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04/07/2021 10:09 CEST | Actualizado 04/07/2021 10:09 CEST

Oficina de protección a Toni Cantó

El español es un bien cultural de valor incalculable, un auténtico tesoro, un fenómeno prodigioso en la historia universal.

EFE
Toni Cantó

Y si se trata de darle una mamandurria a Toni Cantó, ¿por qué no nos dejamos de excusas con la oficina de protección del idioma español, y directamente creamos una oficina de protección a Toni Cantó? Así, con todas las letras. El español es un bien cultural de valor incalculable, un auténtico tesoro, un fenómeno prodigioso en la historia universal. Que no digo yo que no haya que protegerlo. Pero Toni… a ver, Toni tampoco se queda atrás. ¿U os pensáis que no es un valor protegible ese conseguir que Pablo Casado sea tu representante teatral, ese aparecer en los medios esta semana sin un ápice de rubor en las mejillas, ese mezclar política y actuación en un mejunje que termina pagando el Estado?

 ¿Quién necesita más protección? ¿Toni Cantó o el español? ¿Cuál de los dos tiene su supervivencia más amenazada? Nadie negará que algunos gobiernos autonómicos no se caracterizan precisamente por su defensa de la que es indiscutiblemente una de las cuatro o cinco lenguas más importantes en la historia de la Humanidad, pero justamente por ello estas minúsculas pataletas afectan a su pujanza planetaria tanto como un tábano a un elefante. Por el contrario, Toni… bueno, aunque hay que reconocerle su capacidad para sobrevivir a tres o cuatro hundimientos del Titanic seguidos, convendremos en que cada vez se le rescata más arrugado agarrado a un tablón en medio del océano. Sería una pena perder un ejemplar antropológico tan paradigmático como Toni Cantó.

Así que me permito proponer a Isabel Díaz Ayuso la creación inmediata de una Oficina de Protección a Toni Cantó (OPTC). Es muy razonable, y no tendría por qué requerir de una gran partida presupuestaria, habida cuenta de que la OPTC podría contar únicamente con un funcionario, su director, que asumiría las tareas de representación, promoción y difusión de la figura de Toni Cantó en todo el ámbito hispanoamericano, así como las relaciones con la prensa y la gestión de la imagen pública de Toni Cantó. A falta de un mejor candidato, modestamente me atrevo a sugerir al propio Toni Cantó para este fin. Siempre y cuando él esté de acuerdo, por supuesto.

 Será un trabajo arduo y extenuante, desde luego, pero si alguien ha demostrado una auténtica entrega al bien público al margen de cualquier interés personal, ése es Toni. Cuánto más ahora, que se entregaría desinteresadamente a sí mismo. Y si, aun así, una vez arregladita la octava vida del actor de “Siete vidas”, se sigue considerando necesaria la existencia de una oficina de protección del español a cuenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, pues constitúyase. Pero, ya libres del embolado valenciano, se podrá poner a su frente a alguien que pueda presentar una mínima cualificación para ejercer tal cargo, no sé… alguien que escriba tuits sin errores gramaticales ni sintácticos. Será por chiringuit…digo, por oficinas.

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