El primer viaje de un humano al espacio cumple 60 años

El primer viaje de un humano al espacio cumple 60 años

El cosmonauta soviético Yuri Gagarin hizo historia al orbitar la tierra. También molestó un poquito a Estados Unidos.

Yuri Gagarin, el primer hombre en viajar al espacioBettmann Archive / Getty

En una de esas frases que nunca fueron pronunciadas, pero que se repiten como un eco a lo largo de la historia, se asegura que no había ningún dios allí arriba. Es decir, en el espacio. En 1961, el cosmonauta Yuri Gagarin no hizo esta afirmación, pero sí se convirtió en el primer hombre en viajar al espacio. Y sí, también en enfadar un poquito al Estados Unidos de Kennedy.

El soviético completó un hito del que este lunes se cumplen 60 años. Más de medio siglo desde que, a bordo de la nave Vostok 3KA-3 -Vostok 1-, lograse realizar un vuelo orbital a la Tierra de 108 minutos. Aquella proeza y efeméride se conmemora a través del Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados.

El reloj marcaba las 09.07 horas cuando Gagarin despegó desde el cosmódromo kazajo de Baikonur, con el grito: ”¡Vámonos!”. Así comenzaba uno de los momentos más cruciales y tensos de la carrera espacial en la Unión Soviética. Una hora y 48 minutos más tarde, el que hasta ese momento había sido sólo un piloto de caza ruso, había dado la vuelta a la Tierra para aterrizar en una localidad cercana de la región de Sarátov. Concretamente, estuvo a punto de hacerlo sobre el Volga, pero su habilidad le permitió esquivar las frías aguas del río.

Yuri Gagarin había conseguido algo más importante que sobrevivir a un regreso en el que la carga sometida a su cuerpo era hasta nueve veces superior a la normal, o en la que tuvo que saltar en paracaídas a 7 kilómetros de la superficie. Era el protagonista del adelanto soviético a Estados Unidos en la carrera espacial. Sin embargo, las primeras personas en darle la bienvenida no fueron altas personalidades soviéticas, sino la esposa de un guardabosque local, Anna Tajtárova, y su nieta de seis años, Rita.

No obstante, Gagarin no era sólo un piloto, era uno de los seis mejores pilotos de la URSS, o al menos aquel era uno de los requisitos fundamentales para ser merecedor de un encargo de tal magnitud. Entre las aptitudes que debían reunir se encontraban también las de no medir más de 1,70 metros, tener menos de 30 años o pesar entre 68 y 70 kilos.

A pesar del gran nivel de preparación del cosmonauta, el viaje se realizó de forma automática. No obstante, allí Gagarin tendría la posibilidad de hacerse con los mandos de la nave o al menos eso recogen algunos cronistas. Para ello se había dejado un código numérico secreto en un sobre sellado. El motivo era evitar que si Gagarin sucumbía a la presión y a los nervios decidiese pilotar por su cuenta poniendo en peligro la misión. En teoría, aquel código solo podía ser leído y descifrado por una persona plenamente consciente.

Pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos
El cosmonauta Yuri Gagarin, mientras orbitaba la Tierra a bordo de la Vostok-1

Durante su estancia en el espacio, el cosmonauta se dedicó a realizar sencillos, pero en aquel momento, vitales experimentos como comer y beber o escribir con un lápiz. De aquel viaje quedó registrada la grabación de su voz y frases memorables como: “Pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos”.

De una cabaña de barro al espacio

Hijo de padre carpintero y madre ganadera, el cosmonauta nació en 1934 en Klúshino, en una granja colectiva cerca de la región de Gzhatsk, siendo el tercer de cuatro hermanos. Su infancia se vio truncada por la invasión nazi y las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, cuando incluso su vivienda fue ocupada por un oficial del ejército alemán. Durante dos años se vio forzado a vivir con su familia en una cabaña de barro de unos nueve metros cuadrados.

¿Puedo soñar con algo más? ¡Es historia, es una nueva era!
Yuri Gagarin, a su mujer, antes de partir al espacio

Antes de partir en la Vostok-1, Yuri Gagarin había escrito a su esposa una carta en la que le alertaba de que algo podía salir mal, mas también de la ilusión y la importancia que merecía correr el riesgo: ”¿Puedo soñar con algo más? ¡Es historia, es una nueva era! Dentro de un día despega mi vuelo. Creo en la técnica completamente. No debe fallar. Pero a veces pasa que un hombre se cae en el lugar más inesperado y se rompe el cuello. Aquí también puede suceder algo. Pero no lo creo. Si pasa algo, te pido, Valiusha, no te mates de dolor”. Y no falló.

  Gagarin, en 1961, tras conocer al primer ministro británico Harold MacmillanFox Photos / Getty Images

¿Qué fue de Gagarin? Tras convertirse en un héroe de la URSS, de que su nombre acabase bautizando al pueblo en el que nació, de multitudinarios desfiles en un sinfín de ciudades, giras por países de todo el mundo -no, en los Estados Unidos, no- falleció como temía. Bueno, no fue en una nave espacial. Ocurrió durante un vuelo de entrenamiento mientras pilotaba un caza MiG-15, junto al instructor Vladimir Seryogin, que se estrelló cerca de Kirzhach.

Aunque se inició una exhaustiva investigación en la que participó el KGB, las causas del accidente quedaron sin esclarecer en un suceso enturbiado por el secretismo y en el que se despertaron todo tipo de intrigas y teorías de la conspiración.

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Antón Parada es redactor de actualidad en El HuffPost. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Antes de llegar aquí trabajó cinco años en La Voz de Galicia y pasó por los micrófonos de Radio Voz.

Puedes contactar con él escribiendo a: anton.parada@huffpost.es