POLÍTICA
14/09/2020 07:05 CEST

Presupuestos Generales del Estado: nunca unos números tuvieron tanta ideología

La ley con las cuentas del país, que conforma ingresos y gastos, culmina los objetivos políticos que fija el Gobierno.

GTRES
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero (i), presenta a la entonces presidenta del Congreso, Ana Pastor, en enero de 2019, la prórroga presupuestaria.

El Gobierno de coalición quiere matar la criatura que parió el exministro de Hacienda Cristóbal Montoro en 2017: los presupuestos del PP, prorrogados desde entonces. El Ejecutivo lleva semanas insistiendo en sacar adelante unas cuentas “de país” con el concurso de todos los partidos.

Sánchez pide cesiones, pero la realidad es que su socio, Podemos, prefiere pactar con las fuerzas que alumbraron la investidura y Cs, que se ha abierto a acuerdos, quiere que tengan la menor ideología morada posible. Y es que nunca unos números tuvieron tanta ideología. Combinar a naranjas y a morados en terreno económico es, aparentemente, como mezclar agua y aceite: una proeza solo al alcance de una pandemia.

La ley de presupuestos es la norma más importante que puede aprobar un Gobierno cada año. Son los números que marcan cuándo y cómo se gasta el dinero que entra en las arcas del Estado. Son, como recoge la propia ley general presupuestaria, “la expresión cifrada, conjunta y sistemática de los derechos y obligaciones a liquidar durante el ejercicio por cada uno de los órganos y entidades que forman parte del sector público estatal”.

El objetivo es aprobar unos Presupuestos que fortalezcan el Estado de bienestar y que incentiven el crecimiento económicoFuentes del Ministerio de Hacienda.

Las cuentas del país, conformadas por ingresos y gastos, culminan los objetivos políticos que fija el Ejecutivo. Y todos los gabinetes se encuentran con una serie de condicionantes: la estructura productiva, el tejido empresarial del país... En cualquier caso y puesto que detrás de la norma hay intencionalidad política, los números sirven para testar la ideología de un Ejecutivo.

“El Gobierno apuesta por unos Presupuestos progresistas, porque somos un gobierno progresista. Además, se necesita un Presupuesto de país debido a la situación de emergencia provocada por la pandemia. El objetivo es aprobar unos Presupuestos que fortalezcan el Estado de bienestar y los servicios públicos y que, al mismo tiempo, incentiven el crecimiento económico y la creación de empleo de calidad. Por eso, el Gobierno apela a la unidad y a la responsabilidad de los partidos para no autoexcluirse del debate y hacer sus aportaciones”, detallan fuentes del Ministerio de Hacienda.

Ese anhelo por conjugar un robustecimiento de los servicios públicos, bandera tradicional de la izquierda vía gasto, con crecimiento económico y creación de empleo, mantra de partidos más liberales en lo económico, como PP y Cs vía bajadas de impuestos, es el equilibrio en el que se tendrá que mover Sánchez para alumbrar los presupuestos, que prevén la lluvia de 140.000 millones del fondo europeo acordado este verano y que caerán sobre España a partir de 2021; una especie de salvavidas que mantendrá al país con vida.

EUROPA PRESS / MONCLOA
La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, junto al secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, el 1 de septiembre.

En Moncloa ya funciona un equipo engrasado con la propia ministra de Hacienda, la socialista María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, de Unidas Podemos que tendrá que cerrar un borrador de cuentas que la coalición presentará al resto de partidos en el Congreso de los Diputados.

Álvarez, economista y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, explica: “Donde mejor se demuestra el compromiso real con la mejora de la vida de las personas es en los presupuestos. Por eso es tan importante que lo que Ciudadanos denomina ‘la ideología de Podemos’ esté en ellos”.

La parte morada en la negociación sostiene que “Ciudadanos apela a la moderación, pero en macroeconomía lo que funcionan son las políticas anti-cíclicas”. “La mejor manera permitir que nuestras pymes sobrevivan a la actual crisis sanitaria y se retome la senda de creación de empleo anterior a la pandemia son unos presupuestos ambiciosos que, mediante fuertes inversiones, faciliten la recuperación”. La inversión será la clave de bóveda de los presupuestos, a pesar de la bajada de recaudación del Estado por la crisis.

Los mensajes de Cs no difieren mucho de la línea marcada por Sánchez. Una de las responsables económicas del partido, la secretaria general del Marina Bravo, cuenta que la encrucijada de España es la más importante de su historia reciente. “Los datos no han hecho más que darnos la razón: una caída interanual de más del 20% del PIB, un millón de empleos destruidos y unas previsiones de crecimiento económico que nos dejan a la cola de la zona euro. Por eso, consideramos que en un momento tan excepcional como este, en el que tenemos que transmitir una imagen de solvencia y seguridad en Europa, no podemos presentar unas cuentas de partido”, recalca.

Los naranjas repican casi cada día con que no van a aceptar subidas de impuestos. Y Sánchez se abre a bajar algunos para brindar un triunfo a los de Inés Arrimadas, ya que corren el riesgo de sellar su futuro al del Gobierno dando un ‘sí’ a los números de la coalición. En Podemos, no osbtante, ponen el acento en el apartado de gasto y así lo transmiten los responsables del partido en materia económica.

Antes, la diferencia ideológica era si los impuestos debían ser progresivos o no. Y, ahora el debate es si hay que bajarlos o subirlosJosé Carlos Díez, economista.

“Antes, la diferencia ideológica era si los impuestos debían ser progresivos o no. Y, ahora el debate es si hay que bajarlos o subirlos. Creo que es un debate falso, porque el PP, que es el que más habla de bajarlos, es el que más los ha subido”, razona el economista José Carlos Díez, quien añade: “Que la izquierda también baja los impuestos es un hecho y que luego los sube cuando hay que subirlos, también. Y la derecha igual”.

La clave, cuenta Díez, es conseguir recursos para hacer política social y reducir la pobreza y la desigualdad. “Eso es lo que hace el Estado del Bienestar y para eso se pone un impuesto a la renta, que tiene una progresividad. Es verdad que, en España, ese impuesto lo puso la derecha, Enrique Fuentes Quintana, y nunca se ha cuestionado. El PP nunca lo ha cuestionado. En la parte del gasto también se ve clara la ideología. Es cuando eliges las partidas; en qué gastas. La ley de la Seguridad Social y de las pensiones la sacó el PSOE, aunque es verdad que la UCD la preparó. También son socialistas la universalización de la Sanidad y el Ingreso Mínimo Vital. Esa es la parte potente del Estado del Bienestar que la sociedad ha hecho suya y a la que la derecha se adapta”.   

En Ciudadanos se aferran a la excepcionalidad que vive el país por la pandemia para restar peso al papel de Podemos y a los capítulos de gasto que sellen los morados. “Quien esté pensando que estos Presupuestos deben servir para impulsar medidas de parte, populistas o ideológicas no está entendiendo la dimensión de la crisis”, dice Bravo en una pulla clara al partido de Pablo Iglesias.

Podemos ata el gasto con sus reivindicaciones

El secretario de Estado de Derechos Sociales, sin embargo, insiste en acoplar los presupuestos a las grandes reivindicaciones de su partido y de la izquierda, en general, en una clara competencia también con su socio de Gobierno y rival por el mismo granero de votos, el PSOE. “Se deben priorizar las dimensiones verde y morada. En primer lugar, mediante la inversión en la transformación energética y ecológica de nuestra economía, que contribuya a frenar el calentamiento global. En segundo lugar, igual de importante es la inversión en la transformación de nuestro sistema de cuidados que, actualmente, sigue presentando un importante sesgo de género. En particular, es imprescindible crear una red de escuelas infantiles de 0 a 3 años, acabar de desarrollar el sistema de atención a la dependencia y potenciar los servicios sociales. Y hay que hacerlo desde lo público. Por último, ninguna medida presupuestaria es neutral desde el punto de vista distributivo. Mantener el Escudo Social, seguir reforzando y mejorando el Ingreso Mínimo Vital, asegurar que las pensiones mínimas mejoran”. 

El problema, como dice el economista Díez, vinculado al PSOE, es que aunque está claro que hay un componente ideológico en los números, también hay otro pragmático: “Si hay recursos o no hay recursos”. “Cuando no hay recursos y no puedes financiar el déficit que es lo pasó en 2012 y no puedes emitir deuda pública, pues hay que subir los impuestos. Y cuando hay recursos, lo que le pasó a Zapatero en la burbuja que le crecían los ingresos, bajó los impuestos”, ejemplifica Díez.

Cuántos euros entran en las arcas es el gran condicionante de todos los Gobiernos. “Si el año que viene exigen hacer un ajuste fiscal y una reducción de déficit y tienes que tomar medidas contractivas, no saca presupuesto en España ni la izquierda ni la derecha”, aventura Díez. Quizá por eso, el Gobierno no está en una clave ideológica para hacer las cuentas. “El Gobierno está negociando con todos. Le ha pedido al PP que apoye las cuentas y con Cs está negociando. Y Podemos tiene que decidir si es un partido de Gobierno o de oposición, si prefiere sacar unos presupuestos o mantener sus principios ideológicos de los años 70″, dice.

El tiempo apremia. En tres años, desde que Cristóbal Montoro diseñó las cuentas más gastadas de la democracia, el país intenta dar con la tecla en el Congreso de una mayoría que alumbre unos nuevos presupuestos. Pero nunca hubo tantos partidos en la Carrera de San Jerónimo con tantas ideas diferentes. Los números importan.

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