INTERNACIONAL
22/09/2021 07:40 CEST

"No buscamos una nueva guerra fría", el mensaje de Biden a China en la Asamblea de la ONU

EEUU y China rebajan el tono de su choque, con Washington defendiendo el inicio de la era de la diplomacia y dejando el "poder militar" como "último recurso".

El choque entre las dos grandes potencias mundiales, Estados Unidos y China, ha marcado las últimas ediciones de la Asamblea General de la ONU, pero este martes, tanto Joe Biden como Xi Jinping han buscado rebajar el tono y alejar los fantasmas de una nueva Guerra Fría.

Ese riesgo de una gran fractura que divida al mundo entre los partidarios de Washington y los de Pekín es algo que preocupa enormemente a Naciones Unidas, tal y como hoy reiteró su secretario general, António Guterres, en la apertura de las reuniones de líderes internacionales.

Sin embargo, Biden se encargó rápidamente de asegurar que su Gobierno no busca “una nueva Guerra Fría ni un mundo dividido en bloques rígidos” y, aunque defendió una “competición vigorosa” con otras potencias, evitó palabras duras como las que había usado en años anteriores su antecesor, Donald Trump (2017-2021).

El presidente estadounidense se estrenó en Naciones Unidas prometiendo una “nueva era de diplomacia” tras cerrar en Afganistán un “periodo de guerra imparable”, aunque su discurso multilateralista llegó en plena polémica por el nuevo pacto de defensa cerrado con Australia y el Reino Unido, que ha enfadado a China, pero también a aliados como Francia.

Xi, que inicialmente no tenía previsto hablar ante la ONU y que finalmente lo hizo por video, evitó en todo momento referirse explícitamente a Estados Unidos y reclamó apostar por una nueva era de cooperación en el mundo. “El éxito de un país no implica necesariamente el fracaso del otro, porque en el mundo caben plenamente el crecimiento y el progreso conjuntos de todos los países”, defendió.

En una aparente mención al fiasco estadounidense en Afganistán, Xi señaló que se ha “demostrado una vez más que la intervención militar por fuerzas externas y la supuesta transformación democrática son sumamente dañinas”.

Quien no dudó en utilizar esa crisis para atacar a EEUU fue el nuevo presidente de Irán, Ebrahim Raisi, quien dijo que la retirada de Afganistán y episodios como el asalto al Capitolio del pasado enero demuestran que “el sistema hegemónico de Estados Unidos no tiene credibilidad, ni dentro ni fuera del país”.

“Hoy, Estados Unidos no puede salir de Irak y de Afganistán, sino que es expulsado”, aseveró Raisi en una intervención por video en la que criticó con dureza las sanciones a su país y dijo que está dispuesto a retomar las conversaciones para revivir el pacto nuclear, siempre que conduzcan a la eliminación de esas medidas.

Defensa de socios

Joe Biden también hizo este martes evidente su apuesta por la nueva alianza de defensa con el Reino Unido y Australia con reuniones bilaterales con sus respectivos líderes, Boris Johnson y Scott Morrison, en plena crisis diplomática con Francia. Al segundo lo vio en un hotel y al primero, en la Casa Blanca. 

Pese a que la crisis con Francia ha adquirido tintes dramáticos con el llamado a consultas de sus embajadores en Washington y Camberra, ni Biden ni sus dos socios en la nueva alianza geoestratégica para el Indopacífico se refirieron directamente a esta crisis diplomática. “Nuestra alianza está en línea con todas las otras democracias del mundo”, recalcó Biden, después de las críticas recibidas por haber dejado fuera del acuerdo al resto de socios occidentales.

Promesas climáticas

En una jornada con mucha retórica pero pocos anuncios concretos por parte de las grandes potencias, destacaron dos promesas en materia de clima, una de las cuestiones a las que más atención están dedicando los mandatarios internacionales.

Tras anunciar en abril que iba a duplicar su ayuda financiera a los países en desarrollo para afrontar el cambio climático, EEUU se comprometió a duplicar nuevamente esa cantidad, hasta unos 11.200 millones de dólares al año.

Esa promesa acerca el objetivo fijado en el Acuerdo de París de que los países ricos transfieran anualmente 100.000 millones de dólares al mundo en desarrollo, algo que hasta ahora no se ha cumplido y que es prioritario, según la ONU.

Xi, por su parte, anunció que China va a dejar de participar en la construcción de centrales de carbón fuera de sus fronteras, acabando con una importante fuente de financiación para este tipo de instalaciones muy contaminantes.

Guterres dio la bienvenida a las dos medidas y destacó su importancia, aunque dejó claro una vez más todavía hace falta dar muchos más pasos para lograr que la próxima cumbre del clima (COP26), que se celebra en noviembre en Glasgow, sea un verdadero éxito.

En su discurso, el diplomático portugués hizo un sombrío repaso de la situación del mundo, asegurando que “nunca ha estado tan amenazado ni tan dividido” y llamando a la comunidad internacional a “despertar” antes de caer al “abismo”.

Acceso urgente a las vacunas 

Guterres destacó como reflejo de muchos problemas la desigualdad en el acceso a las vacunas contra la covid-19, calificando como una “obscenidad” el hecho de que los países ricos hayan inmunizado a la mayoría de su población mientras un 90% de África espera aún su primera dosis.

Numerosos líderes insistieron en ese punto, reclamando más solidaridad y acceso a vacunas para poder salvar vidas y acabar con la pandemia.

Esa cuestión se abordará a fondo este miércoles en una cumbre organizada por la Casa Blanca en paralelo a la Asamblea y que se celebrará de forma virtual.

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