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07/04/2020 11:01 CEST | Actualizado 07/04/2020 11:01 CEST

¿Qué muestran los nuevos datos de desempleo en tiempos del coronavirus?

Ante lo ocurrido durante el 29 de marzo y las medidas adoptadas por el Gobierno, la economía pasó de funcionar a un 80% a funcionar al 50%.

OSCAR DEL POZO via Getty Images

La semana pasada nos hacíamos eco de los datos de desempleo que presentaba el mes de marzo. Los primeros datos de desempleo desde la intensificación del coronavirus y el contagio de este en la economía española. Tal y como pudimos observar, unos datos que no alentaban, para nada, al optimismo. Pues, como recogía el SEPE, los datos reflejan ese duro confinamiento que atraviesa el país, en el que la actividad económica nacional, así como la internacional, ha caído a mínimos históricos.

De acuerdo con los registros que presentaba la publicación, estamos hablando de un registro de paro que recoge un incremento bastante notable en la cifra de paro, con más de 300.000 nuevos parados que ya computan a nuestra tasa de desempleo. Hablamos de que este dato no solo es malo, sino que triplica el incremento que vivió la tasa de paro en el 2009, tras la crisis financiera. Estamos hablando del peor dato mensual de la historia, lo cual debe suscitar, como poco, una preocupación para el Gobierno ante semejantes cifras. Pues, sin ser conscientes, el paro se ha incrementado en un 9,3%.

En materia de afiliados a la Seguridad Social, la tasa de afiliados sufrió un descenso de más de 800.000 personas. Como vemos, otra drástica caída y que muestra lo pasmosa que puede ser esta crisis, al menos en materia de empleo. Pues debemos recordar, aunque la ministra lo trató de aclarar en la rueda de prensa, que los ERTEs no computan a esta cifra de parados. Es decir, si la actividad no se reanuda y esa suspensión de contratos se acaba convirtiendo en una extinción, podríamos ver cifras incluso peores.

Pero pese a estos datos, creo que es preciso hacer un análisis mucho más detallado de la situación y que, al menos, recoja la realidad de esta situación, pues los datos son bastante matizables en su conjunto. Para empezar, debemos ser conscientes de que, debido al confinamiento, el decreto del 29 de marzo que aplicó Pedro Sánchez, donde se hacía alusión a una relación de actividades esenciales que podían seguir operando, dejó inoperativo al 46,9% del empleo total. En este sentido, antes del confinamiento total, este dato relativo descendía hasta el 18,9%. 

Esos datos muestran, para hacernos una idea, el porcentaje de empleos que, debido al confinamiento, no podían seguir operando, en contraste con el empleo total. Por así decirlo, ante lo ocurrido durante el 29 de marzo y las medidas adoptadas por el Gobierno, la economía pasó de funcionar a un 80%, a funcionar esta vez al 50%. Esto, sin lugar a dudas, ha tenido un efecto directo en los empleos, ya que, aquellas empresas que no se acogieron a ERTEs y se vieron afectadas por el confinamiento general aplicado posteriormente a las medidas de suspensión temporal, han tenido que despedir a personal.

Ante lo ocurrido durante el 29 de marzo y las medidas adoptadas por el Gobierno, la economía pasó de funcionar a un 80%, a funcionar esta vez al 50%.

En este sentido, este es el primer detalle que quería recalcar. Sin embargo, debemos seguir sacando peculiaridades y desgloses que pueden ir realizándose y nos muestran un análisis mucho más detallado. Desgloses sobre la destrucción de empleo por sectores. En este sentido, si observamos las cifras y desglosamos, podemos darnos cuenta de que los sectores más afectados en estos momentos son la construcción y la hostelería. Respectivamente, estos sectores han destruido 150.000 y 180.000 empleos. Así, los sectores de la construcción y la hostelería, han sufrido ese fuerte registro de destrucción de empleo que, sin embargo, no se ha percibido en otros sectores.

Y esto es lo que, en especial, debería preocuparnos. Estamos hablando de que, detalladamente, la destrucción de empleo se está concentrando en sectores muy vulnerables y donde la cualificación del empleo es sustancialmente baja. En este sentido, es preocupante que se de esta situación, ya que son esas mismas personas las que más vulnerabilidad presentan, así como las que más costoso le resultará el reengancharse al mercado laboral en un futuro, cuando la tormenta que vivimos en estos momentos vaya amainando. 

Aquellos colectivos que están teletrabajando, aquellas empresas que han podido adaptarse al teletrabajo, son aquellas empresas que requieren de un empleo menos físico, de un empleo cualificado que integra un menor componente físico y presencial. Sin embargo, esos sectores de baja cualificación que citábamos no están pudiendo adherirse a todos estos nuevos formatos, teniéndose que ver en la obligación de adaptarse mediante el despido, pues hay una clara incapacidad laboral. Así, estos puestos de empleo, cuando regrese la normalidad, se encontrarán con mayores dificultades.

Y no me gustaría irme sin recalcar, tampoco, de dónde venimos y hacia dónde íbamos antes de que todo esto ocurriese. Y es que, la economía española, aunque presentase cifras de crecimiento del 2%, venía de un claro enfriamiento en el mercado laboral, producto de una desaceleración económica que nos estaba condenando a una menor creación de empleo durante los últimos meses del año. Esto, sumado a una complejidad en el mercado laboral, como bien muestra la Ley de Okun, así como el modelo procíclico que muestra la economía española, nos deja un contexto bastante deteriorado para crear empleo cuando la normalidad vuelva a la economía.

Una situación que, si aunamos todo lo mencionado en el artículo, muestra ese lado más pesimista del contagio económico que vive la economía española. Una economía que se ha tenido que enfrentar a una de las mayores crisis de la historia desde un punto de partida que, como sabemos, ya arrastraba un 14% de desempleo estructural.