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18/02/2021 07:13 CET | Actualizado 18/02/2021 07:19 CET

Mitch McConnell, el republicano entre la espada del dinero y la pared del fanatismo

El líder la minoría republica intenta contentar a los seguidores de Donald Trump y a la derecha económica tradicional, con continuas contradicciones.

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Mitch McConnell.

Mucha gente se pregunta a qué juega el actual líder de la minoría republicana en el senado, Mitch McConnell, quien tan pronto condena a Donald Trump como lo defiende. En el proceso de impeachment hizo todo lo posible por exonerarlo, pero, nada más conseguido esto, emitió una devastadora evaluación de su papel en el asalto al Capitolio, sugiriendo que sus actos deberían ser juzgados en los tribunales.

La justificación que dio para esta contradicción fue que había votado en contra del impeachment por razones técnicas, ya que no pensaba que se pudiese seguir este procedimiento una vez concluido el mandato del presidente el pasado 20 de enero. Se trata de una disculpa poco creíble, ya que podría haberse celebrado antes si él hubiera querido.

En efecto, el proceso de impeachment empezó el 13 de enero, con una votación en el Congreso. Para aprobar este proceso se necesitaban 51 votos de un total de 100 y hubo 60. Votaron a favor los 50 diputados demócratas y 10 diputados republicanos. El paso siguiente era un juicio en el Senado, entonces controlado por McConnell, que era el líder de la mayoría. Los demócratas le pidieron que procediese con el juicio inmediatamente. Como planeaban un juicio muy corto, ya que la incitación a la insurrección de la que acusaban a Trump era fácil de probar, pensaban que había tiempo para efectuarlo antes del fin del mandato.  Pero el poder de decisión era de McConnell, que se negó a celebrar el juicio antes del 20 de Enero.

Para llevarlo a cabo hubo que esperar a que el demócrata Chuck Schumer reemplazase a McConnell como líder de la mayoría en el Senado tras la toma de posesión de Joe Biden como presidente. Los expertos en Derecho constitucional consideran que, aunque Trump no fuese ya presidente, había razones legales de peso para proceder con el juicio, incluidos precedentes relevantes y un voto del propio Senado, que tiene la autoridad final. En el juicio, que empezó el día 9 de febrero y concluyó el 13, Trump resultó exonerado. Se necesitaban 67 votos de un total de 100 para condenarlo. Aunque siete senadores republicanos se unieron a los 50 senadores demócratas para condenar a Trump, no fue suficiente.

Si McConnell se hubiera mostrado a favor de la condena, hubiera habido más senadores republicanos dispuestos a apoyarla

Se cree que si McConnell se hubiera mostrado a favor de la condena, hubiera habido más senadores republicanos dispuestos a apoyarla. Sin embargo, les hizo saber que pensaba votar en contra.

Está claro que McConnell hizo todo lo que pudo, primero por posponer el impeachment y después para evitar condenar a Trump, usando como excusa el retraso que él mismo había causado con maquiavélica deliberación. Al mismo tiempo, expresó de manera clara su repulsa por la conducta de Trump y su deseo de que fuese castigado por la ley.

La posición de McConnell dentro del Partido Republicano es muy delicada. Trump controla por completo a sus fanáticos seguidores, que tienen mucho poder dentro del partido. Si un político republicano ofende a Trump, este puede destruirlo en un instante con un comentario negativo.

En estos momentos los diputados y senadores republicanos que votaron en contra de Trump están siendo censurados por los republicanos de sus respectivos estados y recibiendo amenazas de muerte. Sin duda, algunos perderán sus escaños, pues los seguidores de Trump exigirán que se les reemplace en las elecciones primarias por candidatos más favorables. El peligro de oponerse a Trump es real. Solamente se han atrevido a hacerlo los más valientes o los que menos tienen que perder. Bien sea porque disfrutan de una situación particularmente fuerte o porque no piensan volver a presentarse a las elecciones.

Solamente se han atrevido a oponerse a Trump los más valientes o los que menos tienen que perder

Por otra parte, después de los violentos acontecimientos del día 6 de enero, la derecha económica tradicional, que hasta ahora había tolerado el extremismo de Trump y sus seguidores, ha decidido que la situación actual no le beneficia y ha exigido cambios. Muchos grandes donantes ahora se niegan a proporcionar fondos a los políticos que, por haber apoyado la gran mentira del fraude electoral, contribuyeron a crear el clima de recelo que dio lugar al asalto al Capitolio.

McConnell, quien una vez dijo que las tres cosas más importantes para tener éxito en política eran dinero, dinero y dinero, es muy consciente de la importancia de este sector, al que no desea alienar. Se cree que los comentarios negativos sobre los actos de Trump que emitió tras el veredicto del senado tenían como objeto complacer a la derecha económica tradicional y a los grandes donantes, mientras que su voto en contra de condenar a Trump tenía como fin aplacar a los seguidores de este.

En estos momentos se habla seriamente de la posibilidad de que el Partido Republicano se escinda en dos entidades diferentes, un partido de extrema derecha y otro de centro derecha, lo que McConnell quiere evitar a toda costa. La única manera de complacer a Trump y a sus seguidores por un lado y a la derecha económica tradicional y a los grandes donantes por otro es contradecirse constantemente y eso es lo que está haciendo.

Para justificar su defensa de posiciones mutuamente excluyentes, McConnell ha invocado razones técnicas, como el hecho de que el juicio de impeachment se celebrase cuando Trump no era ya Presidente. Se trata de un subterfugio que él mismo había creado al negarse a celebrar el juicio antes del día 20 de enero.

Esta excusa ha sido percibida por muchos comentaristas como la hoja de parra con la que McConnell ha cubierto la vergüenza de las contradicciones con las que intenta preservar la unidad de un partido que se encuentra atrapado entre la espada del dinero y la pared del fanatismo. Se trata de una situación insostenible.    

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