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31/10/2019 13:43 CET | Actualizado 31/10/2019 16:44 CET

Por qué se desgasta Albert Rivera y su Ciudadanos

En solo seis meses, los votantes del líder de Cs han huido despavoridos. Uno de los motivos: el líder de la formación naranja no ha sabido gestionar su frustración.

GTRES
Imagen de archivo de Albert Rivera

Hace meses que la pregunta está sobre la mesa de asesores y politólogos. Y la respuesta común está en el baile, los vaivenes ideológicos. Una danza entre chotis y trap, entre el centro izquierda que roba votos al PSOE como liberal progresista hace un par de años, a partido más conservador que el mismísimo PP, capaz de quitar el puesto a la extrema derecha de Vox. ¿Por qué se desgasta Albert Rivera y su Ciudadanos, con una caída en las encuestas que no tiene suelo, aunque ellos aseguran que los tracks internos les dicen que suben? ¿Por qué los bandazos ideológicos?

En solo seis meses, los votantes de Albert Rivera han huido despavoridos y, con ellos, la atención que los medios le prestaban como el hombre que pisaba los talones a Pablo Casado. Un ejemplo muy gráfico: nada que ver la repercusión que tuvo en 2015, cuando estaban en estado de gracia, el #YoSoyNaranjito como respuesta a Rafa Hernando con la del  #LiberalIberico de esta semana ante un comentario de Pedro Sánchez. Estas últimas camisetas han carecido del tirón de entonces. La frescura del principio y el entusiasmo de sus bases se ha perdido. Ahora están desorientadas y desmotivados, tanto o más que sus votantes. 

“Albert estaba seguro de que iba a sorpasar al PP y cuando se dio cuenta que había fracasado, no ha sabido gestionar su frustración. Es hijo único, y eso de verdad que tiene mucho que ver en cómo gestionas los fracasos”, cuenta una asesora política, que hace tiempo que le conoce. “Vio la presidencia del Gobierno muy cerca y cuando comprobó qué Pedro Sánchez se la arrebataba, sintió que le habían robado la cartera y a partir de ahí, empezaron todos los bandazos”, argumenta un diputado crítico.

Albert estaba seguro de que iba a 'sorpasar' al PP y cuando se dio cuenta que había fracasado, no ha sabido gestionar su frustración

El último de esos bandazos ha sido sonado. En la misma semana en la que empieza la campaña electoral, el hombre fuerte del equipo económico de Ciudadanos, Marcos de Quinto, ex presidente de Coca-Cola, personaje peculiar donde los haya, incluyó en el programa del partido una amnistía fiscal al estilo Montoro, anunciada por la mañana y desmentida por la tarde.

“Fue Luis Garicano quien prácticamente levantó la locura de Marcos de Quinto. Habían copiado la amnistía fiscal de Montoro, pero hasta mal. Porque Montoro nunca la anunció en campaña electoral, esperó a tener mayoría absoluta. Y lo hizo en el año 2012, cuando la crisis era brutal. Fue un fracaso por parte del ministro de Hacienda, como se demostró, pero tenía un contexto. Ahora, estos lo hacen en campaña y cuando la crisis solo es incipiente”, explica otro de los críticos.

La fuga de los nombres que fundaron Ciudadanos, de los valores del equipo económico y de otros expertos en provincias menos visibles, pero con peso en su comunidad, ha propiciado la ausencia de controles. “Nadie revisa nada, como pasó con la clavá de De Quinto. Hubo miembros de la directiva que no tenían ni idea de esos cambios”, apunta una fuente interna.

Uno de los miembros del comité ejecutivo comentaba hace poco en petit comité que en este órgano, algunos no entienden las decisiones que se toman, tampoco comparten que ante la crisis abierta se profundice en el personalismo del líder y se promueva una campaña en la que él es el centro más absoluto, evitando así  dar visibilidad a una posible alternativa en caso de que los malos augurios se materialicen. Y fuentes oficiales de Ciudadanos califican de “falsedad” los rumores que apuntaban a una posible ausencia de Rivera en los carteles electorales, se supone que por desgaste.

Albert tiene un problema con Pedro Sánchez, como ha quedado palpable con el veto

Como el antiguo compañero político, varios críticos y viejos amigos del líder de Ciudadanos defienden que “Albert tiene un problema con Pedro Sánchez, como ha quedado palpable con el veto. Lo que se ve es lo que parece, considera que le ha quitado el puesto en La Moncloa. Además, creía que Sánchez iba a votar con Podemos y los independentistas y eso nos haría subir como la espuma, pero también ahí falló”.

Los expertos mantienen que, en Ciudadanos, no han sabido interpretar el voto estratégico. “Los votantes perciben a Ciudadanos y a Podemos como los partidos con un voto estratégico a los que tú votas para que condicionen al que va a salir elegido, ya sea el PSOE o el PP, pero no ven ni a Albert Rivera ni a Pablo Iglesias para presidentes del Gobierno. Consideran que aún no tienen estructuras ni están preparados. Esto es muy propio de los regímenes parlamentarios, no de los presidenciales”. Y cuando el personal ha comprobado que Rivera “se veía de verdad como presidente mañana mismo, le han abandonado. Además del ejemplo más citado, el vaivén o bandazo ideológico. Con el giro que ha dado a la derecha, lo que le están diciendo cuando le abandonan, es que en esa derecha ya tienen a la auténtica, la de Pablo Casado o la de Vox y Abascal. Él es solo una copia, para muchos menos creíble”, sentencia un politólogo de una de las más importantes empresas de demoscopia y consultoría.

Hay un motivo más, quizá el más importante entre sus viejos amigos y que todas las fuentes políticas consultadas manejan con cuidado. Se trata de su cambio de vida. “Cuando empezamos en el Congreso, cada uno íbamos con nuestro coche. Él a veces en moto; vivía en un piso de alquiler cerca de la iglesia de San Francisco, era más cercano, más ciudadano. Ahora vive en un casoplón [un chalet en Pozuelo, la zona de renta per capita más alta de España, al lado de futbolistas millonarios] y su entorno personal ha cambiado mucho”, subraya un excolaborador.

En general las democracias quieren presidentes con familia y sin problemas; no les gustan los divorciados. Tampoco la política mezclada con la farándula

El eufemismo “entorno personal” hace referencia a la cantante Malú, la actual pareja de Rivera. Los asesores políticos defienden que “aunque España es liberal, no llega a serlo tanto como Francia. En general las democracias quieren presidentes con familia y sin problemas; no les gustan los divorciados.

Tampoco la política mezclada con la farándula. Si Albert Rivera se dirigiera a un votante de izquierdas, se toleraría mucho más, pero la derecha es más cínica con las relaciones personales. A la hora de la verdad quieren que sus líderes sean la familia tradicional, cristiana, aunque ellos mismos estén divorciados. Ya sabes, la señora y los hijos en casa y la amante en el pisito”.

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