Por qué tu mascota te persigue cuando vas al baño

Y cómo conseguir que deje de hacerlo.
Un perro entre las piernas de su dueño mientras va al baño.
Un perro entre las piernas de su dueño mientras va al baño.

Es algo que no falla: si tienes un animal en casa lo más común es que no se despegue de ti ni siquiera en el momento más íntimo de ir al baño. Para muchos dueños de mascotas, es una constante tener que estar detrás de el perro o el gato pidiéndole que se vaya o acostumbrarse a esta imagen:

Más allá de ser muy común en los animales, estos comportamientos tienen un significado. “Cuando los perros siguen a sus dueños, puede haber varias explicaciones científicas, dependiendo del perro y de la situación individual”, señala la experta en comportamiento Mary Bruch en un estudio publicado en el American Kennel Club.

Bruch recalca en este artículo que la “persecución” de las mascotas en casa no solo se debe a una conducta del animal sino también se debe a un proceso de observación hacia la persona.

“Tratan de ver si les damos pistas sobre nuestras intenciones o ver cómo nos comunicamos con ellos. De esta forma podrían anticipar que es hora de dar un paseo, o ver que te estás preparando para salir, o quizás que es hora de cenar”, detalla.

Un signo de dependencia, entretenimiento o como parte de su territorio

La etóloga Mar Ibáñez, de Educanin, explica que, en casos extremos cuando se hace de forma compulsiva por toda la casa, se puede deber a una “falta de madurez” o “dependencia”. Por lo que, según detalla, suele darse en perros recién adoptados o en cachorros.

“En el caso de los perros, se consideran vulnerables y están acostumbrados a ir en manada, tanto para protegerse ellos como para proteger a los demás. Además, tienen en su instinto tener en todo momento controlado el territorio por lo que también quieren inspeccionar que todo está bien en el baño cuando tú vas”, explica.

En este sentido, un estudio de la Universidad de Princeton recuerda que el perro tiene el componente genético de los lobos por el que forman manadas, conocido como animales gregarios, y que han elegido a los dueños como parte de su grupo.

En el caso de los gatos es totalmente distinto. Ibáñez recuerda que estos animales son especialmente “inquietos” y “curiosos” y su inquietud de ir al baño no responde tanto a la fidelidad como a esa necesidad de explorar.

“Puede que haya algún gato que lo haga porque quiere estar pegado a su dueño en esos momentos, pero la mayoría lo hace porque está el papel higiénico, la ducha... Allí tienen también agua fría del grifo, algo que les encanta porque a muchos se les calienta el agua de su recipiente y quieren beber de ahí”, explica.

Tal y como recuerdan en la web Experto Animal, esa estancia también suele ser la más fresca de la casa y van allí buscando el frío en épocas de calor. “Si hace mucho calor, tu felino puede entrar al baño en búsqueda de baldosas frías para refrescarse, acostarse y descansar tranquilamente”, detallan.

Aunque si hay algo que tienen en común con los perros, es que ambos consideran el baño parte de su territorio y tienen que controlarlo. “Los dos quieren saber que todo está bien en esa habitación”, explican en la web.

¿Cómo conseguir que deje de hacerlo?

Ibáñez recuerda que estos comportamientos son normales y no deberían ser preocupantes, pero apunta a dos signos a los que hay que prestar atención.

“Si vemos que se pone muy nervioso si no le dejamos entrar, hasta el punto de ponerse agresivo o irascible, o si cuando entra está demasiado excitado, puede que tenga un problema de ansiedad y dependencia grave. Para corregirlo lo mejor es llamar a un etólogo”, explica Ibáñez, quien recuerda que para algunos animales ver una puerta cerrada con sus dueños dentro puede significar abandono o peligro para sus dueños.

Por su parte, en Experto Animal recuerdan que hay que tener especial cuidado con los cosméticos y los productos de higiene por si el animal los quiere ingerir, algo que puede ser letal.

Para conseguir que deje de hacerlo, la experta en comportamiento canino da varios consejos:

1. Si rasga la puerta, maúlla o ladra cuando lo dejas fuera ignórale cuando salgas. “Si lo acaricias al salir sabrá que así tiene tu atención y lo seguirá haciendo”, detalla.

2. Si conoce órdenes de adiestramiento, dile que espere en la puerta.

3. Si quiere explorarlo rápidamente, déjalo pasar. “Tampoco es bueno cohibir su necesidad de oler y controlar el territorio, déjalo pasar a que dé una vuelta antes de que entres tú para que sepa que todo está bien”, explica la experta.

4. Acostúmbralo poco a poco. “La primera vez que lo dejes fuera no tardes demasiado, que sea para algo rápido y poco a poco ve aumentando el tiempo”, señala.

5. Un juguete siempre ayuda. “Al igual que se hace cuando empiezas a dejarlos solos en casa, distráelo con un juguete antes de entrar al baño para que se quede jugando con él”, detalla.

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