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13/02/2019 12:54 CET | Actualizado 13/02/2019 13:09 CET

Por qué nadie quiere elecciones (salvo Vox)

La desconfianza y la sospecha de que Sánchez, una vez más, les esté tomando el pelo es la sensación generalizada entre todos los partidos de la oposición

PIERRE-PHILIPPE MARCOU via Getty Images

Ahora resulta que ninguno de los partidos del Congreso quiere elecciones tan pronto.

La desconfianza y la sospecha de que Sánchez, una vez más, les esté tomando el pelo es la sensación generalizada entre todos los partidos de la oposición. Hasta Unidos Podemos duda de la fecha y de las intenciones reales del presidente del Gobierno.

En este ambiente, la pregunta principal es a quién favorece esta convocatoria. Porque ni PP ni Ciudadanos ni los nacionalistas catalanes ni algunos de los ministros del Gobierno tiene claro qué análisis hace Sánchez para convocar elecciones. El ministro José Luis Ábalos, a quien se señala como origen de la filtración del mareo de fechas, asegura que "este guión, el de que los nacionalistas no aprobaran los Presupuestos, estaba previsto hace tiempo. Creo que el adelanto electoral nos favorece a nosotros los primeros. Y vale, si, puede que también a Vox, que está haciendo campaña desde el juicio del procés", responde a nuestra pregunta.

El PP no oculta su preocupación por la utilización que Vox está haciendo y va hacer del juicio a los líderes catalanes encarcelados

Aunque Pablo Casado lleva desde el domingo celebrando la foto de Albert Rivera con Vox en Colón, tal y como comentan en su equipo, lo cierto es que tampoco es el mejor momento para el PP, más allá de las respuestas oficiales. "Favorece a España porque este es un Gobierno débil", cumple con el ideario del día el ex ministro de Justicia, Rafael Catalá, pero no oculta su preocupación por la utilización que el partido ultra está haciendo y va hacer del juicio a los líderes catalanes encarcelados. "Si este juicio se ha llevado adelante es porque el Gobierno del PP aplicó la vía del 155, porque la Abogacía del Estado se ha personado cuando nosotros estábamos en el poder. Vox no tiene ningún mérito y ejercer la acusación popular en un juicio no debe utilizarse políticamente. No sé cuál es el propósito ni el programa de Vox ni en economía ni en transporte". La preocupación es máxima entre las filas de Casado. Son conscientes de que su rival no para de pescar votos en su caladero y estar permanentemente abriendo en los medios es una publicidad que no tiene precio.

Joan Tardá, portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, endurece su tono cuando se le pregunta si son conscientes de que están alimentando a la extrema derecha y renunciando a la lluvia de millones que el Gobierno de Sánchez tenía previsto aprobar para Cataluña. "Oiga, lo de la lluvia de millones, yo ya negocié con Zapatero esa presunta lluvia y hemos oído hablar tantas veces de ello... ¿Qué precio tienen los derechos democráticos y civiles de nuestros líderes políticos? Piden 300 años de cárcel. No sé a quién favorece un adelanto electoral, pero culparnos de que alimentamos a Vox es una barbaridad. Supongo que Sánchez creerá que le favorece a él y por eso adelanta".

El ministro de Cultura, José Guirao, no oculta que no conoce la fecha -28 de abril- ni los motivos

El asunto es que una pregunta tan elemental como las ventajas y desventajas para unos y otros de una fecha de las elecciones para abril deja perplejas a muchas de sus señorías, incluidos los miembros del Gobierno. El ministro de Cultura, José Guirao, no oculta que no conoce la fecha -28 de abril- ni los motivos. Tampoco Teresa Ribera dice estar al tanto. Lo mismo le sucede a Josep Borrell, quien después de responder con el manual de la corrección —"supongo que el presidente piensa que favorece a España y al PSOE"—, luego reconoce que "yo, personalmente, no sé a quién favorece un adelanto electoral. La lista de pros y contras es larga".

En Ciudadanos la posible fecha les ha dejado desconcertados. El propio Albert Rivera dice que "vamos a tener una reunión interna para analizar la fecha que se está manejando de finales de abril. Tras las vacaciones de Semana Santa y tan cerca de las autonómicas y municipales... Sólo puedo entender que el Gobierno considere que puede aprobar decretos leyes con la excusa de que sólo quedan dos meses de Gobierno que le sirvan para hacer campaña, como subida de sueldos de los funcionarios, entre otros".

En Unidos Podemos, todavía socio de referencia del PSOE, tienen menos claro que sean ciertas las fechas lanzadas. Alberto Garzón insiste en que "no solo no nos ha comunicado nada, sino que nos han dicho todo lo contrario".

En Ciudadanos la posible fecha les ha dejado desconcertados

En los pasillos, en los grupos de diputados populares, la idea extendida seguía siendo que "se está quedando con nosotros, nos está mintiendo". El PP no considera que sea positivo para sus intereses el adelanto electoral. Según los cálculos de un diputado próximo a Casado, "Pedro Sánchez podría llegar perfectamente a octubre prorrogando nuestros Presupuestos, no se entienden las prisas". Nadie en el equipo de Casado desprecia el impacto electoral que supondrá para Vox estar en el centro del foco mediático con el juicio del procés, liderando el mensaje antisoberanista que tanto ellos como Ciudadanos pugnan por abanderar.

En todo este cóctel hay otras visiones menos involucradas por la presión y el caos. Es el caso de Ana Oramas de Coalición Canaria, a quien los lustros de experiencia y de oportunidad le hacen pensar que cualquier cosa es posible. "Si Sánchez adelanta a abril, es que cree que suma con Ciudadanos. Alejado de los nacionalistas y con la situación de Podemos, es probable que no descarte que pueda recuperar las alianzas con Rivera". Isabel García Tejerina también ve posible este escenario porque, para ella, Rivera ya ha demostrado que es capaz de moverse de un lugar a otro: "Ciudadanos es un partido de centro izquierda no nacionalista, igual que el PSOE". Por el contrario, Miguel Gutiérrez, secretario general del grupo de Ciudadanos en el Congreso, "ve actualmente imposible" la recuperación de la relación entre Rivera y Sánchez.

Al final, el baile de fechas, que tiene en vilo a todos los partidos parlamentarios, va a depender de la aprobación de medidas que sirvan para aumentar su balance de Gobierno, junto con la subida del salario mínimo y las pensiones. Ese sería el caso de la eutanasia que está a punto de volver del Senado y de la ley hipotecaria que obligaría a los bancos a pagar el impuesto hipotecario tal y como prometió Sánchez.

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