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28/08/2020 14:27 CEST

Procesados cuatro mandos y cuatro legionarios por encubrir la muerte de un soldado

Confabularon para ocultar el disparo a un joven de 21 años en un campo de maniobras.

SOPA Images via Getty Images

El 25 de enero de 2019, un disparo acabó con la vida del legionario Alejandro Cruz, de 21 años, en el campo de maniobras de Agost (Alicante). Pero su muerte no fue lo único grave que ocurrió: según adelanta El País, hubo una confabulación orquestada para intentar tapar lo que allí sucedió. 

El juez togado militar número 23 de Almería ha procesado al sargento autor del disparo, pero también a un capitán, dos tenientes, un cabo y tres soldados de la Legión por delitos como el encubrimiento, deslealtad, desobediencia y obstrucción a la Justicia. 

Según el mismo diario, nunca se había llegado tan lejos en desenmascarar una concepción del corporativismo que usa la excusa de defender a la Legión para desentenderse de las víctimas y proteger a los culpables. 

En el auto se evidencian una serie de irregularidades que rodearon el caso de Alejandro Jiménez Cruz. En un primer momento, se dijo que había sigo alcanzado por el rebote de un proyectil que entró por un hueco del chaleco antibalas. Posteriormente se supo que los participantes no llevaban placas basílicas en el ejercicio, a pesar de ser con fuego. Y que estas placas no eran obligatorias entonces pero la unidad contaba con 30 de ellas y sí que se usaron en ejercicios posteriores a los hechos. 

Además, según los peritos, el legionario fue alcanzado por un impacto directo de un proyectil disparado por su propio sargento desde 12,5 metros de distancia. 

Horas después, se limpió el campo de tiro, lo cual borró las pruebas de los proyectiles. Esa misma noche, el capitán de la compañía reunió a los mandos a sus órdenes y les dijo que debían declarar que él estaba presente, cosa que no era cierta. Además, saltó el precinto policial y preparó una construcción de los hechos que no era cierta, haciendo a los legionarios ensayar antes de la llegada de los investigadores. 

Ocultó lo ocurrido

Así ocultaba que los dos pelotones asaltaron simultáneamente la loma haciendo uso de sus armas desde flancos opuestos, con el riesgo de fuego cruzado; que el sargento disparó cuando debía limitarse a supervisar el ejercicio; o que un teniente y un cabo se sumaron al mismo sobre la marcha, sin informar a nadie, según El País. Finalmente, se oyó a Alejandro Jiménez gritar: ”¡Me han dado!”. 

El juez procesa al sargento por homicidio imprudente, abuso de autoridad y obstrucción a la justicia. Y le pide 330.000 euros de responsabilidad civil. Al capitán, por deslealtad, encubrimiento y desobediencia. A los tenientes por deslealtad, desobediencia y encubrimiento, delito que tambièn se atribuye al cabo y los tres soldados. Declararán el 7 de septiembre.