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20/12/2020 10:24 CET | Actualizado 20/12/2020 10:24 CET

Otegi/HB/Bildu

El PSOE, pactando con la izquierda abertzale, ampara a un partido independentista y fascista cuyo jefe es un criminal.

Vincent West / Reuters
Imagen de archivo de Arnaldo Otegi. 

Concuerdo con el Sr. Rajoy cuando expresó, siendo presidente, que no se debe exponer al expolio público a un imputado, pues hay que respetar la presunción de inocencia. La cuestión es que sus declaraciones se produjeron debido a que ya conocía que su partido, bajo su mandato, era un nido de corruptos ahora inmersos en el alimañero judicial. Los dirigentes del PP siempre han ocultado sus intenciones y han hecho de la mentira verdad. Lo similar le ocurre al Sr. Casado al afirmar su viraje al centro mientras ha tardado demasiado en denunciar a los militares que pretendían fusilar a 26 millones de españoles. Tanto que repite que se aleja de Vox que todavía no ha condenado el ataque de los militantes de Vox contra mi amigo y excelente político Antonio Miguel Carmona, al que laminó el extremista Sánchez tras ganar Carmona las primarias. Sánchez no respeta ni los estatutos de su partido, sobre el que ha adquirido sentido de pertenencia y de permanencia que no durará. El coche de Carmona apareció lleno de pintadas ofensivas y de amenazas. Otra oportunidad perdida del Sr. Casado, la denuncia, en su viraje al centro. Tampoco extraña que ningún cargo del PSOE haya mostrado su solidaridad con Carmona. Así están las cosas en el PSOE y el Gobierno de la bicefalia, con dos presidentes del Gobierno, el de iure, Sánchez, y el de facto, Iglesias.

Los matones del Sr. Abascal y los matones de Otegi son lo mismo, buscan la democracia mediante la violencia.

Cuesta demasiado aplicar la presunción de inocencia a un delincuente varias veces reincidente, Otegi, el que declaraba, tras votar los PGE, solidaridad para acabar con España. Con la celebración del nuevo juicio a Otegi clama al cielo que el ministro Ábalos diga que se juzga a una persona y no al grupo político que dirige. Es como si un ministro de Holanda afirmase en su momento que el Tribunal de La Haya juzga a los cabezas de los hutus, no al conjunto de ellos. Resulta que en la corte, al sentarse el jefe de HB/Bildu, le acompañan todos los dirigentes de la antigua formación que han cambiado de correa y los de la actual Bildu. Acompañamiento que vocean en los medios los cuates y secuaces de Otegi. No tanto sus votantes. Entiendo que hay que ser respetuoso con el electorado de Bildu, muchos han caído en el engaño y no me creo que tantos vascos apoyen la violencia.

El PSOE, pactando con Bildu, ampara a un partido independentista y fascista cuyo jefe es un criminal

El Sr. Otegi, secuestrador, terrorista y atracador de bancos entre otras lindezas, ha sido juzgado y condenado en cinco ocasiones. Ahora se repite la vista por la que cumplió seis años y medio de cárcel, sobre el intento de reconstrucción, a las órdenes de ETA, de la ilegalizada HB. Se ignora la sentencia, puede que le caigan más años de inhabilitación o de cárcel, a menos que Sánchez, costumbre, realice injerencia en el Poder Judicial. Sánchez lleva tiempo intentando cargarse la separación de poderes, lo que señala su dudoso apego a nuestra Carta Magna. Otegi, en caso de ser condenado, se lo tendrá merecido. Si bien es cierto que no jaló el gatillo en ningún asesinato, también es conocido por la hermandad con ETA que aprobó un sinnúmero de ellos.

Uno de los bastiones del Gobierno de Sánchez es Otegi/HB/Bildu, de raigambre independentista. Uno de los principales axiomas de los partidos fascistas es la xenofobia, el odio al extranjero, que comparte Bildu. Está en las hemerotecas, en las entrevistas a los popes de los abertzales. Otegi/HB/Bildu son independentistas y fascistas. Otegi fue un criminal que se sienta otra vez en el banquillo.

El PSOE, pactando con Bildu, ampara a un partido independentista y fascista cuyo jefe es un criminal. Así se comportan nuestro Gobierno y sus aliados. Un socialista nunca hubiera dado la mano a un criminal. De ahí que necesitemos otro partido, uno socialista en los contenidos y en las formas. Uno que articule un programa de gobierno socialdemócrata e inclusivo. El Partido Socialdemócrata Español (PSDE) que una a la casa dividida: España.