El gesto feminista de Meghan Markle con el que se distancia aún más de la casa real británica

El nacimiento de Archie no tendrá nada que ver con el de su hermana.
Meghan Markle junto a su hijo Archie y el príncipe Harry en su visita a Cabo Verde en septiembre de 2019.
Meghan Markle junto a su hijo Archie y el príncipe Harry en su visita a Cabo Verde en septiembre de 2019.

Meghan Markle y el príncipe Harry han puesto patas arribas el Palacio de Buckingham. Su entrevista con Oprah Winfrey, con acusaciones de racismo incluidas, dio la vuelta al mundo. Y, tras esto, parece que los duques de Sussex quieren marcar todavía más distancia con la casa real británica con la hija que están esperando.

Según la revista Page Six, Markle habría decidido dar a luz a su segundo hijo en su casa en Montecito (Los Ángeles, EEUU). De esta forma se saltaría las indicaciones reales que piden en el hospital, como sucedió con Archie —nacido en el hospital The Portland, del centro de Londres—, pese a que la duquesa de Sussex quería dar a luz en Frogmore Cottage.

“Sus médicos le recomendaron que acudiera al hospital privado de Portland en Londres para dar a luz”, revela una fuente a la revista. Además, según informa Page Six, el segundo parto de Markle tendrá un marcado carácter feminista ya que dará a luz con un equipo médico “compuesto exclusivamente por mujeres”.

En este caso, si el alumbramiento se complicase también podría trasladarse al Cottage Hospital de Santa Barbara, situado cerca de su domicilio.

Esta hija del matrimonio ya tendrá poco que ver con la familia real británica por lo que se desconoce si harán un comunicado oficial. “No está claro, ahora que Meghan y Harry son ciudadanos privados, si anunciarán el nacimiento o cómo será. Esta vez, no tienen que adherirse al protocolo real”, señala un informante de la familia real a la revista.

El nacimiento de la hija de Markle y el príncipe Harry no será el único fuera de un hospital que ha habido en el entorno real. La última fue la nieta de Isabel II, Zara Tindall, que tuvo que dar a luz en el baño de su casa porque el pequeño Mike se adelantó y no pudo ir al hospital.

“Como todo hombre dice, ella fue una guerrera. Como siempre, ellas lo son”, afirmó su padre el exjugador de rugby Mike Tindall. También resaltó el lado positivo de la situación: tras el nacimiento del bebé, pudo practicar el piel con piel con él “en la sala de la televisión, con el golf puesto”.

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