INTERNACIONAL
30/07/2020 16:17 CEST | Actualizado 30/07/2020 19:10 CEST

¿Puede Trump modificar la fecha de las elecciones?

Quiere aplazar la cita de noviembre. Va por detrás de Biden en las encuestas, pero dice que es por un posible fraude electoral.

REUTERS
Donald y Melania Trump votan en las presidenciales de 2016

Donald Trump quiere aplazar la fecha de las presidenciales de 2020 en EEUU. En plena pandemia del coronavirus y entre encuestas que le sitúan por detrás del candidato demócrata Joe Biden, al actual mandatario ha planteado la opción de posponer unos comicios previstos, por ley, el martes 3 de noviembre de 2020. A menos de 100 días ya.

El magnate niega cualquier vinculación con los negros pronósticos frente a Biden y se justifica en un posible “fraude” a treavés del voto por correo. El miedo al contagio del virus ha llevado a muchos estados y votantes a plantearse la opción de un sufragio “en ausencia”, algo que para Trump sería “una manera fácil para que los países extranjeros entren en la carrera (electoral)”.

Parece claro que al inquilino de la Casa Blanca no le gusta este modelo de sufragio. De hecho, hace cuatro años, el magnate perdió claramente ante Hillary Clinton en el recuento del voto postal.

Pero, la gran pregunta, ¿puede cambiar esa fecha por él mismo o es solo una bravuconada para tratar de deslegitimar unos comicios que le pintan muy feo?

De momento, más parece lo segundo. La fecha de las elecciones presidenciales está fijada por ley federal: el primer martes después del primer lunes de noviembre. Modificarlo requeriría no el ‘ok’ del presidente, sino del Congreso, que tiene mayoría opositora (demócrata) y quedaría bajo un estricto control de los tribunales, que podrían impugnar la decisión. Cero opciones.

Según la Constitución de los Estados Unidos, su mandato vence el mediodía del 20 de enero. Eso no se puede mover, puntoMark Erik Elias, abogado demócrata y asesor de Hillary Clinton en las elecciones de 2016

No obstante, de conseguir lo que hoy parece imposible, el aplazamiento sería muy leve, porque la Constitución, norma suprema y superior a cualquier ley ordinaria, obliga al nuevo Congreso a jurar el cargo antes del 3 de enero y al presidente a hacer lo propio antes del 20 de enero, cuando según la vigésima enmienda vence el mandato del presidente y vicepresidente en cargo.

Ambas cuestiones son importantes, porque en las elecciones no solo se eligen presidente y su ‘vice’; también se renueva a un tercio del Senado y a la totalidad de la Cámara de Representantes.

El abogado demócrata Marc Erik Elias, asesor principal de Hillary Clinton en la campaña de 2016, niega cualquier posibilidad a Donald Trump: “No puede retrasar las elecciones. Solo el Congreso, a través de una nueva ley, podría hacerlo. En cualquier caso, según la Constitución de los Estados Unidos, su mandato vence el mediodía del 20 de enero. Y eso no se puede mover, punto”, sentencia.

No es la primera vez que se manifiesta en términos similares. Este marzo, cuando el coronavirus comenzaba a dar sus primeras dentelladas graves en el país, aseguró que “si bien los estados pueden establecer sus propios días para las primarias, las elecciones generales federales se establecen por estatuto federal como el martes siguiente al primer lunes de noviembre. Esta fecha no puede ser cambiada por un estado ni por el Presidente”.

Apenas un mes después, el candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, adelantó lo que se ha conocido hoy: “Graben mis palabras: creo que va a tratar de retrasar las elecciones de alguna manera, va a llegar a una explicación de por qué no se pueden celebrar”, declaró entonces a la CNN

En 244 años de existencia de la República nunca se ha suspendido una elección nacional en Estados Unidos, ni siquiera la de 1864, que ocurrió cuando el país estaba en el tercer año de su Guerra Civil.

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