central, pero eso depende, claro está, de donde se ponga el centro. ¡Qué provechoso sería que este libro fuera leído en las Españas! ¡Qué buen contrapunto sería para las miradas desde un pretendido y satisfecho centro que se cree que no es periférico!

En uno de los artículos, habla de la reivindicación del derecho al propio cuerpo concretada en la ley del aborto que se gestaba en aquellos años, recuerda con añoranza cuando Cataluña era dueña y señora de legislarla —el 1936, durante la Guerra Civil, la Generalitat promulgó una ley de las más avanzadas de Europa al respecto—. Esta cuestión enlaza con las dos importantes secciones que acompañan a las crónicas gallegas. Siete artículos, también de 1979, publicados en la revista Lluita, más cinco textos dispersos y espaciados pero de temática común con los anteriores.

En ellos florece una Maria-Mercè Marçal más lúcida y coherente que nunca. Religa lucha feminista, lucha por la emancipación nacional y lucha contra el capitalismo y el imperialismo. El desafío a la triple P —P(atriarcado) P(atrón) P(atria)— es constante y las estrategias feministas y de liberación nacional fluyen y se entrelazan en unos análisis y propuestas perfectamente congruentes.

Pere Comelles ha versionado las crónicas gallegas y escribe unas líneas sobre los caminos de tan azarosa traducción. Helena González, la «descubridora» de los artículos y autora de las notas, también escribe unas páginas. David Fernàndez ha escrito un prólogo maravillado y encendido, ello quizás ocasiona que no siempre cite a la autora como es debido (no resiste la norma de la inversión), aunque González, no menos apasionada, siempre se refiere a ella de manera impecable.

En una de las fotos del libro, vemos como en representación del PSAN, Marçal el 25 de julio de 1979 participa en una manifestación en Santiago de Compostela en el Día de la Patria Gallega.

Justamente por eso y porque una cosa no quita la otra —al contrario, la posibilita—, y escrito en la misma época, termino traduciendo el cuarteto que abre uno de los sonetos de Sal oberta (1982).

 

Revuelto en mi cenacho te traigo de Galicia,

un pizca de tierra y un poquito de mar.

Centeno almacenado en hórreo de ternura,

y una espuma de niebla de la copa de un carballo.

 

Quizás mejor lo lean directamente, en versión original, en su hermosísimo catalán. No es tan difícil. Atrévanse.

 

T’he portat de Galícia, confós a la senalla,

una mica de terra i una mica de mar.

El sègol que ha aplegat l’orri de la tendresa,

i un borrissol de boira del cimal d’un carballo.