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25/06/2019 07:23 CEST | Actualizado 25/06/2019 07:23 CEST

Mirar con lentes rojas levanta el ánimo

Los colores ejercen un efecto importante en el proceso emocional.

Deagreez via Getty Images

Se dice que a los soldados de la Guerra Civil Americana se prescribían gafas con lentes de colores con la intención de reducir estados depresivos. Al parecer, esta práctica dio lugar a la expresión “ver la vida de color de rosa” para definir una visión positiva de la realidad. 

Con independencia de leyendas, el color de los objetos que nos rodean ayuda a reconocerlos, memorizarlos y a generar sensibilidades emocionales distintas.

¿Qué efectos ejercen los colores en el cerebro?

La luz azul ayuda a acompasarnos con los ritmos biológicos y a seguir el reloj biológico del organismo. 

La luz verde se asocia a las migrañas e incluso puede agudizarlas.

La luz roja se asocia en animales con la dominancia sexual. También muchas hembras de primates cambian a colores rojos llamativos cuando están sexualmente receptivas. En los humanos, también puede reflejar algo de la dominancia. Por ejemplo, cuando nos enfadamos tenemos tendencia a enrojecer por el aumento del flujo sanguíneo en la cara. Incluso somos capaces de distinguir mejor las caras de personas enfadadas cuando están sobre un fondo rojo. Algo parecido nos ocurre cuando aumenta nuestro deseo sexual. 

Los colores rojos también se asocian a alimentos atractivos. Muchas frutas suelen presentar colores vistosos que nos invitan a ingerirlos. 

El color rojo se conecta con la excitación y con las emociones que se ve reflejado también en el cerebro.

Por otra parte, los colores también ejercen un efecto importante en el proceso emocional. 

Los colores de las emociones

El color rojo se conecta con la excitación y con las emociones que se ve reflejado también en el cerebro. 

El verde se asocia al sentimiento positivo, aumenta la creatividad y se asocia con la seguridad. El verde también se vincula a la relajación. Nuestro cerebro de hecho ha coexistido con el verde de la naturaleza durante miles de años. Incluso, como comento en este vídeo corto, tan solo permanecer sentado en un parque durante 2 horas a la semana mejora la salud física y mental de las personas. 

El negro y amarillo como el de las abejas suelen aparecer combinados en señales de peligro. Desde el punto de vista cognitivo, las lentes amarillas aumentan el tamaño de las pupilas y mejoran la atención por ejemplo durante una lectura.

Las gafas rojas influencian el proceso afectivo visual

El uso de lentes de colores genera cambios muy significativos en la manera visual de procesar la información. Las emociones también se alteran.

Un nuevo estudio publicado hace unos días ha demostrado que la respuesta neuronal a imágenes que nos emocionan se potencia cuando se miran a través de lentes teñidas de rojo. 

En el estudio participaron 31 personas, 12 hombres y 19 mujeres, la mayoría de unos 30 años de edad. Los participantes se ponían gafas con lentes de diferentes colores (rojas, amarillas, verdes, azules) mientras visionaban imágenes que les provocaban diferentes tipos de emociones. En paralelo, se medía en estas personas la actividad cardiaca, la conductancia de la piel y la actividad del cerebro con electroencefalogramas.

Las lentes de las gafas de sol que te pongas en el verano pueden ser un elemento a tener en cuenta, no solo para estar más atractivo/a sino también para que te emociones más.

La mayoría de los participantes (el 74%) preferían las lentes verdes, seguidas de las azules (52%) y rojas (48%). Las amarillas eran las menos populares (26%).

Al analizar las respuestas de los electroencefalogramas de los participantes frente a las diferentes imágenes, los investigadores del estudio llegaron a la conclusión de que las lentes rojas activan a las neuronas. Además, tienen efectos sobre la forma de procesar las imágenes a nivel cerebral.

En definitiva, las lentes de las gafas de sol que te pongas en el verano pueden ser un elemento a tener en cuenta, no solo para estar más atractivo/a sino también para que te emociones más. 

 

Para saber más, visita mi blog: www.raquelmarin.net 

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