La razón por la que no deberías hacer fotos o mandar WhatsApp un día de mucho frío

¡Peligro!: las bajas temperaturas no sientan nada bien a tu móvil.

Llega el invierno, y con ello, los resfriados, el virus de la gripe, los sabañones… Pero no solo afecta a nuestra salud, también a nuestro móvil. Estos aparatos están con los españoles la friolera de 61 horas a la semana, según el Informe ditendria: Mobile en España y el Mundo 2018.

Los smartphones reducen su rendimiento con bajas temperaturas e incluso si se dan condiciones extremas, como puede ser una nevada o cuando el termómetro baja de los 0ºC. Cuando esto sucede, se pueden romper algunos elementos. Así que para prevenir, mejor dejar de hacer stories mientras esquías o de hacerte selfies en la nieve.

“El frío hace que los smartphones no funcionen correctamente, siendo la pantalla y la batería los elementos que más afectados se ven”, detalla Juan Manuel Corchado, director del Máster en transformación digital de la Universidad de Salamanca. En líneas generales, los dispositivos aguantan con un funcionamiento correcto hasta los 0ºC, de ahí para abajo los fabricantes avisan de posibles fallos, que suelen ser más frecuentes a partir de los -4ºC y que es una rotura segura a partir de los -40ºC.

Aunque no se llegue a esta temperatura tan extrema en España, esta afirmación pondría en riesgo, por ejemplo, los móviles en numerosas localidades de la mitad norte de la península. Por ejemplo, el móvil correría cierto riesgo en provincias como Teruel, donde entre diciembre y febrero difícilmente se superan los 5ºC de media, o en Ávila, donde el termómetro no pasa de media de los 4ºC en el mismo periodo de tiempo y donde en esos tres meses la temperatura mínima es bajo cero casi a diario. Esto es especialmente llamativo en pueblos de montaña y en estaciones de esquí.

El frío afecta a dos de sus componentes: el cristal y el litio de las baterías. Lo que supone, según datos de Phone Service Center, las dos principales razones de avería de móviles.

🔋La batería: dura menos y el móvil puede apagarse

“En las baterías, el movimiento de los iones es más lento cuando estas están sometidas a bajas temperaturas. Como consecuencia, el móvil se ralentiza e incluso se puede llegar a apagar”, explica Corchado.

La batería puede perder capacidad de carga. “Hasta en un 20%”, explica el experto, que señala que es irreversible si se enfrenta durante tiempos prolongados y repetidos a situaciones de frío extremo. Por lo que es bastante común que el móvil no pase del 80% de carga en la montaña y que se empiece a descargar rápidamente haciéndonos entrar en pánico.

“El sistema operativo puede optar por apagar directamente el smartphone al detectar una descarga brusca de la batería”, añade. En muchas ocasiones, el móvil no puede volver a encenderse hasta que se carga en una zona cálida. Y, de hecho, para evitar males irreversibles es mejor no hacerlo hasta llegar a una zona de confort.

Cargarlo demasiado rápido o encenderlo cuando la batería aún está congelada o demasiado fría es un error. Cuando esto sucede, los iones no ingresan al grafito de la batería sino que se quedan en la superficie como litio sólido lo que, según explican en la revista Live Science, puede arruinar la batería de tu móvil.

📱La pantalla: desde roturas del cristal a pérdida de sensibilidad

La otra gran afectada por las bajas temperaturas es la pantalla del móvil. Si el cambio de temperatura es muy brusco puede hacer que se dilate y se contraiga el cristal y que acabe rompiéndose con facilidad. La humedad que supone, por ejemplo, un ambiente nevado también es un riesgo.

“La pantalla puede verse afectada por pequeñas gotas debidas a la condensación causada por la diferencia entre la temperatura del interior del smartphone y la del exterior”, añade el experto. De este modo, pueden aparecer partes borrosas o manchas en la pantalla del dispositivo.

Este tipo de fallos son similares a los que ocurren cuando se introduce el móvil lleno de vapor e incluso a cuando se moja al tirar algo encima. La humedad cortocircuita la placa de la pantalla y hace que esta empiece a fallar o que se calibre peor. Por ejemplo, un estudio publicado en 2017 en la revista Interacting with computers señala que si el teléfono es utilizado con dos manos hay mayor rango de error en el funcionamiento de la pantalla que si se hace con una debido al contraste de temperatura de los dedos y la pantalla.

Por otro lado, los expertos recomiendan mirar qué tipo de pantalla tiene el dispositivo, ya que su resistencia al frío va a ser distinta. Las tipo LCD, comunes en algunos dispositivos como el iPhone 7 o el algunos modelos de Xiaomi, son más sensibles a las bajas temperaturas, mientras que las de tipo AMOLED, presentes en la mayoría de dispositivos Samsung, resisten mejor al frío.

¿Qué móviles aguantan más?

La resistencia de cada smartphone a las bajas temperaturas depende mucho del fabricante. Son ellos mismos los que marcan las temperaturas mínimas o máximas que puede resistir cada modelo en función del sistema operativo o el tipo de pantalla y batería.

“Todo depende de la temperatura de funcionamiento que marque el fabricante. Por ejemplo, Apple garantiza el correcto funcionamiento de sus dispositivos en un rango de temperaturas ambiente comprendidas entre 0°C y 35°C. Xiaomi, por su parte, garantiza el correcto funcionamiento de sus dispositivos con temperaturas ambiente entre 0°C y 40°C”, apunta Corchado.

La mayoría de móviles viven bien en este rango de temperaturas, aunque desde Apple apuntan que los dispositivos con sistema operativo iOs tienen otra temperatura llamada “de almacenamiento”, que es la recomendada para tener el móvil apagado y sin usar, pero que no va a dañar la batería en ningún caso. El termómetro puede bajar hasta los -20ºC y la batería del móvil no verse afectada.

Temperaturas óptimas iPhone.
Temperaturas óptimas iPhone.

No lo va a cubrir la garantía

Como los fabricantes especifican a qué temperaturas garantizan el correcto funcionamiento del dispositivo, si el usuario lo expone a una más baja o más alta recae bajo su responsabilidad y no lo cubriría la garantía.

Lo mismo sucede con el daño de la pantalla por condensación y las gotas que se generan entre el cristal y la pantalla. Tal y como explica Corchado, “el fabricante no sabe si la persona lo ha sacado a baja temperatura para contestar emails o usar WhatsApp o si directamente lo ha enterrado en la nieve”. No hay forma de demostrar a qué temperatura se expuso, por lo que la responsabilidad siempre va a caer en el cliente.

El precio a pagar es caro: la reparación de la pantalla oscila entre 70 y 200 euros, mientras que una batería nueva puede costar entre 50 y 115 euros, según la marca y la gama del dispositivo.

Consejos para evitar que se dañe el dispositivo

Para evitar gastar ese dinero en una reparación del móvil, lo mejor es prevenir con una serie de medidas sencillas a tener en cuenta:

  • Llevar fundas especiales para mantener el calor.
  • Mantenerlo pegado al cuerpo en bolsillos o guardado en el bolso.
  • Usarlo con guantes especiales para móvil.
  • Apagarlo cuando se vaya a exponer a temperaturas bajas o activar el modo ahorro de batería y llevar un cargador portátil para situaciones de emergencia.
  • Cargarlo cuando ya esté a una temperatura en torno a 20 ºC y calentarlo con las manos antes de encenderlo.
Teléfonos antes de teléfono móvil