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17/11/2020 14:56 CET | Actualizado 17/11/2020 14:56 CET

¿Qué fue del centro izquierda?

¿Es de izquierdas la izquierda abertzale? ¿Se puede ser de izquierda y abertzale, o sea patriota, a la vez?

Pablo Blazquez Dominguez via Getty Images
Imagen de archivo del presidente, Pedro Sánchez, en el Congreso. 

Hace unos años era un lugar común decir que España era mayoritariamente de centroizquierda, y también que las elecciones se ganaban en el centro. ¿Se acuerdan? Era la época en la que en España todo estaba por hacer, antes de que confundiéramos hacer con urbanizar. Y era, por cierto, un comentario muy anterior y desvinculado de la tercera vía del amigo Tony Blair, no se crean. En aquella época daba igual que los gatos fueran blancos o negros, lo importante era que cazaran ratones.

Sin embargo, ahora se lleva más la política ‘sin complejos’ a derecha e izquierda. Atrás y lejos quedaron los tiempos en que lo importante eran las habilidades cazadoras del gato en detrimento de su color, ahora importa infinitamente y definitivamente más el color: Rojo, morado o a lo sumo verde. Y también los compañeros de viaje. Con Rivera no, con Otegi sí.

Dejemos para otro día el análisis de por qué no es tabú pactar con el PNV y sí lo es con Ciudadanos cuando ambos forman parte del mismo grupo parlamentario en Europa y comparten no poca ideología socioeconómica. Y recordemos que la auténtica política sin complejos no es aquella que se autoexcluye del pacto entre diferentes, sino la que acomete un servicio público en favor de la ciudadanía haciéndolo efectivo y real.

Sectarismos aparte, inmersos como estamos desde hace ya años en un espejismo de política -una política espectáculo en la que prima su mera virtualidad, su posibilidad, su representación teatral o mediática por encima de las medidas, objetivos concretos y su puesta en práctica efectiva- nos olvidamos por el camino de para qué sirve la política. 

¿Es de izquierdas la izquierda abertzale? ¿Se puede ser de izquierda y abertzale, o sea patriota, a la vez?

Así, aprobar unos Presupuestos se convierte en una gesta histórica, cuando en realidad debiera ser un mero trámite que permite el despliegue operativo de las distintas políticas sobre el terreno, que es lo que realmente importa. Nos creemos muy de Izquierdas, la hostia de rojos, como dijo Eusebio Poncela en Martin H,  solo porque los Presupuestos no llevan la aprobación ignominiosa de partidos alejados del tarro de las esencias de la izquierda, porque este es un Gobierno muy de izquierdasno se vaya usted a creer... y sus Presupuestos no los puede mancillar nadie que no se proclame de izquierda (o nacionalista en su defecto, claro). Bien... ¿Es de izquierdas la izquierda abertzale? ¿Se puede ser de izquierda y abertzale, o sea patriota, a la vez? Según la visión podemita según la cual ser patriota se reduce a esa idea vaporosa de la gente, sin duda. Según la tradición ilustrada e internacionalista de la izquierda la cosa es, cuanto menos, bastante más dudosa, o directamente un oxímoron.

No seré yo, sin embargo, el que reparta carnés de izquierdista, desde luego, pero lo cierto es que no es de izquierdas quien quiere, sino quien puede, y para poder no solo hay que declamar, también hay que cazar ratones y muchos, todos los días. Ya que la izquierda es materialista por definición. Por tanto, no se trata tanto de aprobar Presupuestos, sino sobre todo de aplicarlos. En este sentido conviene recordar que rara vez hay ruedas de prensa, presentaciones oficiales y puestas de largo de la ejecución presupuestaria, del grado de cumplimiento y efectividad de los presupuestos que un día se aprobaron con gran pompa. No las hay cuando gobierna la derecha, pero tampoco cuando lo hace la izquierda.

El hoy presidente del Gobierno dijo en su día que la eficiencia en la gestión pública también es un valor de la izquierda

Sería deseable que los inmaculados Presupuestos del Gobierno de la coalición de izquierdas se desplieguen y ejecuten en mejor medida que los fondos europeos hasta la fecha (España ejecuta únicamente el 34% de los fondos europeos que recibe) o que el Ingreso Mínimo Vital (80% de solicitudes pendientes), no vaya a ser que nuestros muy coloridos gatos, rojos verdes y morados, no tengan tras tanta alaraca un mísero ratón que llevarse a la boca.

No por nada el hoy presidente del Gobierno dijo en su día que la eficiencia en la gestión pública también es un valor de la izquierda, lo decía bajo el eslogan de una de sus campañas, Ser socialista es hacer. Pues eso.

El centro izquierda en su día no sería muy puro ideológicamente, sin embargo, tenía la ventaja de ser pragmático y flexible a la vez que coherente y eficaz. Pero ay, eran otros tiempos...