La ONU le dice a las claras a Rusia que no va a ganar esta guerra

Un discurso de su secretario general, Antonio Guterres, verbaliza de un modo muy directo la situación a la que se enfrenta Moscú.
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Putin y Guterres, juntos en un evento en 2020
Putin y Guterres, juntos en un evento en 2020
Adam Berry via Getty Images

Un llamamiento a la diplomacia pero de un modo no visto hasta ahora. La ONU, a través de su secretario general, Antonio Guterres, se ha dirigido a Rusia para dejarle claro que no va a ganar esta guerra, porque es “imposible de ganar”. “Incluso si cae Mariupol, Ucrania no puede ser conquistada ciudad por ciudad, calle por calle, casa por casa”, razona.

Las palabras de Guterres verbalizan de un modo muy concreto la situación que se vive en Ucrania, un “infierno viviente”, como lo describe el mandatario internacional en el día 27 desde que Rusia entró en territorio ucraniano.

En un discurso pronunciado este martes, el mando de la ONU afirma que “tarde o temprano, [la guerra] tendrá que pasar del campo de batalla a la mesa de paz. Eso es inevitable”.

Lo expone a sabiendas de las conversaciones que desde hace semanas mantienen Ucrania y Rusia, tanto presencial como telemáticamente, y de las que aún no han salido acuerdos definitivos hacia la paz, aunque sí un acercamiento que hace casi un mes parecía imposible. Incluso Zelenski se abre (mantiene su postura) a un encuentro directo con Putin.

Guterres asume que, si no triunfa la vía diplomática, el balance de muerte y destrucción seguirá multiplicando sus efectos. Por ello, se pregunta retóricamente, ante una negativa a parar ya la guerra, ”¿cuántas vidas más se deben perder? ¿Cuántas bombas más deben caer? ¿Cuántos Mariupols deben ser destruidos? ¿Cuántos ucranianos y rusos morirán antes de que todos se den cuenta de que esta guerra no tiene ganadores, solo perdedores?”.

Desde Moscú se asume, cada día con más convencimiento, que su plan de guerra relámpago para lo que llamaban “liberar el Donbás del régimen nazi” de Kiev es un imposible. Ni siquiera hay creencia de que Mariúpol caerá pronto, pese al asedio desde hace semanas y la lluvia de bombas contra la población civil, que resiste sin apenas víveres ni suministros básicos.

Por ello, Guterres lamenta las consecuencias presentes y futuras de una guerra “que no va a ninguna parte”. Este es el discurso oficial del secretario general de Naciones Unidas:

Hace un mes, la Federación Rusa lanzó una invasión masiva del territorio soberano de Ucrania en violación de la Carta de la ONU. Se hizo después de meses de construir una fuerza militar de proporciones abrumadoras a lo largo de la frontera con Ucrania.

Desde entonces, hemos visto un sufrimiento humano y una destrucción atroces en ciudades, pueblos y aldeas. Bombardeos sistemáticos que aterrorizan a los civiles. El bombardeo de hospitales, escuelas, edificios de apartamentos y refugios. Y todo se está intensificando, volviéndose más destructivo e impredecible cada hora.

Diez millones de ucranianos se han visto obligados a abandonar sus hogares y están en movimiento. Pero la guerra no va a ninguna parte, rápido.

Durante más de dos semanas, Mariúpol ha estado rodeada por el ejército ruso y ha sido bombardeada, bombardeada y atacada sin descanso. ¿Para qué?

Incluso si cae Mariúpol, Ucrania no puede ser conquistada ciudad por ciudad, calle por calle, casa por casa. El único resultado de todo esto es más sufrimiento, más destrucción y más horror hasta donde alcanza la vista.

El pueblo ucraniano está soportando un infierno viviente, y las repercusiones se están sintiendo en todo el mundo con el aumento vertiginoso de los precios de los alimentos, la energía y los fertilizantes que amenazan con convertirse en una crisis mundial de hambre.

Los países en desarrollo ya se estaban asfixiando bajo la carga de COVID y la falta de acceso a una financiación adecuada. Ahora también están pagando un alto precio como resultado de esta guerra.

Al mismo tiempo, no podemos perder la esperanza. A partir de mi contacto con varios actores, se están vislumbrando elementos de progreso diplomático en varios temas clave. Hay suficiente sobre la mesa para cesar las hostilidades, ahora... y negociar seriamente, ahora.

Esta guerra es imposible de ganar. Tarde o temprano, tendrá que pasar del campo de batalla a la mesa de paz. Eso es inevitable. La única pregunta es: ¿cuántas vidas más se deben perder? ¿Cuántas bombas más deben caer? ¿Cuántos ‘Mariúpols’ deben ser destruidos? ¿Cuántos ucranianos y rusos morirán antes de que todos se den cuenta de que esta guerra no tiene ganadores, solo perdedores? ¿Cuántas personas más tendrán que morir en Ucrania y cuántas personas en todo el mundo tendrán que pasar hambre para que esto pare?

Continuar la guerra en Ucrania es moralmente inaceptable, políticamente indefendible y militarmente absurdo.

Lo que dije desde este podio hace casi un mes debería ser aún más evidente hoy. Por cualquier medida, incluso por el cálculo más astuto, es hora de detener la lucha ahora y darle una oportunidad a la paz. Es hora de poner fin a esta guerra absurda.

Gracias.