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19/02/2020 13:35 CET | Actualizado 19/02/2020 13:35 CET

Qué importancia tiene Venezuela en los problemas de los españoles

Casado copia y asume la herencia de los tiempos en que Cuba era el principal peligro para la democracia española cuando gobernaba Zapatero.

EFE
Álvarez de Toledo y Casado durante la sesión de Control

El PP ha cogido Venezuela como arma contra el Gobierno y no piensa soltarlo, sea o no un tema de vital importancia para los ciudadanos. Pablo Casado copia y asume la herencia de los tiempos en que Cuba era el principal peligro para la democracia española cuando gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero y Jorge Moragas se pasaba la vida, mochila al hombro, yendo y viniendo de la isla, para ser detenido—el gobierno de Fidel Castro le impidió la entrada en 2004 y se pasaron un lustro más utilizando la dictadura del país caribeño—.

Por el monotema venezolano también pelean Vox y Ciudadanos, porque la cabeza del ministro José Luis Ábalos tiene un precio, y la derecha lucha por adjudicárselo en una subasta que puja en el hemiciclo y en los pasillos. Resulta difícil lograr de todos ellos una respuesta argumentada a la sencilla pregunta de en qué le afecta a un ciudadano español el encuentro entre el ministro de Fomento y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Barajas.

Para José Antonio Fernández de Castro, el experimentado diputado del Partido Popular, hablar de Venezuela tanto es importante porque “el Gobierno de España no puede cambiar de posición y aparcar la defensa de la democracia, de la libertad, porque ahora gobierne en coalición con Unidas Podemos. No solo hablan de Venezuela los políticos, también los medios de comunicación. Y hoy hemos preguntado por otras cosas, como el paro, la prostitución de menores en Baleares o la agricultura. Estamos empezando la legislatura y cuando todos los ministros hayan expuesto sus líneas de trabajo, les preguntaremos por ellas”.

Esas líneas de trabajo ya están ahí, como la ‘tasa Google’, ‘la Tobin’ o los retoques a la reforma laboral de Rajoy, sin ir más lejos. Sin embargo, Venezuela continúa en el foco, por las multifuncionalidades que le ha otorgado al asunto la derecha. Por ejemplo, el ex diputado del PP y ahora de Vox, Ignacio Gil Lázaro, trata de ligarlo a los aranceles de Trump, que tanto daño están causando a las exportaciones españolas en EEUU, como si Venezuela fuese la causa de todos los males: “Aparte de por razones de higiene democrática, como le gusta decir a la izquierda, los exportadores y agricultores están padeciendo”. ¿Quiere decir que Trump ha subido los aranceles por Venezuela? “Si este gobierno fuese fiable, y teniendo en cuenta las buenas relaciones bilaterales en materia de defensa con EEUU, debería poner las bases americanas en este país sobre la mesa para negociar. No hacer eso y calentar el ambiente con Venezuela, al final tiene reflejo en miles de trabajadores”, concluye sin sonrojarse.

Que la “Venezuelitis” sigue siendo una epidemia entre los partidos de la derecha lo ha demostrado el líder de la oposición, Pablo Casado, cuando ha retomado el tema ante Pedro Sánchez a las nueve de la mañana. El pasado martes un juzgado de guardia se hizo con las cintas de las cámaras del aeropuerto, donde por ahora están grabados Ábalos y su gente entrando y saliendo del avión donde estaba la vicepresidenta venezolana. Mientras Casado preguntaba a Sánchez, en los bares donde está enchufada la tele, entre churro y café con leche, más de un ciudadano despotricaba contra la invasión venezolana, después de la de Cataluña. ¿Y de lo mío qué hay? se pregunta la gente, ya sea de campo o de ciudad.

Gabriel Elorriaga, una de las cabezas pensantes de la era Aznar ahora recuperado por el joven líder, señala que el asunto “es crítico porque evidencia una colaboración entre un gobierno democrático y un tirano. Además en Canarias o Galicia, entre otros lugares, hay sensibilidad porque existe una gran comunidad venezolana”, dice mientras recuerda que Chile y Allende también eran mítico para la izquierda española. 

Que den explicaciones convincentes sobre lo que pasó en el aeropuerto y pasamos a otro temaEdmundo Bal, Cs

Echando mano de la comunidad venezolana, responde también Edmundo Bal, de Ciudadanos: “¿Te refieres a los 400.000 venezolanos que hay en España? Que den explicaciones convincentes sobre lo que pasó en el aeropuerto y pasamos a otro tema”. Esta visto que hasta entonces, los españoles tendrán que posponer sus problemas más acuciantes. Y puestos a defender los intereses de extranjeros en España, es una pena que no se tenga en cuenta a comunidades más numerosas que la venezolana, como la marroquí que la duplica o la rumana y ecuatoriana, que aparecen en todas las estadísticas por delante de Venezuela.

Las alegrías de Cayetana Álvarez de Toledo y Carmen Calvo.

Pero la jornada ha desvelado más datos, no por esperados menos interesantes. Además de las parejas para esta temporada, hoy se ha estrenado la de Carmen Calvo y Cayetana Álvarez de Toledo. Ambas van a dar muchas alegrías a la prensa y eso lo descuentan los profesionales en los pasillos.

La portavoz del PP, en clara competencia por el protagonismo con su compañero, Teodoro García Egea, ha llevado una intervención tan preparada que resultaba ampulosa, con pretensiones de gran oradora y marcando clase frente al estilo más chusco de Egea con Pablo Iglesias. Toledo aparece quizá más preocupada por su resultado ante las cámaras que por el contenido. Ella sigue interpretando el estado de ánimo de los españoles—“la nación se pregunta abochornada”, ha lanzado— para acusar al Gobierno de “querer cambiar el código penal para beneficiar a una persona concreta que contrapone los votos a las leyes y que considera que la Constitución está amortizada” . Pero esa persona “no es el señor Junqueras como ustedes están pensando” ha desvelado teatralmente, sino el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.  Álvarez de Toledo mantiene que el Gobierno de Coalición busca la amnistía de los presos catalanes “y la nación toma nota”, de nuevo hablando en nombre de todo el país, en tono pretendido transcendental.

Ya no son un partido de Estado, señor CasadoCarmen Calvo, vicepresidenta primera

Calvo, que ha comenzado por quejarse del cambio de la pregunta, “pero la voy a responder”, intentando tirar de acidez porque al ver el contenido “pensé que ohhh, van a ser políticos, van a hacer leal oposición” pero no, le ha espetado a Pablo Casado, “ya no son un partido de Estado señor Casado” y les ha recordado que en Cataluña no tienen ningún apoyo. La del Gobierno hoy no ha estado especialmente brillante, sea por la pregunta imprevista o por el cansancio, pero más días habrá.

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