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Mario de la Rosa: "Incluso cuando no escribo siento que me estoy recargando para volver a hacerlo"

El actor, Mario en 'La casa de papel', publica su thriller 'Perros con placa'.
Mario de la Rosa, en el acto de presentación de 'Perros con placa'.Mario de la Rosa, en el acto de presentación de 'Perros con placa'.
Mario de la Rosa, en el acto de presentación de 'Perros con placa'.Mario de la Rosa, en el acto de presentación de 'Perros con placa'.

Me cito con Mario en el hall del hotel 7 Islas de la calle Valverde, una de las calles más profundas y míticas del centro de Madrid. Va a presentar su primera novela, Perros con placa. Hace tiempo pude leer unos fragmentos de lo que luego se convertirían en las galeradas. Lo hice cuando este thriller iba a ser una serie de ficción audiovisual. Mario es actor, hemos trabajado juntos y su talento e inquietudes desbordan cualquier ámbito. Leo Perros con placa en dos ‘ratos’ desde que Mario me la da dedicada. Y sólo necesito dos ‘ratos’ porque esta novela no te suelta. Es trepidante, adictiva. Perros con Placa huele a pólvora, sexo, sudor, lealtad, amor, traición...

Entro en el hotel. Mario ya me espera. Actor de la reconocidísima La casa de papel, guarda el físico atlético y cuidado de Suárez, el personaje al que interpreta en la famosa serie de Netflix. Su próximo proyecto es una comedia romántica cuyo rodaje comienza en enero en Puerto Rico. Esta vez como protagonista.

Nos saludamos. “¿Nervioso?”. “Mucho. Manuel dice que cómo es posible que salgan tantas cosas de mi cabeza. Me pregunta ¿Todas esas palabras las sabes tú?” Ríe.

Manuel es su padre, al que Mario está muy vinculado.

“Ya ves” me dice. Está muy emocionado. Mario y yo somos tan amigos que somos familia.

Ejemplares de 'La casa de papel'.
Ejemplares de 'La casa de papel'.

¿Por qué has escrito esta novela?

Este mismo año tuve una conversación con Carlos Bardem en la que me dijo que él pensaba que, como autor, uno siempre escribe por la necesidad de entender algo. Acerca de mi novela, cuya temática transita el día a día de policías y narcos, quizá no me sentí muy identificado de primeras. Pero mi novela también habla de la vida, de la gestión de las emociones, de cómo tomamos decisiones puntuales en los momentos en los que la racionalidad no está muy presente, sino que lo hacemos por instinto animal cuando somos llevados al límite. Ese instinto animal basado en la supervivencia, la conquista y la propagación. Quizá eso sí lo quise entender, de ahí nació Perros con placa.

¿Por qué novela negra?

En la novela negra hay ciudad, noche, corrupción, delitos, hombres y mujeres nobles enfrentados a malvados… y también mucha acción. Situaciones que te llevan al límite. Me sentí cómodo hablando del comportamiento, tanto racional como instintivo, de mis personajes en este marco.

Esta novela tiene una documentación compleja ¿Cómo estudiaste este mundo? ¿Qué referencias usaste?

Aparte de contar con asesoramiento de expertos en cuestiones caninas y policiales, como actor, debido a mi perfil, me ha tocado interpretar a muchos agentes de la autoridad y otros tantos villanos. Nosotros hacemos un trabajo de documentación constante en cuanto a análisis de conducta y comportamiento. Todo esto sumado a ejercicios de introspección donde tratamos de intelectualizar emociones, que en muchos casos, no nos corresponden. Así me documenté.

Como referentes literarios, hablaría de Bret Easton Ellis, Irvine Wells o Ray Loriga… aunque lectores expertos en novela negra me acercan a Don Winslow, al que reconozco que no he leído hasta ahora. Otro referente indispensable ha sido la música rap.

Mario de la Rosa y Marta Flich.
Mario de la Rosa y Marta Flich.

Has escrito canciones de rap y esta novela viaja con el rap ¿por qué lo vinculas a tu thriller?

Crecí en Alcorcón, donde el movimiento del hip-hop empezó a reverdecer a finales de los ochenta. Era un movimiento muy participativo, pero de sus cuatro vertientes principales yo no hacía casi ninguna bien. La única en la que no era un desastre era en la de cantar. No necesitaba afinar, pero sí tener rollo; tampoco fue mi fuerte. En ese viaje empecé a escribir canciones y estas me llevaron a la poesía que, con el tiempo, derivó en narrativa.

En aquella temprana adolescencia se dio la sincronía de conocer de cerca a esos pioneros (The Jungle Kings), que aún conservo como amigos, y empaparme de su cultura. El rap tiene unas formas y un fondo que acompañan muy bien a mi novela. Su lenguaje conciso y directo, sus mensajes profundos y cotidianos a la vez, su ritmo trepidante… También encontré muchas alusiones y metáforas el mundo de los perros. Mezclarlo todo con “mis” policías y narcos sucedió de manera natural.

¿Ves una adaptación de Perros con placa a la televisión?

Este proyecto empezó siendo una serie de televisión en mi cabeza. Hace unos años desarrollé una “biblia” y un dosier para moverlo entre las productoras, pero por aquel entonces no tuve la fuerza ni los medios para conseguirlo. Así que decidí darle vida como novela y no dejarlo morir en un cajón. Me encantaría hacer el camino de vuelta al concepto original y llevarlo a la pantalla. La estructura está muy clara, sería fácil convertirlo en guión.

Me dijiste que fuera sincera al leerlo. Así que lo fui: nunca dejes de escribir. ¿Estás en algo nuevo?
Nunca dejaré de hacerlo. Estoy empezando una nueva novela, sigo con mis poemas, tengo alguna escaleta para un monólogo teatral… incluso cuando no escribo siento que me estoy recargando para volver a hacerlo. Lo que pasa es que ahora tengo una película potente por delante y después una serie, lo que ralentiza mi productividad. Más tarde o más temprano volveré a publicar, no dudes de ello.

Mario de la Rosa firma ejemplares de su novela.
Mario de la Rosa firma ejemplares de su novela.

Perros con placa, POR MARIO DE LA ROSA

“El inspector Caballero está al mando de un grupo de la policía judicial que opera contra el narcotráfico. Inmerso en una importante operación —la detención de una banda llamada Los Mastines— y lastrado por un pasado con estigmas imborrables, tendrá que emplearse a fondo para luchar en los numerosos frentes que tiene abiertos. ¿Puede combatirse la violencia con más violencia?... Su carrera, su libertad y su vida están en juego, y para Caballero “el fin siempre justifica los medios”

Perros con placa habla de la huída hacia delante, improvisada y violenta, que va marcando el paso del inspector. Todo lo que toca se corrompe, pero ya no hay manera de volver atrás, el vértigo y la ansiedad lo acompañan de cerca. Al ritmo del rap más crudo vamos conformando un puzzle donde no falta ni una pieza, la causalidad imperando siempre sobre la casualidad.

Barrios, extrarradio y ciudades dormitorio conviven convulsamente con un Madrid céntrico de caché y cuna, conformando un tablero latente que evoluciona de manera discurrente como lo hacen los personajes de esta novela. La capital se presenta como una jungla de asfalto en la que los instintos animales de cada uno terminan por imponerse a la racionalidad. Todos se comportan como perros callejeros cuando son llevados al límite, aunque algunos se parapeten tras una placa”.