Desde su marcha, la formación de ultraderecha Vox se ha quedado huérfana.
|
Macarena Olona.
Macarena Olona.
Europa Press News via Getty Images

Vox se ha quedado huérfano de Olona. Desde que no está, al partido de ultraderecha le cuesta más colocar su mensaje en los medios. En las redacciones se comenta cómo ha caído su presencia, salvo cuando Olona les pincha y ellos se justifican. Los meses que lleva fuera del Congreso, hasta los diputados de otras formaciones perciben la falta de interés que envuelve a Vox, a pesar del casting que hacen cada semana entre sus filas tratando de sustituirla por otra mujer de perfil semejante. Pero Macarena Olona no hay más que una. Desde que quien fuera candidata por Andalucía a la presidencia de la Junta se pegara el tortazo electoral, se pusiera enferma y luego dejará la formación de Santiago Abascal e Iván Espinosa de los Monteros, la presencia del partido de extrema derecha ha perdido fuelle.

Fuelle ha perdido también en las encuestas, de ahí la petición de Santiago Abascal al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo para mantener una entrevista y lograr algo de foco mediático. La fuga de Olona, que deja entrever que su salida de Vox no significa alejarse de la carrera política, preocupa a los ultras verdes. El equipo del falangista Jorge Buxadé, responsable de la estupenda política de medios -para los suyos- que desarrolla Vox, es consciente de esa caída en la presencia mediática.

“Los meses que lleva fuera del Congreso, hasta los diputados de otras formaciones perciben la falta de interés que envuelve a Vox”

La cuestión es cómo reemplazar a Olona, al menos en el Congreso de los Diputados, los martes y miércoles. Pero sobre todo los miércoles, en la sesión de control. “Parece mentira que diga esto, pero se echa de menos el cara a cara de Olona con Bolaños porque nos daba la vida”, comentan algunos de los periodistas que frecuentan el Congreso. La formación de Abascal lleva testando a varias diputadas estas últimas semanas, probando probando, pero… no terminan de arrancar. Además, la posibilidad de ocupar el lugar de la exportavoz ha desatado una competición por emularla, cuando Olona es irremplazable. Al menos por ahora.

A saber, méritos para ser la nueva Olona tiene Inés Cañizares, diputada por Toledo, que desde septiembre —ya se inició en junio, cuando fue nombrada nueva portavoz adjunta al marcharse Macarena a Andalucía— ha intentado convertirse en el azote de la vicepresidenta Yolanda Díaz. Pero la cosa no funciona, pese a las intensas ganas con que la jalean los suyos y los medios de la ultraderecha. Díaz es un hueso duro de roer, y tan pronto le demuestra que no diferencia entre “empleo y contratación, lo que es bastante grave y preocupante”, como la ningunea cuando insiste en preguntarle por la instigación a los sindicatos contra los empresarios. Díaz no da protagonismo a Cañizares, que no pasa de ser la diputada del pelo blanco de Vox, que no va a trepar a costa de la ministra de Trabajo.

“La formación de Abascal lleva testando a varias diputadas estas últimas semanas, probando probando, pero… no terminan de arrancar”

“Sustituir a Olona es muy complicado” reconoce el portavoz de uno de los grupos parlamentarios de la Cámara. “La conocí de cerca durante la pandemia, no éramos más que diez los que nos reunimos aquí durante el Estado de Excepción. Macarena es una mezcla de formación académica seminarista y de fanatismo”. Esta creencia de que el fanatismo de Olona no es impostado, sino real, la mantiene también otra señoría del PP, quién recuerda la historia familiar de Olona, su infancia y vida personal, sus creencias.

Pero ¿va a favorecer el PP el crecimiento de Macarena Olona fuera de Vox, para desgastar a Santiago Abascal y a Iván Espinosa, por ejemplo? La opinión de alguna señoria del PP, afín a Feijóo mantiene que sería una buena estrategia, aunque no saben si en la cita entre Feijóo y el líder de Vox hablaron de ella. Sin embargo, otro miembro del partido conservador -de los de escaño de toda la vida, que no depende de Feijóo- defiende que alimentar a Olona a que funde otro grupo político contra Vox, “es dar pábulo a que nazca otra Isabel Díaz Ayuso. Y Ayuso quiere que exista una sola Ayuso. Y al fin y al cabo, Isabel es la que marca los tiempos ahora en el PP, mientras Alberto no encuentre la forma de encauzarla”. Quienes miran hacía Cayetana Álvarez de Toledo como alter ego de Olona, desconocen que Vox es un partido organizado manu militari y lo último que desea la cúpula es una portavoz que quiere imponer sus puntos de vista en lugar de seguir a rajatabla los dictados cada día por el aparato.

Guste o no a los de PP una Olona que trata de cabalgar de nuevo con fuerza, lo cierto es que Vox necesita una mujer que dé la cara. Si Cañizares no cuaja, aunque le estén dando tiempo, hay otros que tienen puesta la mirada en Rocío de Meer, la señoría de familia de militares, nieta del coronel Carlos de Meer, uno de los defensores de los implicados en el golpe de Tejero en 1981. Meer, esposa también de militar, se ha subido a la ola de quienes quieren ocupar el lugar mediático de Olona. Este mismo lunes, en la reunión en el Congreso de la Comisión de la Plataforma del Tercer Sector en donde, como recogió Europa Press, dijo que había allí entidades “no mejoradoras de la vida”, como la Asociación de Mujeres Progresistas, o contra la FELGTB y no había asociaciones pro vida. Pero sobre todo, Meer -que ya ha dado muestras de su ira en otras ocasiones, acusó al Gobierno de traer “a siete millones de africanos sin recursos” frente a los diez millones de pobres; o contra el cambio climático. como tantos otros diputados de la derecha y la ultraderecha, no tiene pudor en mentir con la cifras lanzadas o tergiversarlas, consciente de que sus corifeos las van a reproducir sin contrastar y menos corregir.

“Vox necesita más el rostro de una mujer para que sus votantes masculinos sientan que sus opiniones machistas son refrendadas por el sexo femenino”

“Meer puede ser la sustituta de Olona -reconoce un miembro de la Mesa del Congreso de los Diputados- ya ha montado numeritos, pero el histrionismo de Macarena es incomparable, no van a lograr alcanzarlo ninguno”. Y la razón la argumenta el portavoz de otro partido de la oposición: “Para compararse a Olona, la sucesora o el sucesor tienen que tener un sentido del espectáculo muy desarrollado y ser capaces de verse desde fuera. Y hasta ahora, ninguna de las mujeres que tienen han demostrado poseer esas características”.

Porque queda una señoría de Vox bien conocida, Mireia Borras, la diputada que participó en el reality de la Sexta, La Isla. Ella debe de ser la culpable de que cuando uno teclea en Google “diputada de Vox”, se autocomplete la opción de “diputada de Vox guapa”. O quizá esta sea una interpretación fácil, vaya usted a saber. Pero sobre Borras “uf, no sabe improvisar, es demasiado burda, y no tiene ninguna capacidad dialéctica” descalifica enseguida una señoría conservadora.

Pero ¿no es eso lo que ahora epata en los sectores más desencantados y que se sienten abandonados por la clase política? A saber qué piensa el común de los ciudadanos. O no, apunta otro analista político. “¿Por qué no buscáis a un “Olono”? Vox tiene ahí a José María Figaredo, el sobrino de Rodrigo Rato. Un joven diputado del partido de extrema derecha que pasa por ser un ilustrado, entre otras cosas por haber escrito un artículo contra los refugiados sirios y quien mantiene dudas sobre la autoría del 11M.

Pero no, nos apuntan otras señorías de la oposición. Porque Vox necesita más el rostro de una mujer para que sus votantes masculinos sientan que sus opiniones machistas son refrendadas por el sexo femenino.

Así son los fans de Vox