Las nueve situaciones que todos vivimos al volver al trabajo después de Navidad

Mal de muchos...

Empieza la vuelta a la rutina después de Navidad y toca pasar por lo mismo de todos los años.

Atrás quedan los días de disfrutar (o sufrir) en familia y relajarse. Toca volver al trabajo. El único consuelo es que todo el mundo está en tu situación, aunque mal de muchos...

Estas son las nueve situaciones que vas a vivir después de Reyes, si no has tenido que volver aún al trabajo:

1. Suena la alarma y no sabes ni dónde estás.

¿Dónde estás? ¿Quién eres? ¿Por qué hace tanto frío? ¿Y por qué está tan oscuro afuera? Vale que el solsticio de invierno ya ha pasado, pero después de tanto trasnochar aún parece de noche.

2. El camino al trabajo es un infierno congelado.

Probablemente llegues tarde porque te ha costado horrores salir de la cama. Si vas en coche, notarás que a todo el mundo se le ha olvidado conducir de repente. Si vas en metro, va a estar tan saturado como siempre y quizás tu línea se retrase. Por no hablar de la sorpresa que quizás te lleves si te suben los precios del transporte público.

3. Te hacen esa pregunta inevitable nada más llegar al trabajo.

“¿Qué tal la Navidad?”, te preguntan al entrar. “Muy bien, gracias”, respondes, aunque quieres decir “me he aburrido, la verdad”, pero es demasiado temprano para ir de revolucionario.

4. Tienes mono de dulces.

Son las 11 de la mañana y ya lo notas. Llevabas una semana sin pasar tanto tiempo sin tomar turrón. Miras en el cajón de tu mesa y solo encuentras los dulces de antes de la Navidad. El mundo es cruel a veces.

5. No dejas de mirar la hora.

Te tomas el descanso de la comida a tu hora, ni un minuto más tarde. Engulles una ración abundante y sustanciosa y echas de menos que sea socialmente aceptable acompañarla de una buena copa de vino.

6. La reunión de trabajo es especialmente insoportable.

Tu jefe está lleno de de energía y ya ha empezado a hablar de “planes muy emocionantes” para este año. Tú finges entusiasmo mientras sueñas con volver a reunirte con tu edredón.

7. Te distraes con una mosca.

Procrastinas todas tus tareas y lo más productivo que haces es vaciar tu correo. Año nuevo, vida nueva y bandeja de entrada nueva.

8. Empiezas a ver la luz.

Matas un poco más el tiempo tomando un café. Cruzas una mirada cómplice con un compañero que está pasando el rato en Twitter y asentís en señal de solidaridad.

9. ¡Has sobrevivido!

¡El final de la jornada! Las comodidades del hogar te esperan, pero quizás antes vayas a tomar algo con los compañeros. No pasa nada por empezar el año como planeas que siga.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido y adaptado del inglés por Daniel Templeman Sauco.