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09/10/2019 07:18 CEST | Actualizado 09/10/2019 07:18 CEST

Otoño: época para agradecer, limpiar y contemplar

La falta de luz durante el día comienza a notarse y eso también se refleja en nuestro estado de ánimo...

alex_ugalek via Getty Images
Autumn park. Autumn forest. Fall scene. Footpath covered by yellow maple foliage. Sun shines through trees in park. Warm bright autumn day.

Oficialmente esta semana comenzó el otoño y probablemente muchos ya habrán notado el olor de las castañas que se venden por algunas calles, la irrefutable prueba de que el verano no volverá hasta el próximo año. Y si bien es cierto que con el cambio climático las estaciones en todo el mundo se han vuelto menos predecibles, el equinoccio que acaba de pasar, al igual que el de primavera en el lado opuesto del calendario, marca el día en que las horas de sol y las horas de noche son las mismas y antiguamente se creía que era el único momento en el que el mundo alcanzaba el equilibrio. Incluso la palabra equinoccio viene del latín aequinoctĭum y significa “noche igual”. 

Esto quiere decir que a partir del pasado 23 de septiembre, cada día será un poco más corto que el anterior y así hasta llegar al solsticio de invierno, que es el día más corto de todo el año o la noche más larga. La palabra solsticio viene del latín y significa textualmente “sol estático” y es un término relacionado con la posición del sol en el ecuador terrestre. Debido a la inclinación de la tierra y su forma, mientras más cerca esté uno del ecuador, menos cambio entre la longitud de los días a las noches sentirá y más variación habrá más cerca de los polos. También hay que recordar que en el hemisferio sur en cambio, acaba de entrar la primavera ya que llevan el ciclo opuesto. 

La llegada del otoño marca un momento de hacer un balance, igual que la noche y el día se igualan, entra el signo libra y es tiempo de saldar cuentas con nosotros mismos. A algunos les sirve hacer listas, revisar cuáles fueron los propósitos al iniciar el año y poner en la balanza los logros y lo que aún nos falta por lograr. Es buen momento para recordar que entramos a la mitad del ciclo cuando las hojas que salieron con la primavera y se llenaron del sol y la energía del verano se comienzan a caer. Así mismo con nosotros, debemos mirar a lo que nos han dejado estas estaciones pasadas y dejar caer lo que ya no nos sirve y prepararnos así para el renacimiento que vuelve a venir siempre después del invierno.  

La palabra otoño viene de la raíz etrusca autu que se relacionaba con el paso del tiempo. Se cree que después se adoptó en el latín con la palabra autumnus.  Hoy en día la palabra otoño se refiere a la llegada al auge de la vida o la madurez. Así, la última descripción que encontramos en la Real Academia Española se refire al “periodo de la vida humana en que esta declina de la plenitud hacia la vejez”.

Tiempo de tomarnos una pausa y de revisar nuestra cosecha de propósitos, lo que hemos dejado crecer en nuestro ser y nuestro corazón.

El otoño ha sido por excelencia relacionado con la época de cosecha e incluso antiguamente en algunas regiones de Europa se usaba el mismo término para nombrar a la estación. Harvest en inglés, herfst en holandés o Herbst en alemán. Es temporada de festivales, de recolectar y guardar para la llegada del invierno y celebrar un año más. Es cuando uno antiguamente sabía si tendría provisiones suficientes para esperar hasta la primavera. 

Muchos festivales se dan alrededor del mundo para celebrar la mitad del otoño en noviembre. Acción de Gracias en Estados Unidos y en algunos otros países, donde se agradece textualmente que la cosecha del año anterior nos durase en el crudo invierno. De forma similar, en Alemania celebran el Erntedankfest, en China el Festival de Medio Otoño, y en la creencia judía celebran el Sukkot. Durante el Sukkot se construyen pequeñas chozas donde pasan 7 días para recordar a los granjeros que antiguamente vivían de esa forma durante a cosecha y al éxodo de cuarenta años en el desierto.

En Inglaterra celebran también la noche de Guy Fawkes mejor conocida como la “conspiración de la pólvora” que es el 5 de noviembre cuando con fogatas celebran la detención del tal Fawkes con explosivos con los que planeaba asesinar a el Rey Jaime I. Y para los amantes de las castañas también en Inglaterra se celebra el Campeonato Mundial de Conkerun juego en el en lugar de comerse uno las castañas con lo buenas que están, se perforan castañas y se atraviesan con un hilo. Un participante sostiene la suya vertical hacia el suelo mientras el otro con su castaña también en el hilo, trata de golpear la otra castaña hasta romperla. 

En Japón otoño es momento de recordar a nuestros ancestros y asistir al cementerio, representa el ciclo de la vida, lo que somos y seremos y el agradecimiento por los que han quedado detrás de nosotros. 

Es momento de contemplar, de enfocarnos más en nosotros, en la belleza de adentro y menos en el calor de afuera.

En las artes visuales el otoño suele representarse colorido y lleno de luz. Mujeres redondeadas con coronas de flores o manzanas que anuncian la salud y la preparación para lo que viene.  Pero en la poesía, siempre se le ha relacionado con la melancolía. Es el momento en el que hasta los más extrovertidos se vuelven hacia dentro para mirar la lluvia por la ventana o las hojas de los árboles caer. La falta de luz durante el día comienza a notarse y eso también se refleja en nuestro estado de ánimo. Es por esto que debemos estar preparados para sacar lo mejor de nosotros mismos aprovechando esta temporada que empieza. 

Así que ya saben, es momento de agradecer de dejar espacios abiertos en el corazón y en la casa para que entre la luz. Tiempo de tomarnos una pausa y de revisar nuestra cosecha de propósitos, lo que hemos dejado crecer en nuestro ser y nuestro corazón (llámese barriga, rencores, vicios o incluso ropa o posesiones que se acumulan) y lo que queremos cortar para que sane con el ciclo de este año. Es momento de contemplar, de enfocarnos más en nosotros, en la belleza de adentro y menos en el calor de afuera. 

 

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