Nuestro coño no es un coche

Nuestro coño no es un coche

Algunos salva-slips y compresas, al estar perfumados, ponen en riesgo el ph de la vulva.

Iordache Laurentiu / EyeEm via Getty Images

Disculpen si el título les parece soez, pero es lo que pienso cada vez que tengo que comprar salva-slips o compresas en un supermercado. He hecho un cálculo aproximado y diría que más de la mitad de los productos destinados al cuidado íntimo están perfumados (y no estoy incluyendo en el cómputo los de limpieza, que dejarían el bando de los libres de fragancias mucho peor parados). Los datos mencionados me llevan a suponer que estos productos se venden mucho y, por lo tanto, a hacerme la consiguiente pregunta: ¿por qué? Tiene intríngulis el asunto, ¿no les parece? Porque con la información recabada podemos afirmar que muchas chicas y/o mujeres prefieren una vulva “perfumada”. Sin importarles, o sin saber, que están poniendo en riesgo el ph de su zona más delicada. Una zona que, cuando está en equilibrio y con las medidas de higiene apropiadas, lucha de forma eficiente contra bacterias y demás patógenos gracias a una acidez idónea. (En el caso de que la intención de las usuarias fuera tapar algún olor desagradable, la recomendación profesional sería visitar al ginecólogo. Perfumar la zona no solo no mejoraría las cosas sino que podría empeorarlas).

Lo dicho: no lo entiendo. ¿Qué puede aportar ese olor insoportable a insecticida? Porque, ya me perdonarán los fabricantes de aniquiladores del equilibrio de nuestra vulva, el olor de esos productos es insufrible. Es más, acaban contaminando a los que se encuentran en la misma estantería, esa minoría coño-friendly. Quería evitarles la imagen, pero para que de verdad entiendan el drama de lo que les acabo de contar, debo confesarles que para elegir algunos de estos productos he tenido que olisquearlos. Sí, en ocasiones me veo obligada a oler envases de salva-slips y compresas para identificar si están o no intoxicados.

En ocasiones me veo obligada a oler envases de salva-slips y compresas para identificar si están o no intoxicados.

Algunas marcas tienen el detalle de indicarlo con letras legibles. Gracias. Me ahorran una serie de movimientos extraños (aunque he conseguido mejorar la técnica) para procurar que las miradas ajenas no piensen que tengo alguna parafilia no identificada. Les he mostrado mi actitud más radical ante agentes irritantes y mata ph vaginal.

Pero, aunque no lo parezca, comprendo que cada vulva es un mundo, que hay pieles más delicadas que otras y olfatos con mayor o menor sensibilidad. Reconozco que mi olfato es puntilloso y que lo expuesto puede estar magnificado. Así que espero que no me toméis por una enemiga las que elegís la opción perfumada; pero, por el bienestar de vuestras vulvas, ya sabéis qué alternativa os recomendaría. Porque nuestro coño no es un coche, es un templo. Y ya que estamos y por si alguien no se ha leído la letra pequeña de los tampones:

“ATENCIÓN: EL USO DE TAMPONES ESTÁ ASOCIADO A UNA ENFERMEDAD POCO FRECUENTE PERO GRAVE DENOMINADA SÍNDROME DEL SHOCK TÓXICO (SST). LEA Y GUARDE EL FOLLETO ADJUNTO”. 

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs