BLOGS
07/03/2019 01:57 CET | Actualizado 08/03/2019 13:26 CET

¿Qué es ser mujer según la RAE?

Con el uso de la palabra mujer (u hombre) sigue habiendo mucha confusión. ¿Es el sexo (genital) o es el género (cultural)? Aunque socialmente se impone el uso como género, ¿puede la RAE darnos algo de luz en cuanto a lo que significa ser mujer?

mujer

Del lat. mulier, -ēris.

1. f. Persona del sexo femenino. Resto de acepciones

Definición de hombre

Si nos fijamos en la primera acepción, mujer se define como "persona de sexo femenino", tendremos que ver cómo definen femenino.

femenino, na

1. adj. Perteneciente o relativo a la mujer. La categoría femenina del torneo.

2. adj. Propio de la mujer o que posee características atribuidas a ella. Gesto, vestuario femenino.

3. adj. Dicho de un ser: Dotado de órganos para ser fecundado. Resto de acepciones

Definición de masculino, na

Lo primero que leo es "perteneciente o relativo a la mujer". No vamos bien, por ahora estamos ante una definición circular o tautológica que no aporta información alguna. Con las primeras acepciones nos mantienen a oscuras.

Una salida del túnel sería que en la definición de mujer, donde dice "del sexo femenino", nos remitan a la tercera acepción de femenino: "Dicho de un ser: Dotado de órganos para ser fecundado". Pero aquí me asaltan muchas preguntas:

¿Los órganos tienen que tener la capacidad de ser fecundados? ¿No puede haber mujeres con genitales masculinos? De ser así, la RAE estaría muy de acuerdo con el famoso autobús de Hazte Oír, Bolsonaro o incluso Vox.

La segunda acepción de femenino, "Propio de la mujer o que posee características atribuidas a ella. Gesto, vestuario femenino", es un faro que nos alumbra la idea de que ser mujer es una construcción social que no tiene tanto que ver con unos genitales como con unas expectativas sociales. A través de esta acepción puede verse como femenina una persona con genitales masculinos o intersexuales.

Por ahora la RAE no parece tener en cuenta los estudios de género que demuestran científicamente la diferencia entre el sexo y el género.

Pero vuelvo a caer en otra pregunta: ¿quién decide lo que se atribuye a una mujer? En otras épocas, como la franquista, estaba claro: una mujer tenía que ocuparse del hogar, de criar y de complacer al hombre. En estos días que corren, me es difícil saber qué significa ser mujer y cuáles son las características atribuidas a ella. ¿Será por eso que parece que mucha gente anhela un tiempo pasado donde las etiquetas servían para clasificar y discriminar en todos los sentidos de la palabra?

Por ahora la RAE no parece tener en cuenta los estudios de género que demuestran científicamente la diferencia entre el sexo y el género y mantiene la confusión entre lo que es biología y lo que es sociología.

Como sigo en la oscuridad, continúo leyendo y observo que aportan más información de lo que significa ser mujer (y hombre) a través de una serie de definiciones que unen el término mujer (y hombre) a varios adjetivos y expresiones.

Quitando las acepciones que ellos consideran en desuso (yo me plantearía muchas más), las definiciones de mujer se pueden dividir en tres grupos. Primero las que tienen un equivalente para el hombre con el mismo significado:

mujer objeto

1. f. mujer que es valorada exclusivamente por su belleza o atractivo sexual.

hombre objeto

1. m. hombre que es valorado exclusivamente por su belleza o atractivo sexual.

mujer orquesta

1. f. mujer que lleva sobre sí un conjunto de instrumentos que toca simultáneamente como espectáculo.

2. f. mujer que se ocupa de diversas tareas o funciones, simultaneándolas o compatibilizándolas.

hombre orquesta

1. m. hombre que lleva sobre sí un conjunto de instrumentos que toca simultáneamente como espectáculo.

2. m. hombre que se ocupa de diversas tareas o funciones, simultaneándolas o compatibilizándolas.

pobre mujer

1. f. mujer de cortos talentos e instrucción.

2. f. mujer de poca habilidad y sin vigor ni resolución.

pobre hombre

1. m. hombre de cortos talentos e instrucción.

2. m. hombre de poca habilidad y sin vigor ni resolución.

3. m. hombre infeliz, desgraciado, con mala suerte.

buena mujer

1. expr. rur. U. para llamar o dirigirse a una desconocida.

buen hombre

1. expr. rur. U. para llamar o dirigirse a un desconocido.

de mujer a mujer

1. loc. adv. Con sinceridad y en igualdad de condiciones.

de hombre a hombre

1. loc. adv. Con sinceridad y en igualdad de condiciones.

Segundo, las que al cambiar el género de la expresión pasan a significar puta.

mujer de la calle

1. f. mujer normal y corriente.

2. f. Prostituta que busca a sus clientes en la calle.

hombre de la calle

1. m. Persona normal y corriente.

mujer pública

1. f. prostituta.

hombre público

1. m. hombre que tiene presencia e influjo en la vida social.

Y por último las que no tienen equivalente en hombres, ya sea por putas, seductoras peligrosas o por tener la regla.

mujer del partido

1. f. prostituta.

mujer fatal

1. f. mujer seductora que ejerce sobre los hombres una atracción irresistible y peligrosa.

mujer mundana

1. f. p. us. prostituta.

ser mujer una niña o adolescente

1. loc. verb. Haber tenido la menstruación por primera vez.

Llama la atención que de las múltiples acepciones que restan en "hombre" no hay ninguna negativa. Las hay de hombres buenos y serenos ("hombre bueno" y "hombre de barba" respectivamente); que representan al conjuntos de "homos" ("hombre de Cromañón" y "hombre de Neandertal"); de hombres con trabajos ("hombre anuncio", "hombre de armas" u "hombre de guerra"); con grandes habilidades ("hombre araña", sí, habéis leído bien, le dedican una entrada); con aficiones ("hombre rana"); de mitologías o cultura popular ("hombre del saco", "hombre de la bolsa", "hombre lobo", nunca definidos como algo negativo); de hombres que sirven a un engaño ("hombre de paja"); que implican una mejora de hombría por hacerles favores ("hacer hombre"); que se usan como género neutro ("hombre al agua"); y que demuestran cómo son capaces de ponerse de acuerdo ("como un solo hombre").

La mujer y el hombre no están, ahora mismo, en un lugar igualitario, ni en el lenguaje ni, por tanto, en la forma de pensar.

El lenguaje configura nuestra forma de pensar y las acepciones de la RAE pretenden demostrar el estado del lenguaje en un cierto momento. La única luz que he conseguido sacar de sus definiciones es que la mujer y el hombre no están, ahora mismo, en un lugar igualitario, ni en el lenguaje ni, por tanto, en la forma de pensar.

Si las leyes son iguales pero no calan en la realidad, ¿qué solución tenemos para lograr la igualdad real? ¿Más leyes que intenten equilibrar la balanza? ¿Solo con educación?

¿Es la RAE una buena muestra del lenguaje actual?

¿Cambiarían todas estas acepciones si hubiera mayor representación de mujeres en la RAE?

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs

ESPECIAL PUBLICIDAD