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02/07/2019 11:16 CEST

Penélope Cruz y la presión por estar "perfecta" horas después del parto: "No me estaba respetando a mí misma"

No es la primera que se pronuncia al respecto.

Barcroft Media via Getty Images

Meghan Markle estuvo cerca de robarle el protagonismo a su hijo, Archie Harrison, en su presentación en público. Dos días después de dar a luz, la duquesa de Sussex mostró sin disimulo cómo es realmente el cuerpo de una mujer después de dar a luz.

Markle eligió para la ocasión un vestido blanco que marcaba, gracias a un cinturón, la tripa posparto. El gesto fue ampliamente aplaudido y leído como una manera de naturalizar la evolución del embarazo, que va más allá del parto.

En un mundo rodeado por focos, la presión por lucir perfectas tras dar a luz es una realidad que sobrepasa a las mujeres. Penélope Cruz ha sido la última en confesarse víctima.

En una entrevista con Gwyneth Paltrow en In Goop Health, la actriz ha hablado sobre la presión a la que se vio sometida tras su primer parto para lucir “perfecta”. “Me obligué a mi misma a ser una súpermujer, me empeñé en dar a luz de forma natural y 12 horas después, en dejar el hospital en tacones”, relató a la también actriz. 

Darren Gerrish via Getty Images

 

“Me di cuenta de la cantidad de cuentos de hadas, películas y mensajes de la sociedad que me habían calado”, confesó la española sobre los momentos posteriores al parto de Leo, hace ocho años.

En 2013, dos años más tarde, Cruz se convirtió en madre por segunda vez y fue muy distinto: ”Éramos dos mujeres diferentes”.“Decidí que iba a estar tres días en el hospital. Estaba en la cama con el bebé, venían a visitarme mi hijo y mi marido. Necesitas darte cuenta de que necesitas comer, dormir y darte una ducha”, explicó.

A juicio de la actriz,“esto no tiene nada que ver con el feminismo”. “Haciendo eso no me estaba respetando a mi misma”, afirmó. No es la primera vez que la española se pronuncia sobre el tema. Cruz protagoniza la portada de agosto de la revistaTatler, donde defiende en una entrevista que “hay momentos en la vida de una mujer que deben ser reconocidos, comprendidos y llamados por su nombre”. “Las hormonas gobiernan el mundo”, afirma en esa publicación, donde también critica que hay “demasiados tabúes que rodean los cuerpos de las mujeres”.

Eva Longoria y la dificultad de volver a ser actriz

Tampoco es la primera cara conocida que se ha pronunciado sobre el tema. Eva Longoria, un año después de convertirse en madre por primera vez, ha decidido contar en la revista Parents las dificultades que las actrices encuentran tras dar a luz para incorporarse a la industria cinematográfica.

“A día de hoy, con demasiada frecuencia, una actriz no puede conseguir un papel de mujer sexy si ha sido madre o si no ha sido capaz de recuperar exactamente la silueta que tenía antes del embarazo. Tienes que lucir de una manera muy determinada para hacerte con esos personajes”, critica la mexicana. 

Para ella, volver al trabajo fue un proceso complicado. “Dar el pecho mientras estás trabajando no es precisamente fácil, ya que los horarios acaban chocando. Sacar la leche lleva su tiempo, alimentar al bebé depende de sus propios momentos y, por supuesto, casi todo acaba girando en torno a cuándo duerme y cuándo no”, relata a la revista.

La diferencias entre Meghan y Kate

Si la duquesa de Sussex fue alabada por mostrar con naturalidad su figura, la duquesa de Cambridge, Kate Middleton, fue duramente criticada por lo contrario. Entre esas voces de reprobación destacó a de la actriz Keira Knightley, que en un ensayo colectivo titulado Feminists Don’t Wear Pink (and other lies) (Las feministas no van de rosa... y otras mentiras) recuerda que la imagen de Middleton después de dar a luz la dejó estupefacta. 

“La vimos salir del hospital solo siete horas después de haber dado a luz, maquillada y con tacones. La imagen que el mundo quiere ver”, escribe la actriz en el texto. A su juicio, esta fotografía “esconde nuestro dolor, nuestro cuerpo mutilado, nuestro pecho rebosante de leche, nuestras hormonas enloquecidas” y invita a tener “un aspecto perfecto, con estilo, siete horas después de tu combate entre la vida y la muerte, siete horas después del desgarramiento de tu cuerpo, de que una pequeña vida sangrienta y llorona haya hecho su aparición”. 

 

La actriz narra también cómo fue su parto para contrastar el abismo que, aparentemente, la separaba de la duquesa de Cambridge: “Se me rompió la vagina. [...] Me acuerdo del dolor. [...] Me acuerdo del vómito, de la sangre, de los puntos de sutura. Me acuerdo de ese campo de batalla. [...] ¿Acaso soy yo el sexo débil?”.

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