INTERNACIONAL
14/01/2020 13:53 CET | Actualizado 14/01/2020 17:25 CET

El cura pedófilo juzgado en Francia confiesa que abusaba de "cuatro a cinco niños" por semana

“En la época, a mi entender no cometía agresiones sexuales sino que eran caricias, cariños", ha expresado el acusado este martes.

PHILIPPE DESMAZES/AFP via Getty Images
Bernard Preynat, sentado en el banquillo de los acusados. 

“En la época, a mi entender no cometía agresiones sexuales sino que eran caricias, cariños. Estaba equivocado. Son las acusaciones de las víctimas las que me lo han hecho comprender”, ha explicado el cura Bernard Preynat, de 74 años, que desde este martes se sienta en el banquillo de los acusados, en Francia, procesado por un abuso masivo a menores de edad.

Se trata de un caso que ha conmocionado al país vecino, que provocó un terremoto en el seno de la Iglesia católica local y que destapó décadas de oscurantismo, de falta de transparencia, a la hora de abordar estos escándalos sexuales. 

Las investigaciones apuntan a que agredió sexualmente a decenas de niños boy scouts entre los años 1970 y 1990 en la región de Lyon (este de Francia). Este caso, revelado en 2015, salpicó a la máxima autoridad de la Iglesia francesa, el cardenal Barbarin, quien fue condenado por no haber denunciado estos actos ocurridos en su diócesis.

Él mismo, de pie y rígido en el estrado, ha desgranado los hechos: “Yo sabía que estos gestos estaban prohibidos, que eran caricias que nunca debería haber hecho. Eran a escondidas”, ha admitido. “Y sí, es verdad, me aportaban placer sexual”.

Abusaba de cuatro o cinco niños por semana, a escondidas"

Barbarin ha reconocido que abusaba de “cuatro o cinco niños cada semana”. “Eso significa casi un niño por día”, ha espetado la magistrada, según relata la Agencia France-Presse.

El padre Bernard Preynat se ha convertido en el símbolo de los abusos sexuales y de la impunidad en la Iglesia francesa. De sus 35 víctimas que censó la investigación, solo diez pudieron sumarse a la acusación. Para las otras, los hechos han prescrito. Los querellantes, antiguos boy scouts de 7 a 15 años en aquella época, le reprochan manoseos, besos y caricias sexuales obligados cuando Preynat era vicario-capellán en una parroquia cerca de Lyon en los años 80. Ante la policía, el excura ha reconocido casi todas estas agresiones, incluidas tres violaciones hoy prescritas.

“No hay duda de que será condenado”, reconoce el abogado del acusado en RFI. Preynat, quien hoy tiene 74 años, se expone a 10 años de cárcel y 150.000 euros de multa.

Para las víctimas, este juicio permitirá una última confrontación, esta vez pública, con su victimario y terminará de establecer los hechos. Los jueces también evocarán la responsabilidad de su jerarquía. La violencia sexual de Preynat tuvo lugar durante décadas, entre 1971 y 1991, y fue silenciada por la institución eclesiástica. A pesar de la gravedad de las denuncias, solo se lo cambió de parroquia pero se lo mantuvo en la misma diócesis hasta 2015. Y recién en 2018 fue excluido de la Iglesia por sus pares.

El caso Preynat, que salió a la luz pública en 2015 cuando varias de sus víctimas crearon la asociación “La Palabra liberada”, ha sacudido a toda la Iglesia católica en Francia. En marzo pasado, después de un mediático juicio, su máxima autoridad, el cardenal Barbarin, también arzobispo de Lyon, fue condenado a seis meses de prisión en suspenso por no haber denunciado los abusos de Preynat ocurridos en su diócesis. La justicia debe pronunciarse a finales de enero sobre su apelación. 

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