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07/04/2019 09:31 CEST | Actualizado 07/04/2019 09:31 CEST

No te quedes con la boca abierta… actúa

Alessandro De Carli / EyeEm via Getty Images

El día 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud. La RAE define el término ‘salud’ como “estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones”; una aproximación amplia al término que pretende aglutinar todos los aspectos que hacen que un ser humano se encuentre bien. Pero más allá de definiciones oficiales, cuando el imaginario colectivo piensa en “salud” suele referirse al buen estado del cuerpo por fuera y por dentro: de sus huesos, músculos, órganos vitales, de su mente… Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, uno de los órganos que nos permiten llegar a la vejez gozando de una buena calidad de vida, la boca, resulta la gran olvidada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) determina que la salud bucodental es fundamental para gozar de una buena salud general. Establece que un individuo disfruta de una correcta salud bucodental cuando se produce una ausencia de dolor orofacial, cáncer de boca o de garganta, infecciones y llagas bucales, enfermedades periodontales (de las encías), caries, pérdida de dientes y otras enfermedades y trastornos que limitan en la persona afectada la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar.

Una mala alimentación, la falta de higiene, el tabaquismo o el consumo de alcohol son algunas de las causas que producen enfermedades bucodentales. Y es que no son pocos los que las padecen: entre un 60%-90% de los niños y casi el 100% de los adultos tienen caries en todo el mundo; alrededor de un 20% de los comprendidos entre los 35 y los 44 años tiene alguna enfermedad grave en las encías que puede resultar en la pérdida de dientes y, aproximadamente el 30% de la población mundial con edades entre los 65 y los 74 años no tiene dientes naturales, según la OMS.

Si 9 de cada 10 personas en todo el mundo está en riesgo de padecer dolencias en la boca, ¿por qué hacemos tan poco para prevenirlo? Dejando a un lado que acudir al dentista suele producir miedo (el fenómeno llamado “odontofobia”), la gran mayoría de gente no se conciencia del riesgo que entraña el no cuidar su salud bucodental hasta que no aparece, casi siempre de forma repentina, una enfermedad grave. En ese momento quizás ya no tenga remedio pero, si desde niños nos acostumbramos a la prevención y a los chequeos habituales, podremos disfrutar de una vida saludable.  

Tener una buena sonrisa aumenta la seguridad y la autoestima. Una dentadura mal alineada, con sarro o caries, hace que seamos más reservados a la hora de sonreír, de hablar, de exteriorizar nuestras emociones…

Si bien es cierto que las rutinas para el correcto cuidado de la boca no pueden ser igualmente aplicables en todas las sociedades, pues los países en vías de desarrollo no cuentan con los recursos necesarios, en las sociedades del primer mundo no tenemos excusa para no hacerlo. Algunas recomendaciones para la adecuada salud bucodental son cepillarse los dientes entre dos y tres veces al día; usar un enjuague bucal; emplear hilo dental; evitar el tabaco, el alcohol, la comida basura y los dulces y, acudir a revisiones periódicas con el dentista de confianza.

Para los escépticos que piensen que la buena salud de la que gozan en la actualidad en sus dientes y encías nunca va a empeorar, existe otra causa no menos importante por la que empezarse a preocupar por ella: la estética. Varios estudios han demostrado que tener una buena sonrisa aumenta la seguridad y la autoestima del individuo porque, una dentadura mal alineada, con sarro o caries, hace que seamos más reservados a la hora de sonreír, de hablar, de exteriorizar nuestras emociones… Produce incluso que nuestra vocalización sea peor y que disfrutemos menos del sabor de los alimentos.

Teniendo en cuenta esta ingente cantidad de motivos sanitarios y estéticos, es tarea de los profesionales de la odontología el “evangelizar” sobre la importancia de mantener una buena salud bucodental en todas las etapas de la vida. Ya seamos dentistas particulares con una pequeña clínica o una gran corporación dental, todos deberíamos poner en marcha campañas de concienciación para mostrar a la población la envergadura del tema. Situar la buena salud de la boca como una parte intrínseca de la salud integral del ser humano es la meta a la que todos los profesionales del sector deberíamos aspirar.


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