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28/05/2019 07:15 CEST

Por qué a la gente le gusta tanto el sexo después de una discusión

Si tu organismo ya estaba en un estado de excitación elevado, lo lógico es que el sexo sea aún más placentero.

¿Qué es lo único que enciende a una pareja más que una discusión tensa y acalorada? El sexo de reconciliación que viene después.

Aunque tu experiencia personal sea la única prueba que necesitas, hay investigaciones que demuestran que las discusiones de pareja a menudo aumentan el deseo sexual. Al fin y al cabo, es más sencillo olvidarte de lo que te molesta ir a ver a tus suegros el fin de semana cuando estás sudando en la cama después de tener un orgasmo maravilloso.

La discusión previa te distancia emocionalmente de tu pareja, mientras que el sexo de reconciliación es como una tirita que repara la intimidad perdida durante la pelea. Las investigaciones también demuestran que ese efecto reparador es más intenso cuando el conflicto se ha resuelto satisfactoriamente, no cuando se ha aparcado solo para dar prioridad al sexo.

Generalizando mucho, la exaltación de las emociones es una maravilla para el sexo. Un estudio de 2008 de la Universidad de Bar Ilán (Israel) sugiere que las personas suelen tener más ganas de sexo con su pareja cuando se sienten emocionalmente atacadas, por ejemplo, al imaginarse a su pareja enamorándose de alguien.

El efecto reparador es más intenso cuando el conflicto se ha resuelto satisfactoriamente, no cuando se ha aparcado para dar prioridad al sexo.
 

En terapia, muchas parejas cuentan que han caído en un ciclo de “discusión y luego sexo”, explica la terapeuta familiar y matrimonial Marissa Nelson. (Desde luego, es mejor que otra de las rutas habituales de muchas parejas: dejar de practicar sexo durante una temporada después de discutir).

“Para muchas personas, los conflictos son algo que hay que evitar, y este es un modo de reconectar sin necesidad de pedir disculpas o hablar. Es más, la liberación de oxitocina, ‘la hormona del amor’, durante el sexo une más a las parejas. Notan una sensación de bienestar que suaviza las emociones que hayan podido surgir durante la discusión”, expone.

Si después de la discusión les parece seguro explorar un sexo más travieso o enérgico, puede ser muy satisfactorio.
 

En ocasiones, el sexo de reconciliación aporta una pizca de chispa y novedad a la rutina sexual de la pareja.

“Siempre les digo a mis clientes que el sexo es un lugar en el que pueden refugiarse y un papel que pueden adoptar, de modo que si después de la discusión les parece seguro explorar un sexo más travieso o enérgico, puede ser muy satisfactorio”, asegura Nelson.

WESTEND61 VIA GETTY IMAGES

La necesidad de practicar sexo de reconciliación tal vez tenga que ver también con el instinto de supervivencia, según la psicóloga y terapeuta sexual Megan Fleming.

“Nuestro sistema de apego se activa durante las discusiones. Cuando no estamos de acuerdo [con nuestra pareja], el vínculo se resiente y nuestro instinto de luchar o huir se activa. Discutir es psicológicamente estimulante, así como lo es el miedo y la emoción, de modo que el organismo se prepara: aumenta el ritmo cardíaco y respiratorio y la tensión arterial”, señala la experta.

Si tu organismo ya estaba en un estado de excitación elevado, lo lógico es que el sexo sea aún más placentero.

Aunque no hay investigaciones al respecto, el sexo motivado por estados emocionales alterados quizás hasta termine con mejores orgasmos, según el terapeuta Douglas Brooks.

La mayoría de los orgasmos no se deben a la penetración, sino al intenso estado emocional y la excitación anteriores al sexo.
 

“He observado con frecuencia que la mayoría de los orgasmos no se deben a la penetración, sino al intenso estado emocional y la excitación anteriores al sexo. A menudo, durante una discusión, sobre todo si es una discusión acalorada, nuestros cuerpos también se excitan”, apunta.

Pero el sexo de reconciliación no siempre merece la pena, ya que se convierte en un problema si se usa como recurso para no resolver el conflicto o si hay algún tipo de abuso físico o emocional implicado, advierte Brooks.

“No pasa nada por practicar sexo durante una discusión o después de esta, siempre que todos los implicados se sientan a gusto con la decisión”, matiza.

Si de verdad queréis ir a la raíz del problema, a lo mejor debéis tratarlo cuando no estéis en caliente. Fleming recomienda esperar a mantener las conversaciones importantes cuando estéis en el estado mental adecuado.

“Cuando sentimos emociones intensas, no pensamos con claridad. Nuestras emociones nublan nuestro funcionamiento ejecutivo o pensamiento racional debido a la gran activación de las amígdalas. Creo que es importante escoger el momento adecuado, pero lo más importante es resolver el conflicto o, al menos, estar de acuerdo en no estar de acuerdo”, zanja.

 

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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