Los de Joe Biden y otros perros que fueron inquilinos de la Casa Blanca

Donald Trump ha sido el único presidente del país en más de 100 años que no ha tenido mascota.

“Si quieres un amigo en Washington, consigue un perro”. Es una frase del expresidente de Estados Unidos Harry S. Truman y podría ayudar a entender cómo han sido los cuatro años de Donald Trump al frente de la presidencia. El magnate ha perdido las elecciones con cada vez menos amigos y en la temporada que ha pasado en la Casa Blanca no ha querido ni oír hablar de perros.

Ahora los canes vuelven a la residencia tras la victoria de Joe Biden. Champ y Major, el primer perro adoptado en vivir en la Casa Blanca, volverán a dejar las clásicas estampas correteando por los jardines que desaparecieron durante la era Trump. El empresario ha sido el único presidente del país en más de 100 años que no ha tenido animales en casa.

Las mascotas siempre han tenido un lugar privilegiado en la residencia y a algunos perros se les ha conocido popularmente como First Dog. Unos de los más famosos fueron los de Ronald y Nancy Reagan: Lucky y Rex. El primero de ellos, un Bouvier des Flandres, tuvo que abandonar la Casa Blanca para vivir en el Rancho del Cielo, la residencia que la pareja tenía en California, porque era demasiado grande.

Muy conocidos también eran Miss Beazley y Barney, los Scottish Terrier de George W. Bush y su mujer Laura. Los animales participaron en un vídeo de Navidad para celebrar las fiestas en 2005.

Los últimos perros en corretear por los jardines de la Casa Blanca han sido Bo y Sunny, los canes de la familia Obama, que hicieron las delicias de la prensa.

Además de perros, la residencia de los presidentes de Estados Unidos ha acogido todo tipo de mascotas. Los Clinton, por ejemplo, tenían un gato, Socks, que compartía protagonismo con Buddy, el labrador de la familia.

Los Kennedy tenían una mascota más exótica, un pony llamado Macaroni que el presidente Lyndon B. Johnson regaló a Caroline, la hija de JFK. El animal se convirtió en toda una celebridad y apareció en la portada de la revista LIFE junto a la niña. La imagen inspiró la canción Sweet Caroline, del cantante Neil Diamond.

La nueva primera dama de EEUU, Jill Biden