Michnik: "Putin ha logrado convencer a los rusos de que el blanco es negro"

El periodista y escritor polaco, nuevo Premio Princesa de Asturias de Comunicación, defiende la democracia frente a populismos y autoritarismos.
Adam Michnik, en una protesta en Varsovia a favor de Ucrania.
Adam Michnik, en una protesta en Varsovia a favor de Ucrania.
SOPA Images via Getty Images

El periodista, escritor e historiador polaco Adam Michnik aseguró este jueves que recibir ayer el Premio Princesa de Asturias de Comunicación es un “signo de apoyo” para las fuerzas democráticas que en el este de Europa “plantan cara” al populismo y al autoritarismo.

“Es una recompensa a todo mi periódico, que durante los últimos treinta años ha tratado de cumplir la misión de proteger la democracia en Polonia y toda la región”, dijo el redactor jefe del prestigioso diario liberal Gazeta Wyborcza en conversación con EFE.

En los últimos meses, el histórico disidente polaco ha cargado contra el Kremlin en relación con la guerra en Ucrania, pero no escatima críticas tampoco al ultraconservador Gobierno en Varsovia y advierte de los riesgos del populismo en el continente.

“El mayor logro de Putin ha sido convencer a gran parte de la sociedad de que el blanco es negro y el negro es blanco y de que no hay guerra en Ucrania sino una operación especial,” afirmó en relación al presidente ruso.

La receta contra el populismo es la formación de los ciudadanos, afirma, puesto que “si se descuida la educación, los vacíos que quedan pueden verse llenados por Vox, Le Pen u Orban”, dijo en alusión a la líder ultraderechista francesa y al presidente húngaro.

“si se descuida la educación, los vacíos que quedan pueden verse llenados por Vox, Le Pen u Orban”

Lo que está en juego en estos momentos en Ucrania es también el modelo europeo de democracia, de relaciones internacionales y de estilo de vida, argumenta el periodista, trazando una comparación con la Guerra Civil española, que según él prefiguró “lo que vino después”.

Para defender la paz en Europa, justifica, es preciso defender a Ucrania, y en ese sentido Michnik celebra el cambio de rumbo adoptado por ejemplo por el Gobierno alemán con su decisión de suministrar armas a Kiev.

“El debate me recuerda a lo que ocurrió con Kosovo. ¿Qué mensaje es más importante en la historia? Nunca más Auschwitz o nunca más guerra,” reflexiona.

Adoptar la postura de “no más guerra” y oponerse al envío de armas a Ucrania es, sin embargo, dejarla indefensa ante Putin y las “atrocidades” que comete el Ejército ruso, según Michnik.

“Por supuesto, yo también preferiría seguir el camino de la paz y de la desmilitarización, pero hoy es preciso defender Ucrania”, argumenta el periodista.

Fascinado por España

El galardonado con el Princesa de Asturias repasa por otro lado su fascinación con España, país que visita con frecuencia y del que en un primer lugar le atrajeron “la oposición antifranquista, la literatura española y la transformación democrática”.

Durante años, antes de que Polonia pudiera realizar su propia transición, de la que Michnik -encarcelado durante años por el régimen comunista por su actividad política- fue protagonista esencial, el disidente fue un observador de la transformación en España.

“En 1989 en una entrevista con un periódico francés o español dije que había muchas formas de transformar una dictadura en democracia, pero en mi opinión el más interesante y adecuado para Polonia era el camino español,” rememora.

“Más tarde, preguntaron a Felipe González por la fórmula española para salir de la dictadura y dijo que no existía tal vía”, recuerda Michnik, que se sentó a la histórica “mesa redonda” que en 1989 reunió al moribundo Gobierno comunista y a los representantes del sindicato Solidaridad en Varsovia.

Entre los retos a los que se enfrenta España de cara al futuro están, a juicio del periodista, los movimientos separatistas y el auge de la extrema derecha, que califica de “señales preocupantes”.

La aparición de partidos de extrema derecha como Vox es “siempre peligrosa”, concluyó, puesto que son como “un microbio político que puede o bien desaparecer, o bien infectar el cuerpo entero”.

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