"Me sorprendió porque casi se ahoga y su cuerpo estaba tan tranquilo"

La imagen de Andrea Fuentes rescatando a Anita Álvarez en los mundiales de Budapest es una de las imágenes del año.
Andrea Fuentes nada para rescatar a Anita Álvarez.
Andrea Fuentes nada para rescatar a Anita Álvarez.
OLI SCARFF VIA AFP VIA GETTY IMAGES

30 segundos eternos nadando a toda velocidad sin avanzar lo deseado. Cada brazada de Andrea Fuentes, entrenadora del equipo estadounidense de natación artística, era un segundo menos de la cuenta atrás más importante de su vida. Al cabo de ese medio minuto aproximado llegó al cuerpo de su pupila Anita Álvarez, que se encontraba sin conocimiento y ahogándose en la piscina durante los Mundiales de Budapest.

La cogió, la subió a la superficie sin ayuda y la trajo a la orilla mientras trataba de sacar el agua de sus pulmones y que no tragara más abriendo su boca y relajando su mandíbula, que estaba muy dura. Otros 30-40 segundos. Ahí pasó otro medio minuto en el que tuvieron tiempo de darle bofetadas a Álvarez para que despertara y de apretarle con toda la fuerza la uña del dedo pequeño. Tras casi dos minutos, consiguieron que la nadadora estadounidense volviera en sí con un grito que nunca se le olvidará a las personas presentes.

Ahora, ya en Los Ángeles y sin las pulsaciones al límite, Fuentes rememora cómo fueron aquellos minutos y las horas y días posteriores. Lo primero que hace es tranquilizar informando que “Anita está muy bien ahora, ha procesado todo y ahora hay que encontrar la causa que le provoca este desvanecimiento para que no vuelva a pasar”. “De salud está bien, parece que no ha sido dañino para su cuerpo”, insiste.

Lo que van a buscar durante este año, hasta que se celebre el próximo mundial el año que viene, es solucionarlo porque además no es la primera vez que le pasa: “Para la salud mental no es bueno. Que un deportista vaya con miedo a competir y no pueda darlo todo no es sano”.

De momento, las pruebas médicas no han dado ningún problema. “El corazón está bien, el neurólogo no encuentra nada. Nada más reanimarse le hicieron controles y tenía el oxígeno en sangre, la glucosa o la presión sanguínea correctas. Todo estaba perfecto. Me sorprendió porque casi se ahoga y su cuerpo estaba tan tranquilo”, reconoce su entrenadora, que luce dos platas olímpicas y un bronce en su exitosa carrera como nadadora de sincro con la selección española.

Ella cree que puede ser que la mezcla de cansancio y estrés la que le pasara factura. Pero son todo suposiciones. “Había sido un día duro, llevaba varios días cansada, y eso junto al estrés de la cita debió pasarle factura a su cuerpo privándole del suficiente oxígeno”, relata Fuentes, que añade que tienen que conseguir encontrar el origen del problema.

Eso mismo se lo dijo a su pupila en el reencuentro posterior que tuvieron ya más en frío: “Me preguntaba que por qué había sido ella y trataba de decirle que todo tiene una razón y que lo fundamental es resolver lo que está ocurriendo”.

Anita Álvarez, durante su actuación en Budapest.
Anita Álvarez, durante su actuación en Budapest.
Alyssa Jacobs

Además, en esa primera charla también hubo un tono de humor. “Le comentaba que había hecho la mejor competición de su vida, con la mejor nota, pero que tampoco hacía falta dar la vida. Ella me bromeaba diciéndome que lo había dado todo. Le contesté con que no había que ir tan al límite”, recuerda Fuentes, que se sincera y reconoce que “cuando las cosas se ponen oscuras siempre hay que intentar ponerle un poco de humor”.

Futuro incierto para Álvarez

A día de hoy, Anita Álvarez no sabe si podrá volver a competir. La Federación Internacional de Natación (FINA) ya la privó de competir en la final dos días después de su desmayo.

“Ya en frío me parece bien la decisión que tomaron, pero en el momento no me gustó porque nos lo dijeron justo antes de salir y nos podían haber avisado con más antelación. Ella estaba preparada con el moño y todo”, afirma Fuentes.

Poniéndose en el pellejo de la FINA, sí que cree que fue la decisión correcta para evitar riesgos innecesarios. “No sabemos si iba a volver a pasar y no se podía arriesgar nadie a que volviera a pasar, por mucho que los doctores nos dijeran que estaba bien. Fue la decisión correcta”.

De cara al futuro, Álvarez no sabe si va a poder competir. Su entrenadora tiene claro que tienen que encontrar el origen del desvanecimiento para tener la garantía de que sí que va poder lanzarse a la piscina. “Ella quiere competir sí o sí, pero no le van a dejar. Hay que solucionarlo y es bueno que la FINA haya tomado esta decisión porque si no en el deporte de élite te haces la fuerte y tiras hacia delante”, apunta la entrenadora.

Fuentes lo resume todo con una frase: “Es mejor arreglar las cosas porque tu cuerpo te tiene que durar toda la vida”.

Anita Álvarez en un momento al comienzo de su actuación en Budapest.
Anita Álvarez en un momento al comienzo de su actuación en Budapest.
Alyssa Jacobs

En la final, Álvarez fue sustituida por Yuling Chang y el equipo estadounidense pasó de ser octavas en la ronda previa con una puntuación de 88.300 a novenas con 87.4667.

“Para ellas fue un shock, cuando sucedió estaban llorando y, aunque estaban muy motivadas, fue muy difícil. Estoy orgullosa de que no nos diéramos por vencido”, asegura una casi emocionada Fuentes.

Polémica con la actuación de los socorristas

Si ha habido una pregunta que se ha hecho en los últimos días es por qué no se lanzaron los socorristas a rescatar a Álvarez y sí su entrenadora. Fuentes, que gritó que se lanzaran antes de hacerlo ella al momento, piensa que la importancia de conocer el deporte fue clave para ganar tiempo.

“Podrían pensar que a veces los nadadores o waterpolista se van al fondo para no tener que estar dando la patada manteniéndose a flote. Es una forma de relajarse. Igual se pensaban que ella quería hacer eso, pero en nuestro deporte eso es imposible porque cuando acabas una rutina lo primero que quieras hacer es respirar”, cuenta la nadadora catalana, que estaba confiada en ser la primera en llegar.

Pero además de su teoría, hay una norma que impide a los socorristas lanzarse. La FINA, en un comunicado, informó que solo pueden entrar en acción tras una autorización de los árbitros y que van a revisar esta norma para que puedan hacerlo sin la señal del árbitro.

“No sabía que estaba esta norma y la cambiarán porque no tiene sentido. Los socorristas son los que saben quién necesita socorro y no el juez. No hay que esperar a un permiso, la vida es más importante que lo que pone un papel y esto seguro que lo cambian”, reflexiona la entrenadora del equipo norteamericano.

Además, cuenta que al día siguiente los equipos de salvamento estaban entrenando a tope en la piscina. “Ha sido una lección para todos”, sentencia.

Por suerte, la rápida actuación de Fuentes impidió que acabara en tragedia. Ahora solo queda esperar a que el tiempo permita esclarecer lo ocurrido para poder ver a Álvarez en la cita mundialista del año que viene en Fukoka (Japón).