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22/07/2019 07:22 CEST | Actualizado 22/07/2019 07:22 CEST

'Pactum'

Existen pactos de sangre y pactos de amigos, pactos de caballeros pero también de ladrones. Pactos de amor y pactos de separaciones. Pactos legales y pactos ilegales. El Pacto Bíblico contra el Pacto Fáustico. Pactos entre hombres y dioses, entre pecadores y diablos. Hay pactos políticos, prepactos y pospactos, incluso pactos preelectorales y postelectorales. Pactos puntuales, así como globales. Pactos de derechas y pactos de izquierdas. Pactos alcanzados al igual que pactos incumplidos. No olvidemos los pactos repudiados y negados, los pactos deseados y envidiados. Pro-pactos y anti-pactos. Pactos entre minorías, para algunos pacto de perdedores y pacto entre mayorías y traidores. Pactos legítimos frente a los ilegítimos. Desde siempre, los pactos históricos y los nuevos pactos. Hay pactos previsibles y pactos insospechables. Pactos rotos o recompuestos. Pactos vengadores y pactos reconciliadores. Pactos rescatadores y pactos entre rescatados. Pactos de Estado y pactos de estados y autonomías.

Y luego existen todos esos pactos a los que yo llamo “Pacto por la…” o “… por el…”, repetidos diariamente hasta diluirse en sus propios discursos. Pacto por la… democracia, por la paz, por la sanidad pública, por la educación, por la igualdad, por el deporte, por el empleo, por el libre comercio… generalmente pactos incumplidos o inalcanzados.

El equilibrista se mueve bien en los pactos, el bueno claro. Aquel que sabe que un mal movimiento o un exceso de éste lo coloca fuera de eje y del punto de gravedad, en el desequilibrio. La habilidad en la negociación, no solo posibilita el pacto, sobre todo lo define. Dar y recibir, trueque de concesiones. Condiciones maleablemente interesadas. 

Existen pactos que se sellan abriendo la piel para que la sangre se mezcle en el apretón del saludo. Otros tan solo se firman con un escupitajo en la palma de la mano. 

 

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