POLÍTICA
03/06/2019 14:41 CEST | Actualizado 03/06/2019 18:46 CEST

Pablo Iglesias y su última oportunidad

Podemos arde: Iglesias se juega su futuro en la negociación con el PSOE

“Roto en pedazos”, “fracaso”, “crisis insostenible”, “nueva etapa”. ¡Bomba! Ramón Espinar rompe su silencio y pone voz a una parte importante de la militancia, desorientada y ansiosa de un cambio de rumbo en Podemos tras el hundimiento electoral del pasado 26-M y la fallida estrategia electoral durante las cuatro citas en un mes.

Unidas Podemos descendió el pasado 28-A a ser el cuarto partido, bajando de 71 a 42 diputados. Y en el ‘superdomingo’ del 26-M perdió la mayoría de las alcaldías del cambio, a excepción de Cádiz, se dejó más de un millón de votos en las autonómicas, desapareció de los parlamentos de Cantabria y Castilla-La Mancha y vio cómo el Más Madrid de Íñigo Errejón triplicaba en votos a la candidatura morada en la Comunidad de Madrid.

Pero la salida de Pablo Iglesias durante estos días ha sido una huida hacia adelante: ha renunciado a dimitir, sigue reclamando su entrada en el Gobierno con ministerios e incluso ha dejado entrever la posibilidad de no apoyar la investidura y de que se tengan que repetir las elecciones. Se juega su última gran oportunidad en su negociación con Pedro Sánchez.

Todo ello ha alterado a buena parte de la organización, como refleja Ramón Espinar en su artículo en eldiario.es- Y se suma a movimientos como la dimisión de la Ejecutiva de Podemos en Castilla-La Mancha o la marcha de la política de Xulio Ferreiro -alcalde de A Coruña en funciones- tras los malos resultados. Sazonado con la advertencia que llega desde Podemos Andalucía de que no debería entrar en el Ejecutivo. Para más presión: el toque de atención de José Manuel González ‘Kichi’ -reforzado en las urnas- de que Iglesias debe asumir responsabilidades en un nuevo Vistalegre.

 

Espinar y Kichi han elevado la presión en mitad de la negociación con el PSOE

En la dirección de Podemos son conscientes de que en estas trepidantes semanas se juegan su futuro. Por el momento, no se habla de un Vistalegre III, pero ya se ha anunciado un Consejo Ciudadano el próximo sábado -el máximo órgano entre asambleas- para analizar la actual situación.

Las especulaciones sobre la marcha de Iglesias llevan circulando mucho tiempo ya en Podemos, pero ahora empiezan a verbalizarse por parte de sus contrarios. Además, de aquel globo sonda lanzado por la propia Irene Montero antes de las elecciones del 28-A que decía que pronto habría una mujer al frente de la dirección.

Iglesias confía totalmente su futuro a la negociación de cara al próximo Gobierno. Es su tabla de salvación. Sobre la mesa en Unidas Podemos miran la encuesta del CIS que señalaba que casi la mitad de los españoles quiere un Ejecutivo de coalición, y que dentro de esa opción gana una entente entre socialistas y morados.

Por el momento, el presidente del Gobierno no ha optado públicamente por la coalición y desde Bruselas la semana pasada pidió a Iglesias reconsiderar su estrategia. No obstante, el ‘número tres’ del PSOE, José Luis Ábalos, se abrió la semana pasada a la posibilidad de que entraran miembros de Podemos.

Desde el ámbito socialista la opción preferida sería la de incorporar varios independientes del ámbito progresista, pero los morados quieren tener ministros del partido. Y las señales han ido incluso a apuntar que podrían no apoyar la investidura si no se da esa coalición. ¿Un órdago de Iglesias? Con el líder de Podemos, nunca se sabe.

“La opinión de un militante más”

“Estamos ocupados en lo importante, estamos en un proceso de negociación con el PSOE y eso es lo que nos tiene que ocupar por responsabilidad”, ha sido la respuesta oficial desde Unidas Podemos a través de Noelia Vera este lunes, que ha intentado rebajar la importancia de Espinar: “La opinión de un militante más”.

Pero Espinar no es un militante más. Fue una persona de la máxima confianza de Pablo Iglesias, su hombre fuerte en Madrid, su apuesta para vencer internamente en aquellas primarias a Rita Maestre, pero en el último año se fueron alejando. Por eso, el que fuera senador y portavoz en la Asamblea de Madrid decidía dejar la primera línea política el pasado mes de enero en mitad de la crisis provocada por la maniobra de Íñigo Errejón de montar la plataforma Más Madrid junto a Manuela Carmena y presentarse por su cuenta a los comicios.

A Podemos no le han sentado nada bien los cinco años que cumplió el pasado mes de enero su asamblea de Vistalegre. De hecho, ya muchos piden Vistalegre III. Ahora mismo la estructura de Podemos está dominada por Vistalegre II, la asamblea en la que el ‘pablismo’ derrotó al ‘errejonismo’. El tándem directivo: Iglesias y Montero, alrededor del que orbitan figuras como Pablo Echenique, Noelia Vera, Rafa Mayoral e Ione Belarra, entre otros. Y con el poder en la sombra del nuevo jefe de gabinete, Pablo Gentili.

Además, todos pendientes de los movimientos que puede hacer a partir de ahora Más Madrid. A la espera de que terminen las negociaciones de gobierno autonómico, algunos parlamentarios de esta plataforma hablan en privado de la posibilidad de extender esta fórmula más allá de la comunidad. En una parte de Podemos tampoco sentó excesivamente bien el apoyo a última hora de Iglesias a Carlos Sánchez Mato (Madrid en Pie) en contra de la alcaldesa.

Iglesias, la negociación con el PSOE y su última gran oportunidad. Los suyos ya han enseñado los dientes.

 

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