POLÍTICA
08/10/2019 17:44 CEST | Actualizado 10/10/2019 10:14 CEST

Cuando Mario Vargas Llosa buscó “el paraíso comunista”

El Nobel de Literatura ambienta su última novela, 'Tiempos recios', en una 'fake news' histórica que marcaría la trayectoria de Latinoamérica.

Mario Vargas Llosa dijo que no hablaría de política, pero acabó haciéndolo. “Pediría que nos concentráramos en la novela”, señalaba el escritor durante la presentación de su último libro, Tiempos recios (Alfaguara), cuando a la primera de cambio le preguntaban por la situación política en su país, Perú.

Y aun así, a todas luces se esperaba esa pregunta. El presidente peruano, Martín Vizcarra, disolvió el Congreso hace una semana y convocó elecciones, en un contexto en el que el país andino tiene a sus últimos cinco expresidentes, más la principal líder de la oposición, condenados, imputados o prófugos de la justicia. Así que el novelista peruano, que hace unos días publicó un artículo en el que respaldaba la disolución del Parlamento, ha entrado finalmente al trapo: “Apoyo absolutamente al presidente Vizcarra. El Congreso era una vergüenza para el Perú”. Y ha seguido, calificando a algunos congresistas peruanos de “semianalfabetos y pillos”. “Espero que los peruanos voten mejor la próxima vez”, confía.

Era inevitable que Vargas Llosa hablara de temas políticos. Tiempos recios presenta, en palabras del propio autor, “la cara más odiosa y detestable de la América Latina de los dictadores”. Aunque ha aclarado que “es una novela, no un libro de historia”, el germen de Tiempos recios está en una historia real: el golpe militar montado por la CIA que dio lugar al régimen de Carlos Castillo Armas en Guatemala. De este modo, el escritor narra hechos históricos empleando elementos de ficción “donde había vacíos o controversias”. “Investigo para mentir con conocimiento de causa”, ha bromeado, a la vez que ponía en valor la que es para él una de las funciones de la literatura: “A veces la novela lleva la Historia al gran público”.

Espero que los peruanos voten mejor la próxima vezMario Vargas Llosa

Tiempos recios retoma parte de la historia de La fiesta del chivo, “una de las novelas que más [le] costó escribir”, y que publicó hace ya 20 años. “Ahora soy un Mario más viejo”, contesta el autor entre risas cuando le preguntan por el tiempo que ha pasado entre una y otra novela. Pero no le cuesta remontarse a tiempo más atrás, la época en la que están ambientadas estas historias y en la que el propio Vargas Llosa llegó a pensar “que la democracia era imposible, que había que buscar el paraíso comunista”. 

Oscar Gonzalez/NurPhoto via Getty Images
Mario Vargas Llosa, durante la presentación de 'Tiempos recios'.

Ocurrió tras la intervención de Estados Unidos para derrocar el Gobierno democrático de Jacobo Árbenz en la Guatemala de 1954. Detrás de ello había una fake news: el país norteamericano había difundido, pese a ser falso, que Árbenz promovía el comunismo soviético en el continente. Mario Vargas Llosa, que por aquel entonces tenía 18 años, recuerda haber salido a las calles de Lima a manifestarse en contra de la caída de Árbenz y de la intervención estadounidense. “Esa fiebre anticomunista tuvo un efecto enorme; Árbenz no era un instrumento soviético”, explica.

Un país no se jode en un día

Fue esa “fiebre anticomunista” —materializada en la acusación falsa contra Árbenz— la que dio lugar al efecto contrario en los jóvenes latinos: “Les hizo descreer en la democracia”. Creó en ellos una imagen de Estados Unidos como el enemigo. Y surgió “el sueño de Bolívar” y los posteriores regímenes, cuenta el escritor peruano. “Si Estados Unidos hubiera apoyado las reformas de Árbenz, otra sería la América Latina de hoy. Probablemente Fidel Castro no se hubiera radicalizado ni se hubiera vuelto comunista”, argumenta.

Cuando le preguntan si Latinoamérica  —y en concreto su Perú— se jodió precisamente con la fake news anticomunista, Vargas Llosa responde con sorna: “Un país no se jode en un día, es un largo proceso”. 

Además los tiempos han cambiado, y “el sueño revolucionario comunista se ha resignado a la democracia”. “Hoy en día no hay dictaduras militares en América Latina —recalca mientras entre el público se oye un grito ahogado de ‘¡Venezuela!’—; sí ideológicas”, aclara Vargas Llosa antes de mencionar, ahora sí, a Venezuela y a Cuba. “También hay democracias imperfectas y populistas”, apunta.

Precisamente Venezuela viene a la mente cuando el escritor alude a la intervención injusta de la CIA en Guatemala, pero Vargas Llosa se desmarca: “Entonces era la Guerra Fría, hoy no se concibe que la CIA monte una operación en un país extranjero por los intereses de una compañía americana”. 

España era un país subdesarrollado en 1958

Los tiempos también han cambiado para España. El escritor, que llegó a la Península Ibérica en 1958, recuerda a España como “un país subdesarrollado” por aquel entonces. “Había una dictadura feroz, el país estaba aislado. A la Universidad San Marcos [en Lima] llegaba más información que a la Complutense”, asegura. Ahora, en su opinión, “España ha dejado atrás la tribu, la caverna” gracias a una “maravillosa Transición” con la que “se pusieron de acuerdo los españoles”.

Antes de despedirse, Mario Vargas Llosa advierte a los asistentes al acto —“cuando hablo sobre el libro me siento un poco perdido”— y manda un último mensaje: “Por favor, no me crean. Lean el libro sin prejuicios y formen su propia idea”. 

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