Qué dice el Acuerdo de Asociación de la UE con Argelia que ahora investiga Bruselas

La Comisión, con el apoyo de su Alto Representante Josep Borrell, estudia una posible violación del Gobierno de Argel en su decisión de romper relaciones comerciales con España.
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El por entonces presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, saluda a la presidenta del Parlamento Europeo, Nicole Fontaine, en 2001
El por entonces presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, saluda a la presidenta del Parlamento Europeo, Nicole Fontaine, en 2001
JACQUES COLLET via Getty Images

Bruselas ha tomado nota de la crisis de España con Argelia y ha mandado un mensaje claro al país africano: podría haber violado las normas al romper relaciones con un estado miembro de la UE.

En un comunicado firmado por el Alto Representante, Josep Borrell, y el Vicepresidente económico de la Comisión, Valdis Dombrovskis, señalan que el gobierno de Argel podría haber incumplido el Acuerdo de Asociación de la UE con Argelia. El motivo está en la suspensión de relaciones comerciales que el Gobierno de Argel ordenó para con España en la noche del miércoles.

Este texto, firmado en abril de 2002 y en vigor desde septiembre de 2005, establece “un marco para la relación UE-Argelia en todos los ámbitos, incluido el comercio. Liberaliza recíprocamente el comercio de mercancías, con elementos de asimetría a favor de Argelia”. Un documento que buscó hermanar a la entonces Comunidad Europea con un vecino geopolíticamente estratégico del sur y que, con el paso de los años, ha vivido más de un desencuentro.

Pero, qué dice exactamente el Acuerdo :

Un acuerdo complicado

Mirando al pasado, llegar a este pacto no fue un camino fácil. Las negociaciones se iniciaron en junio de 1997 y tardaron más de cuatro años en cerrarse. ¿Las razones? Por un lado, la crisis interna de un país inmerso en una guerra civil que motivó a dejar a un lado la política exterior. Y, por otro, los atentados del 11-S, que permitieron incluir en el acuerdo la cuestión de la lucha contra el terrorismo.

Sin embargo, la espera de la UE mereció la pena con un país casi monoexportador por el trato preferencial que el acuerdo le ofrecía frente a otros mercados.

Esto resultaba especialmente relevante dado que el comercio bilateral entre los dos socios se basa principalmente en las exportaciones argelinas de productos de petróleo y gas. Argelia es el tercer mayor proveedor de gas natural de la UE, después de Rusia y Noruega.

El texto original fija que “los productos originarios de Argelia serán admitidos a su importación en la Comunidad (ahora UE) con exención de derechos de aduana y de exacciones de efecto equivalente”. Además, recoge que ambos actores apostarían por una “progresivamente mayor liberalización de sus intercambios recíprocos de productos agrícolas, productos pesqueros y productos agrícolas de interés” para las dos partes.

No fue hasta noviembre de 2021 cuando Argelia dio un golpe sobre la mesa y pidió por primera vez en casi dos décadas una revisión del acuerdo. Entre sus argumentos, Argel alegó que el documento está desequilibrado y no favorece a la proliferación de la economía argelina.

En concreto, la perspectiva argelina consideraba que el tratado había favorecido a las oportunidades de inversión de los países europeos, pero no al contrario. Por ello, la petición del presidente Abdelmajid Tebboune era revisar punto por punto para conseguir que las dos partes puedan sacar provecho del mismo.
Incluso, como llegaron a informar medios locales, hace unos meses se llegó a plantear que el acuerdo estaba obsoleto y se reclamaba la redacción de un nuevo texto.