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26/04/2021 15:50 CEST | Actualizado 26/04/2021 15:53 CEST

Orgullo o fascismo: el 4-M las bolleras a las urnas

Hay que salir a votar por nuestros derechos, para que Madrid siga luciendo en sus balcones la orgullosa bandera arcoíris.

Dani Gago
Orgullo LGTBI.

Desde hace 11 años resido en Madrid y desde hace 11 años vivo mi orientación sexual con plena libertad. Como muchas otras personas, viví lo que se conoce por sexilio, el fenómeno de migrar a otro lugar donde poder ser quien eres y amar a quien quieras. Por ello, sí es necesario repetir y pelear por lo que sabemos ya: la Comunidad de Madrid es diversa y acogedora.

Querría contar una pequeña anécdota. El pasado verano, mi novia y yo fuimos a ver un piso para mudarnos. Después de tres días sin respuesta tras haberlo visitado, llamamos para ver qué pasaba. El de la inmobiliaria, con vergüenza, nos dijo que el casero le había dicho que no, que le daba asco que una pareja de dos chicas viviera en su casa. No nos rechazaba porque no le hubiéramos dado buena espina —porque ni siquiera nos conocimos— sino porque le daba asco que dos mujeres se quisieran.

Esto solamente supone un trámite horrible que tenemos que pasar en nuestra cotidianidad. Al igual que hay que aguantar que gente por la calle te mire mal y te diga malas palabras cuando vas con tu pareja de la mano o que nos denieguen un puesto de trabajo por ser trans, bisexual, lesbiana o gay o que dos madres tengan que casarse para que se reconozcan ante la ley ambas maternidades.

Y es que, desgraciadamente, los delitos de odio hacia personas del colectivo LGTBI han crecido en los últimos años. Veíamos cómo a principios de mes, el local de COGAM (Colectivo LGTB de Madrid) era atacado con insignias lgtbifóbicas. Odio por ser trans, rechazo por ser gay, asco por ser lesbiana, mofa por ser bisexual. Ya está bien.

Claro que una se pregunta: ¿por qué siguen existiendo estos ataques? En la Comunidad de Madrid existen dos leyes que protegen las vidas de las personas LGTBI: la ley 2/2016, de identidad y expresión de género e igualdad social y no discriminación y la ley 3/2016, de protección integral contra la LGTBIfobia y la discriminación por razón de orientación sexual. Entonces, ¿por qué sigue habiendo lgtbifobia?

La respuesta es tan simple como insultante: la falta de desarrollo de ambas leyes que no ha impulsado el Partido Popular en el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Desde los escasísimos recursos para que las personas trans puedan transitar, pasando por la ausencia de un reglamento contra el bullying orientado a prevenir la violencia en la infancia y adolescencia LGTBI, obviando la necesidad de verdad, justicia y reparación de nuestras personas mayores LGTBI, como la impunidad de aquellos que siguen ofreciendo “terapias” aversivas de la orientación o identidad sexual o de género de las personas. Toda esta carencia de gestión hace que nuestras vidas sean más difíciles de ser vividas.

Nos odian por ser mujeres y por amar a otras mujeres

Hoy, día de la visibilidad lésbica, quisiera hacer un recordatorio: nos odian por ser mujeres y por amar a otras mujeres. Sin embargo, no querría caer en el pesimismo, sino todo lo contrario. Tenemos tres motivos muy poderosos para saber que esta Comunidad va a seguir siendo nuestra y que nuestras vidas van a seguir siendo dignas.

En primer lugar, ya sabemos que sus políticas son lgtbifóbicas y que están institucionalizadas. Cada euro que han robado los distintos Gobiernos corruptos del PP en estos 26 años ha significado menos recursos para las personas LGTBI. Basta ya de que parasiten nuestros derechos a favor de sus lujos.

En segundo lugar, el movimiento LGTBI y el feminismo han luchado ferozmente durante décadas. Pelear desgasta y, pese a nuestro cansancio, el 4 de mayo existe una oportunidad. Será la calidad de nuestras convicciones lo que triunfe en las próximas elecciones autonómicas. Porque ya lo hicimos el día que se aprobó la ley de matrimonio igualitario y el día que vieron la luz en la Asamblea de Madrid las dos leyes anteriormente mencionadas. Pese al cansancio, somos firmes y poderosas. No da igual quien gobierne, porque nos va la vida en ello si hay un Gobierno de extrema derecha o un Gobierno progresista, porque somos la fuerza del futuro.

No da igual quien gobierne, porque nos va la vida en ello si hay un Gobierno de extrema derecha

Y la tercera y última idea: somos mayoría. Somos más las personas que defendemos los derechos humanos. Nos dijeron que no podíamos ser quienes somos, amar a quien queramos, vestir como quisiéramos, expresarnos como lo que somos. Y es por ello, compañera lesbiana, bollera, bisexual, o transmaricabibollo que lo único que te pido es que el próximo 4 de mayo salgas a votar por nuestros derechos, para que Madrid siga luciendo en sus balcones la orgullosa bandera arcoíris. Derechos humanos o fascismo.

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