BLOGS
03/07/2019 12:58 CEST | Actualizado 03/07/2019 13:46 CEST

Ministros y Ejecutiva socialista se debaten entre una segunda investidura o elecciones

Hay unanimidad en evitar a toda costa hacer hueco al líder o a la lideresa de Podemos en el Consejo de Ministros.

Pierre-Philippe Marcou
El presidente, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta Carmen Calvo, en una imagen de archivo. 

Con Pedro Sánchez en Bruselas, las teorías sobre lo que puede pasar en los próximos días se han disparado entre sus ministros y dirigentes de confianza. En la Ejecutiva socialista cunde la idea de que si la investidura del 23 de julio resulta fallida, el presidente convocará elecciones “porque sería una irresponsabilidad que el país continúe parado, es lo que hemos hablado en la Ejecutiva”, apunta una fuente de Ferraz. Sin embargo, otra facción de notables socialistas está convencida de que “convocar elecciones es una operación de máximo riesgo para el país porque la gente está hasta el moño y supone un deterioro para el sistema”, defiende uno de sus miembros.

Entre los ministros hay más partidarios de volver a intentarlo antes de que se cumpla el plazo para una nueva cita electoral a finales de septiembre, jugando con la abstención del PP. “Nos la debe, porque el PSOE se abstuvo para que Rajoy pudiera arrancar la legislatura”, recuerda una de las ministras que considera que no se puede estar haciendo a la gente ir a votar hasta que salga lo que cada uno quiera.

La posibilidad de una investidura fallida planea como un desastre, pero tanto en el partido como en la Ejecutiva consideran que no queda otra. Sería la segunda vez que Sánchez fracasa en el intento. “Rajoy hizo algo peor que no presentarse en enero de 2016. Ni acepto ni renunció. Se paralizó absolutamente todo. Bloqueó la investidura. No se puede volver a repetir”, recuerda uno de los socialistas que tuvo un papel destacado en esos momentos.

Agencia EFE
Pablo Iglesias. 

Las miradas se dirigen inevitablemente a Podemos, ahora que Rivera ha renunciado a ser el Suárez del siglo XXI. “A Pablo Iglesias se le ha hecho una oferta muy generosa, cuyo único límite es estar en el Consejo de Ministros. Podemos puede ocupar secretarías de Estado, instituciones públicas, direcciones generales… espacios de poder diversos. Pero no le parece suficiente. Está absolutamente obcecado con ser ministro”, reconoce un miembro del Gobierno que pone como ejemplo de puesto con chicha el de Defensor del Pueblo, porque tiene capacidad para llegar hasta el Supremo, o un alto comisionado de pobreza infantil o pobreza energética.

No es el único del Ejecutivo que no entiende la obsesión por tener cartera. “Parece mentira que un profesor de ciencias políticas desconozca cuál es el papel de un ministro en el Consejo de los viernes. Ni se vota ni es un órgano colegiado. Hay un presidente que está por encima de los ministros, puedes ser ministro dos horas, como le sucedió a Màxim Huerta. Y la manera en que se producen las deliberaciones no permite que se imponga alguien por encima de los demás”, explica otra ministra, que cree que no se está comunicando lo suficiente la oferta que Sánchez ha hecho a Iglesias.

Existe una opción que no se descarta y que se está tanteando en la sombra: que PP, y quizá Ciudadanos, se abstengan a finales de septiembre.

El poder del ministro de Hacienda sobre el gasto del resto de carteras, también define la independencia en la gestión de un ministro. El temor a que Iglesias no acepte las limitaciones inherentes al cargo sobrevuela sobre los ministros en funciones, algunos de los cuales no repetirán en caso de que se ponga en marcha la legislatura.

Sobre lo que hay unanimidad es en evitar a toda costa hacer hueco al líder o a la lideresa de Podemos entre ellos. La desconfianza en el hombre que en 2016 desbarató en el último segundo el acuerdo para evitar que Rajoy siguiera en Moncloa, es denominador común: “No nos podemos permitir filtraciones. Piensa que un ministro en su jura promete no revelar el contenido de las deliberaciones de los consejos de ministros”, advierte un miembro del Gobierno al que le preocupa el modus operandi del equipo de Iglesias que ha quedado al descubierto durante la guerra interna entre facciones.

Juan Medina / Reuters
Pablo Casado, Albert Rivera y Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. 

“El Gobierno central tiene cuestiones delicadas que resolver, como la situación territorial, que requieren una cohesión para ser abordadas con eficacia. Iglesias mantiene una posición en algunos de estos asuntos que difiere del Gobierno, empezando por considerar que en España hay presos políticos”, explica una de las fuentes más próximas a Pedro Sánchez dentro del Ejecutivo.

Existe otra opción que no se descarta y que se está tanteando en la sombra. Hay cierta esperanza de que PP, y quizá Ciudadanos, se abstengan a finales de septiembre. “Casado puede venderlo como una acción de hombre de Estado. No pesa tanto el ‘no es no’ de Pedro Sánchez. Tanto el PP y el PSOE son partidos que seguirán siendo lo que han sido al margen de los líderes de cada momento, al contrario de lo que sucede con los nuevos, en los que el partido es el líder”, comenta una fuente próxima a Moncloa.

 

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs

ESPECIAL PUBLICIDAD