POLÍTICA
30/07/2019 20:43 CEST

El letargo de julio o por qué los políticos son el segundo problema de los españoles

Nadie se mueve a pesar de la amenaza-encuesta del CIS.

EFE

Resacón en la política española. Dolor de cabeza perpetuo. Sin solución, sin moverse nadie. Todos con sus historias, sus relatos, sus mismos argumentos. Se despide julio sin que se vislumbre un nuevo Gobierno. Y, mientras, la preocupación de los ciudadanos por nuestra clase dirigente alcanza su máximo histórico desde 1985.

Tras la investidura fallida del jueves y la ácida digestión del viernes, Moncloa dio por cerrada la puerta a un nuevo Gobierno de coalición. Ni hablar ya de la propuesta de tener ministros de Unidas Podemos. Y se empezó a poner todavía más foco y presión para que se facilite el Ejecutivo desde Ciudadanos o el PP a través de la abstención (que los socialistas llaman “patriótica”).

Pero en la derecha, que repite su sentido de Estado cada minuto, no ha surtido efecto. Dicen que no siente presión. Primero fue Albert Rivera (Cs) el que clamó otra vez su “no es no” en la reunión extraordinaria del Consejo de su partido. Y este martes lo ha hecho Pablo Casado: que ha disipado cualquier duda ante los suyos y les ha dicho en la Junta Directiva Nacional que no se abstendrá.

La derecha no se abstiene y reestructura sus ejércitos

De hecho estos dos líderes, y ante la marejada política que se avecina, han remodelado de manera exprés la cúpula de sus partidos. Todo preparado para los tiempos revueltos. Rivera se ha blindado ante las críticas de aquellos que quieren que se abstenga y ha ampliado la dirección con más fieles -y apartando a los pocos que quedan que le tosen-.

Y durante esta jornada Pablo Casado también ha reorganizado su dirección. El movimiento más claro: colocar a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso. No es una decisión baladí, representa al sector más duro, el estilo más agresivo contra Pedro Sánchez. Esto hace olvidar ese supuesto camino al centro emprendido tras el batacazo del 28-A. Asimismo, ha colocado a la navarra Ana Beltrán como ‘número tres’ y ha ascendido a Pablo Montesinos en el área de Comunicación. Y también sube a los altares del departamento de Política Territorial a Antonio González Terol. Un año después de su nombramiento, ha limpiado definitivamente de marianismo la calle Génova.

En un giro irónico los populares se han preguntado que a lo mejor es Sánchez el que se tendría que abstener si hubiera un pacto entre Casado y Rivera. Frases más para desactivar al PSOE que realidad futura.

PP

La derecha, sumergida en una cruenta batalla por liderar la oposición, no piensa abstenerse. Hay ausencias que dicen mucho, como las de este martes en la sede de PP. Barones más moderados y que podrían incluso defender esta postura no han acudido (Alberto Núñez Feijóo, Juanma Moreno y Alfonso Alonso).

La bola de cristal del CIS

Todo ello en un día marcado claramente por la publicación del último barómetro del CIS. Un estudio que deja las siguientes pistas si hubiera hoy elecciones: el PSOE estaría oliendo la mayoría absoluta con un 41,3% (casi 13 puntos más que el resultado del 28-A). Y le sacaría 27,6 puntos al siguiente, el PP, que parece recuperarse un poco este mes. Otra cosa que llama mucho la atención es el hundimiento de Cs, que pasaría a ser cuarto -después de ser segundo en la última encuesta-. Y Unidas Podemos subiría ligeramente respecto al mes anterior y se situaría en tercer lugar. Vox perdería más de la mitad de sus apoyos.

A excepción del PSOE, el resto de partidos siguen despreciando el “CIS de Tezanos”. Desde Ferraz siempre recuerdan que no se equivocó mucho el pasado 28-A. Una encuesta que llega en un momento de incertidumbre total y con la posibilidad cada días más cerca de tener que repetir elecciones el próximo 10 de noviembre. Y en los cuarteles generales de los enemigos se piensa que esta encuesta se hace para presionar más y que alguien acabe cediendo.

El propio PSOE ha salido en este sentido nada más publicarse. El portavoz adjunto en el Congreso, Rafael Simancas, lo ha verbalizado así: “No hay derecho a que el señor Casado, el señor Rivera y el señor Iglesias sigan bloqueando la formación de Gobierno en España”, “los datos del CIS vienen a confirmar la amplísima confianza de los españoles en el proyecto político del PSOE”.

Y risas al canto desde su potencial socio. El responsable ‘morado’ de Acción de Gobierno, Pablo Echenique, se ha lanzado al cuello vía Twitter y ha ironizado con que Sánchez obtendrá el 127 por ciento de los votos en unas nuevas elecciones y será “elegido Rey de España”.

Leyendo todo esto nadie se podrá extrañar de una cosa: la preocupación por los políticos ha alcanzado su máximo histórico desde 1985. Solo el desempleo los supera como problema. Y hasta el 38,1% de los ciudadanos cita a nuestra clase política entre sus quebraderos de cabeza.

Y los días avanzan sin que pase nada nuevo. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, la cara más visible de la negociación, ha vuelto a insistir en que ya no está sobre la mesa ese Gobierno de coalición y que esa posibilidad “está cegada”.

Su idea es que haya un apoyo desde fuera, vía Parlamento y a través de un acuerdo programático. Pero con otro aviso: con los 42 escaños de Unidas Podemos “tampoco” está “garantizada la estabilidad” parlamentaria y el PSOE tendrá “que hablar con partidos que están muy lejos” de la formación morada. 

Los morados siguen en su opción de ministros. A lo largo del día muchos han reproducido el vídeo lanzado el lunes por la noche por Pablo iglesias en Fort Apache. Nada conciliador: “Cuando alguien dice: yo quiero ser presidente del Gobierno con la abstención del PP y Cs y, si eso no puede ser, con Unidas Podemos, demuestra que no tiene proyecto para este país”.

Palabras duras, pero también se siente el aliento de muchos socios de Iglesias que piden internamente que permita la investidura de Sánchez. Es el caso de Izquierda Unida, los Anticapitalistas y Compromís.

Finales de julio, principios de agosto. El letargo del verano o por qué los políticos se han convertido en tu segundo problema.

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