INTERNACIONAL
13/02/2020 19:11 CET | Actualizado 13/02/2020 19:11 CET

Por qué no hay que hacer mucho caso a las estadísticas del coronavirus

La tasa de mortalidad varía según el medio que leas. Pero eso no quiere decir que (todos) mientan.

XINHUA NEWS AGENCY VIA GETTY IMAGES

La cifra es simbólica, pero en realidad no quiere decir gran cosa. El martes, 11 de febrero, el número de muertes causadas por la epidemia del coronavirus COVID-19 superó la barrera psicológica del millar. En la China continental, el número de contagios superaba este jueves las 60.000 personas. Según datos de Reuters, el virus ha provocado allí al menos 1360 muertes, es decir, el 99,9% de las defunciones registradas por el coronavirus en todo el mundo desde que surgió en diciembre de 2019.

Desde principios de 2020, los científicos, responsables de salud pública, políticos y simples curiosos escrutan al detalle las estadísticas del nuevo coronavirus, que ya ha provocado más víctimas mortales que el SARS. 

Y una de las más temibles es, claramente, la de la “tasa de mortalidad”, el porcentaje de personas afectadas que mueren por la infección. En las redes sociales se suceden todo tipo de porcentajes —0,1%, 1%, 2% o incluso 20%—, pero eso no significa que (todos) sean falsos. 

El motivo es muy simple: es demasiado pronto para calcular esa famosa “tasa de letalidad” (CFR, en la jerga científica, por sus siglas en inglés), que en el SARS se situó en el 10%, por ejemplo. “Las cifras actuales son muy aproximativas”, explica al HuffPost Francia Jean-Stéphane Dhersin, director adjunto científico del Instituto Nacional de Ciencias Matemáticas y de sus Interacciones del CNRS.

Una cuestión de tiempo

En principio, la tasa de letalidad es muy fácil de calcular. “Puede definirse como la probablidad de que un paciente muera por la infección”, explican los autores de un artículo publicado en 2015 en la revista PLOS... que precisamente advertía del sesgo que rodea el cálculo de la tasa de letalidad. En teoría, bastaría con dividir el número de muertos por el número total de personas infectadas (vivas o muertas) y multiplicar por cien, y ya estaría. 

De este modo, según los datos del jueves 13 de febrero, con las 1360 muertes entre los 60.000 casos confirmados, la tasa de letalidad estaría en un 2,26%. Pero, evidentemente, esto no es tan sencillo. “Esta enfermedad no es instantánea, hay un posible desfase en el tiempo”, recuerda Jean-Stéphane Dhersin. “Imaginemos una enfermedad en la que la gente tarda un mes en morir. Si miras las cifras tres semanas después de la epidemia, no habrá defunciones”. 

Además, como señala el artículo de PLOS, “cuando una epidemia está en curso, siempre hay un retraso entre el momento en que una persona muere y el que se registra el deceso”. Lógicamente, si la epidemia alcanza un pico, el pico del número de muertos estará desfasado. ¿Qué habría que hacer, entonces? “Teóricamente, habría que mirar la población de personas contaminadas, pero que ya no son contagiosas. La verdadera cifra es ‘el número de muertos dividido por el número de número de muertos y recuperados’”, afirma Jean-Stéphane Dhersin. Pero esperad un poco antes de sacar la calculadora. 

Ecuación con dos incógnitas

Porque hasta en esto hay un problema con las cifras actuales. Teniendo en cuenta los datos que daba el martes en tiempo real la Universidad Johns Hopkins, tendríamos 1018/(1018+4187)=18% de tasa de mortalidad. Es casi el doble que el SARS. Pero esa tasa está muy, muy lejos de la realidad. “Los casos que conocen las autoridades de salud pública y están en las bases de datos de supervisión suelen ser los de personas con los síntomas más severos, que necesitan ayuda médica”, recuerdan los autores del estudio de PLOS.  

En definitiva, “los casos declarados sólo son la punta del iceberg”, explica al HuffPost Anne-Marie Moulin, directora de investigación en el CNRS, especialista en epidemias. En cuestión de propagación de la epidemia, “es complicado, porque la parte sumergida también es peligrosa”, precisa, y aumenta el riesgo de que la epidemia se expanda a otros países a través de portadores poco sintomáticos. 

El hecho de tener casos no registrados es positivo para la tasa de mortalidad. Si finalmente hay más casos de los registrados, el coronavirus es menos letal de lo que podríamos pensar con las simples divisiones mencionadas antes. Por otro lado, cuanto más tiempo pasa, más baja la tasa “bruta” de mortalidad (en azul), como se puede ver en el siguiente gráfico, donde la barra roja indica la cifra de muertos y la verde, la de personas que se han recuperado:

Precisamente el trabajo de los investigadores especialistas en modelos consiste en tener en cuenta todas las incógnitas para tratar de hallar una tasa de mortalidad que sea lo más cercana a la realidad. Pero es una tarea muy complicada. 

Cálculos y proyecciones

De este modo, Christian Althaus, epidemiólogo de la Universidad de Berna, ha desarrollado un análisis estadístico basándose principalmente en casos internacionales. Como explica Althaus, los desplazamientos desde China están tan supervisados por los otros países que hay muchas posibilidades de que el número de casos detectados se acerque más al número real de contaminados fuera de China.  

Con un solo muerto fuera de China, la tasa de mortalidad del virus sería de 1,5%. Pero al tener una muestra tan pequeña, el análisis podría variar, y tampoco tiene en cuenta la temporalidad (no sabemos si el centenar de enfermos fuera de China se va a recuperar).

En un informe publicado el 10 de febrero por el Imperial College de Londres, los investigadores también calcularon varias tasas de letalidad, teniendo en cuenta diferentes variables. En China, esa tasa sería del 18% en el momento de publicación del estudio. Para los casos fuera de China, estaría entre el 1,2 y el 5,6%.

Pero como precisan los investigadores, los casos detectados en China sólo cubren probablemente a los más enfermos y a una parte de los infectados, lo cual explica una tasa de mortalidad tan elevada.

IMPERIAL COLLEGE LONDON
¿Cuáles son los casos de coronavirus detectados? En la pirámide, de arriba abajo: muertes, casos severos, casos con síntomas, casos asintomáticos o leves. El corchete de la izquierda representa a los casos probablemente detectados en China y el de la derecha, los casos a nivel internacional.

Teniendo en cuenta los diferentes elementos y efectuando correcciones estadísticas, los investigadores cuentan con una tasa de mortalidad global del 1%, más exactamente comprendida entre un 0,5 y un 4%.

¿Hospitales saturados?

Hay una diferencia notable entre Wuhan y sus alrededores (la región de Hubei) y el resto de China. Según los datos recogidos por los investigadores de la Johns Hopkins el martes, en Hubei había 974 muertes y 2258 recuperaciones, es decir, una tasa de letalidad del 30%, mientras que en otras regiones chinas, se cuentan centenares de recuperaciones con menos de 10 muertes. Por ejemplo, en Anhui la tasa es del 4% y en Henan, del 0,5%. 

¿Por qué? Según los investigadores consultados por Reuters, es porque la región de Hubei está sobrepasada por la epidemia y porque los casos con síntomas leves se declaran menos que en otras partes. Según los testimonios recabados por la agencia de prensa, los pacientes con pocos síntomas prefieren evitar los hospitales desbordados o autoaislarse en su casa.

“Estaría bien recordar que cuando la gripe H1N1 [gripe A] brotó en 2009, las estimaciones de la tasa de letalidad estaban en torno al 10%, lo cual resultó ser increíblemente falso”, apunta a Reuters David Fisman, epidemiólogo de la Universidad de Toronto. Y tiene razón: la tasa de mortalidad finalmente fue inferior al 1%, incluso sin tener en cuenta los casos no declarados.

Todo esto demuestra que, con el tiempo, los investigadores tendrán una visión más clara de la famosa tasa de letalidad. Los gráficos, realizados por el usuario Raytheblue en Reddit, comparan justamente la evolución de la tasa de mortalidad “bruta” del nuevo coronavirus, de la gripe A y del SARS en función del tiempo. De este modo, observamos que en el caso del SARS, la tasa fue subiendo poco a poco hasta estabilizarse en el 10%. En la gripe H1N1, ocurrió al contrario. La tasa de mortalidad del COVID-19 (2019-nCov) sigue siendo inestable. Es pronto todavía para poder predecir de cuánto será.

RAYTHEBLUE/REDDIT
La evolución de la tasa de letalidad en el tiempo del nuevo coronavirus, del SARS y de la gripe H1N1.

En Twitter, el director del Instituto de Salud Global de la Universidad de Ginebra, Antoine Flahault, asegura que es imposible dar una estimación fiable “cuando la realidad puede ir del 0,1% al 10%”. Para calcular una verdadera estimación, se necesitarían datos de todas las causas de mortalidad en Wuhan del mes de enero, calcula. Pero, por el momento, estos datos no están disponibles. Sólo el tiempo nos dirá hasta qué punto es mortal el nuevo coronavirus.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Francia y ha sido traducido del francés por Marina Velasco Serrano

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