¿Qué son y por qué son necesarios los bancos de alimentos para mascotas?

El único requisito es que las personas que la solicitan acrediten la falta de recursos y que el animal al cual se destine sea de su propiedad.
Imagen de archivo de un perro desnutrido. 
Imagen de archivo de un perro desnutrido. 

El impacto económico de la crisis sanitaria está provocando que muchos propietarios de animales de compañía no tengan medios para hacer frente a los gastos que conlleva mantener y cuidar de sus mascotas.

Ante esta situación, quienes trabajamos en entidades dedicadas a la defensa y protección de los animales nos vemos en la necesidad de redoblar esfuerzos para conseguir que aquellas personas que no disponen de recursos puedan continuar alimentando a sus mascotas y proporcionarles la atención veterinaria que necesiten.

El problema, sin embargo, no es nuevo. Con la finalidad de dar respuesta a una demanda creciente, el año 2013 vio la luz el primer Banco de alimentos para mascotas de personas sin recursos en Montornès Del Vallès, en Barcelona. Posteriormente, otros más fueron surgiendo en todo el territorio nacional.

¿Qué es un banco de alimentos para mascotas?

El principal servicio que prestan estos centros es la entrega de pienso o comida húmeda a los propietarios de animales y a los refugios. El objetivo final es evitar que estos puedan desarrollar enfermedades derivadas de una mala alimentación y cuidados, o que acaben siendo abandonados por sus dueños. Según los informes, la falta de recursos es la tercera causa más habitual de abandono —la primera de ellas se debe a camadas no deseadas y la segunda a problemas de comportamiento.

“El único requisito es que las personas que la solicitan acrediten la falta de recursos y que el animal al cual se destine sea de su propiedad”

Hace tiempo una persona vino a nuestra protectora con su gato. Visiblemente afectada y con la voz entrecortada, nos pidió que nos hiciéramos cargo del animal y le buscáramos un buen adoptante. Llevaba años en paro —nos explicó— y no recibía ninguna prestación, por lo que le era imposible poder alimentarlo y cuidar de él. Le hablamos de la posibilidad de acceder al programa de ayudas de nuestro banco de alimentos y así lo hizo; tras lo cual, pudo continuar viviendo junto a su gato.

¿Qué requisitos hace falta cumplir si quieres optar a una ayuda?

Su funcionamiento es sencillo. El único requisito es que las personas que la solicitan acrediten la falta de recursos y que el animal al cual se destine sea de su propiedad.

Aunque existen diversas organizaciones que proporcionan alimentos de primera necesidad a personas en situación de riesgo, el problema se da cuando estas comparten su vida con un animal, ya que dichos organismos únicamente dispensan comida para el consumo humano, no donan —ni tienen previsto hacerlo— ningún tipo de alimentación especializada para animales.

¿Por qué es tan importante que un animal se alimente con pienso en lugar de con comida humana?

El sistema digestivo de un animal es muy diferente al del ser humano. Un elevado número de los alimentos que consumimos son perjudiciales para la salud de nuestras mascotas. Por otro lado, la ausencia en su alimentación de determinados componentes puede provocar daños irreversibles en su organismo. Es el caso de los gatos, cuyo sistema fisiológico no fabrica taurina, un aminoácido esencial que todo animal necesita para vivir, y que estos ingieren por medio de la alimentación. Su carencia puede dar lugar a enfermedades coronarias, de visión, del sistema digestivo e incluso, si no se ingiere por un periodo prolongado, puede conducir a la muerte del animal.

“La falta de recursos propios hace que sea muy difícil poder dar respuesta al incremento de peticiones”

Por ello, tanto nuestros perros como nuestros gatos deben alimentarse exclusivamente con pienso o comida húmeda de calidad, que expertos en alimentación animal han formulado para que cubra todas sus necesidades vitales.

“En cierta ocasión —nos cuenta un voluntario de una de estas entidades— una pareja vino a buscar comida para sus tres perros, un labrador ya anciano, un chihuahua que no dejaba de temblar y un perro sin raza, muy delgados los tres. Habían recorrido varios kilómetros andando hasta llegar al centro. Tras recoger la ayuda, uno de los voluntarios se ofreció a llevarlos de vuelta en su furgoneta. Al llegar a la dirección que nos indicaron y acceder al interior de su casa, después de observar las condiciones en que vivían, juntamos el dinero que llevábamos encima y nos dirigimos a un supermercado a comprarles algo de comida con la que aliviar sus penurias por un tiempo. Por eso, es tan necesario que las personas colaboren con entidades como la nuestra. Un saco de pienso, o varias latas de comida húmeda, no suponen un gran desembolso económico para nadie, pero para nosotros es la diferencia entre seguir ayudando a estos animales o dejarlos a su suerte”.

Lamentablemente, todos los que nos dedicamos a ello, vivimos a diario historias parecidas a la anterior. Aunque los bancos de alimentos para mascotas existentes están consiguiendo ayudar a numerosas familias en toda España, su tarea no es fácil. La falta de recursos propios –estos centros no generan beneficios y, por lo general, se sustentan únicamente de la colaboración desinteresada de empresas del sector y de los socios– hace que sea muy difícil poder dar respuesta al incremento de peticiones. Por eso, cualquier ayuda es poca. Si decides colaborar con alguna de estas entidades, puedes dirigirte a ellas a través de sus páginas web.