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01/04/2021 15:18 CEST

Por qué es clave el mes de abril para la estrategia de vacunación contra la Covid-19

Llegarán más viales, entrará en juego la fórmula de Janssen de una sola dosis y los protocolos se engrasan mejor cada día. Es el momento de tomar velocidad de crucero.

SOPA Images SOPA Images/LightRocket via Gett
Una sanitaria prepara una dosis de la vacuna de AstraZeneca en el estadio Wanda Metropolitano de Madrid.

Es el momento del “despegue”, “vamos a escalar muchísimo”, “marcará la diferencia”. Abril es, en palabras de la ministra de Sanidad, Carolina Darias, el mes clave en la estrategia española de vacunación contra el coronavirus, la que debe dejar atrás los comienzos titubeantes, con carencias y lagunas, y dar paso a un tiempo de estabilidad y aceleración.  

¿Qué es lo que lleva al Gobierno a hablar de esta coyuntura ilusionante? La clave está en la llegada de vacunas, porque supondrá entrar en una nueva fase, por número y por tipos de viales. Según ha anunciado Darias, Pfizer-BioNTech duplicará los envíos el mes que viene, hasta los 4,8 millones de dosis, mientras que se espera recibir las primeras 300.000 de Janssen (serán 5,5 millones las que lleguen hasta el mes de junio). A ello se suma que se retoma la inoculación con la fórmula de Oxford/AstraZeneca, una vez constatada su seguridad por la Agencia Europea del Medicanento (EMA) tras las denuncias de trombos supuestamente relacionados con su administración, y que se estabilizará el suministro de la de Moderna, retrasado desde febrero. 

En este reto de abril es especialmente importante la entrada en juego de la vacuna de la marca farmacéutica de Johnson & Johnson, porque tiene varias bondades: necesita de una única dosis y no de dos, como el resto, se conserva tres meses en la nevera y sirve hasta para variantes duras del coronavirus, como la sudafricana y la brasileña. Con ella serán cuatro las marcas que se estarán pinchando ya en nuestro país.

También es positivo que se haya ampliado la edad de vacunación con la fórmula de AstraZeneca, desde los 55 años actuales hasta los 65, con posibilidad de llegar a más trabajadores esenciales de edades medias como maestros o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Hasta ahora, la vacunación en España se sitúa en un 10,76%. Queda aún muy lejos de la cifra del 70% de inmunidad que el Gobierno anuncia para verano, siguiendo la hoja de ruta marcada por la Unión Europea. Bruselas promete que, pese a todo, será posible lograr este objetivo a principios de la estación. El Ejecutivo central también insiste en que esa meta está “al alcance de la mano”, aunque pone la vista en finales de septiembre, más que en junio. 

Europa ha prometido que llegarán entre 300 y 350 millones de dosis en el segundo trimestre (abril, mayo y junio), de los que 30 son para España, con lo que el 58% de la población nacional podría haber recibido vacuna entre finales de junio  o principios de julio. Luego, pese a que hablamos de datos recortados un 20% sobre lo previsto y prometido por las compañías farmacéuticas, debe haber un acelerón con el suministro estable y así se llegará a cubrir el verano. Esos son los números con que trabajan las autoridades. 

La principal conclusión del último informe del grupo Biología Computacional y Sistemas Complejos (Biocomsc) de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), que ha elaborado para la Comisión Europea, revela que en España se producirá una reducción de la mortalidad por Covid-19 de, al menos, el 60% a principios de mayo gracias a la vacunación, acelerada en abril. Además, los expertos consideran que a medida que vaya avanzando el proceso de vacunación de personas de más de 70 años, la caída de la mortalidad ascendería al 80%. Porque esto va de eso, de sanar y prevenir. 

Lo aprendido

Margarita Cañizares, doctora especialista en Atención Primaria, explica que es “factible” llegar a esos números anhelados con el “tirón” de abril. “Es esencial que lleguen las vacunas prometidas, tras tantos desfases, pero además lo bueno es que ahora hay terreno abonado para que el proceso sea más rápido”, señala.

Sostiene que “los protocolos están cada vez más claros y hay menos equivocaciones o deslices; se ha registrado un leve aumento del personal en ambulatorios y hospitales, aunque no es suficiente; tenemos las jeringuillas idóneas y sabemos perfectamente cómo extraer el famoso culillo sin perder ni una dosis -ironiza tras la polémica con el consejero andaluz de Salud-; y se reducen los tiempos de administración porque ya se ha protegido a las personas más mayores o más dependientes, que necesitaban de una mayor atención y mimo por parte de los sanitarios”, enumera.

También es importante, añade, que en abril se aumenten los porcentajes de vacunas llegadas y puestas, que es bastante alto en el caso de Pfizer (siempre por encima del 90%), pero menor en Moderna (70-72%) o AstraZeneca (40%). Cuando comenzó el proceso de vacunación en España, todo lo que llegaba se ponía de inmediato, recuerda la doctora, pero se ha perdido “algo de agilidad”. “Subirá de nuevo, ya lo está haciendo, si aprendemos de lo pasado y llegan los viales y, por supuesto, si los planes, los turnos, las manos, las mutuas privadas y las instalaciones funcionan coordinadamente”, añade Cañizares.

Porque, por ejemplo, no es lo mismo ir a un lugar acotado y localizado como una residencia de ancianos que empezar a visitar domicilios particulares o abrir grandes vacunódromos en campos de fútbol. “Creo que lo que tiene de más complicado por distribución y orden, al ser masivo, lo tenemos compensado con la maquinaria engrasada. La Primaria sabe muy bien lo que tiene entre manos”, defiende. 

No obstante, el sindicato de enfermería SATSE y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos piden un reforzamiento de las plantillas en condiciones seguras y dignas para afrontar lo que queda por delante, además de mejoras en la aplicación de la estrategia nacional de vacunación, que cada comunidad aplica a su manera, lo que da lugar a diferentes velocidades y prioridades, solapamientos de grupos de vacunados o complicaciones en el mantenimiento de las dosis en la cadena de frío.

Emilio Morenatti via AP
Una enfermera administra la vacuna de Pfizer-BioNTech a una anciana en una residencia de Barcelona.

Las dudas

Cristian Castillo, profesor colaborador de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), no ve tantos motivos para el optimismo. “No es imposible, pero con la cifra de dosis que transmiten las autoridades, logísticamente hablando, si tomamos desde la cadena de fabricación a su llegada a España y su inoculación, no estamos cercanos a ese 70%”, constata. 

Para alcanzar esa cifra la velocidad de crucero que se espera ir tomando el mes próximo deberíamos estar, apunta, en torno a las 300.000 dosis inoculadas al día. De media se han ido administrando 153.430 vacunas diarias, pero el martes pasado, por ejemplo, se inocularon 333.619 dosis de AstraZeneca, tras el frenazo en su administración. Reino Unido, uno de los países líderes mundiales en este proceso, ha llegado a poner 873.784 en un sólo día, su mayor récord.

Si no se llega a la cifra que propone Castillo, no rozaremos ese 70%, que son unos 33 millones de españoles vacunados, calcula. De ahí que insista en que estamos “lejos” del objetivo y es “primordial” tener los viales para iniciar el resto del proceso. 

“A nivel de las fabricaciones, que es lo que más está afectando a la cadena logística, a día de hoy seguimos con la incertidumbre de saber si las farmacéuticas pueden o no cumplir con esas capacidades comprometidas”, recuerda. Hemos visto cómo Pfizer anunció que había modificado su cadena productiva para hacerla “más eficiente”, dice, pero al final “anuncian a cuentagotas esa llegada, con la incertidumbre de si la cadena productiva puede ser efectiva”. “Ahora mismo lo más determinante de esa cadena logística, el foco hay que ponerlo en esa producción de las vacunas, que es la que está convirtiéndose en el cuello de botella”, lamenta.

Asume que las empresas están “trabajando 24/7, sin descanso”, porque “han de abastecer a un mundo que no entiende cómo puede haber una vacuna y no disponer de ella”, pero es que hay problemas hasta en la raíz, en el suministro de materias primas. Pone un ejemplo en el que poco se repara: “hay falta de arena, un componente se usa para fabricación de los vidrios que van en los viales, y eso puede dificultar esa llegada”. 

La cadena de suministro se “tensiona” por factores tan prosaicos como ese, pero sobre todo por el retraso en las entregas y porque hay diversas necesidades de almacenaje para las que hay que estar preparados y coordinados o porque hay criterios diferentes que ralentizan el proceso (cita la lectura del protocolo de cada autonomía o las desavenencias sobre si AstraZeneca debe inyectarse a mayores de 55 años).

“Se pasa por alto que estamos próximos a las vacaciones y habrá profesionales que tendrán que hacer esas suplencias. Por mucho esfuerzo que haga el personal, al pie del cañón, con jornadas maratonianas, por necesitad tendrán que hacer ese parón. Hablamos del momento en que más necesario será contar con esos trabajadores para llegar al 70%”, recuerda, además.

Las autoridades, recomienda el experto en logística, han de trabajar en ello “ya” para que entre abril y mayo se llegue a esa meta ideal que propone de 300.000 vacunados al día. La que da esperanzas. La que nos da literalmente la vida. 

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