BLOGS
24/07/2019 13:22 CEST | Actualizado 24/07/2019 14:20 CEST

Querido Pedro Sánchez: 15 razones por las que la RTVE puede MORIR

Y como ella, las demás televisiones públicas...

Hace un año le pedí esto a Pedro Sánchez, entonces recién investido presidente del Gobierno. ¿Me hizo caso? Uhmmm, pues en algunas cosas sí, así que me siento poderosa…

Este martes, el ahora presidente y candidato a la investidura lanzó un mensaje críptico para referirse a la situación de la corporación de televisión pública: “Pido apoyo para encontrar la forma de renovar instituciones sumidas en la interinidad durante un periodo de tiempo inaceptable”. Recogiendo el guante me ha parecido mejor interpelarle en forma de listado en 15 puntos, que siempre es más agradecido… Que hace mucho calor y además, querido Pedro, tú bastante tienes con lo que tienes.

Tras horas de conversación con colegas varios dentro y fuera de la corporación, aquí van las 15 razones por las que RTVE, y como ella las demás públicas, se pueden MORIR:

  1. Si no son útiles y no justifican de verdad que en una democracia el derecho a la información no puede depender del mercado. Si no conectan o reconectan con la sociedad, si el espectador no nota que la tele le sirve, le aporta algo. Gracias, Pedro, por haber eliminado a Cárdenas de nuestras vidas.
  2. Si no tienen quien las defienda. En la calle y en las instituciones. Y no porque se puedan utilizar PARTIDISTAMENTE. No sobrevivirán sin compromiso de la política. No perdurarán sin un acuerdo de Estado en el Parlamento.“No se la cree nadie”, me cuentan compañeros de la casa que llevan años peleándose, dialogando, conociendo de cerca a los responsables políticos. “Siguen sin entender que no se ganan elecciones con los telediarios”. Apunta eso, Pedro. Dentro de esa casa hay bastantes periodistas que creen fervientemente en el servicio público. Los tienes en los informativos, dando la cara, y en la retaguardia. Dales bola. Hazles caso. Y a ellos, gracias por los viernes negros, por resistir…
  3. Si son antiguas, sin relato nuevo ni caras reconocibles, admirables e incontestables. Ver a Javier Cansado en La 2, al acceso de todos, en Ese programa del que usted me habla, ha sido de lo mejor de la temporada.
  4. Si son cobardes, temerosas, conservadoras, miopes. Si no generan debate, ni marcan agenda. Brindo pues por Begoña Alegría, directora de Informativos de TVE, que soportó este envite y salió airosa
  5. Si no persiguen una programación inspiradora, arriesgada, valiente, que propague los valores propios del siglo XXI.  Si no reflejan la imagen de una sociedad en movimiento. Si no tiene formatos alternativos. Identificar a la tele pública con el feminismo, con la solidaridad, con la tolerancia, con el ecologismo, de eso se trata…
  6. Si son corporativistas, mastodónticas, endogámicas y piensan más en sus puestos de trabajo que en el sentido de sus trabajos… El Consejo de Informativos, que trabaja bien, vela por el contenido de Informativos, por su equanimidad, no por las horas que trabajan o los días libres que tienen los profesionales.
  7. Si siguen optando por el modelo de las grandes audiencias como si estuviéramos en 1990. Tendrán que parecerse más a las plataformas y sus intenciones, y menos a las cadenas generalistas privadas, que por cierto, siempre van a tener MÁS dinero que las públicas. Dicho esto, una reflexión: me parece injusta, desproporcionada, la pérdida de audiencia. El informativo de Carlos Franganillo, cuyo trabajo me parece fetén, ha de luchar contra otros modelos de telediario, contra un modelo voraz.  
  8. Si no se imponen como reto lo digital, que no es solo verter sus contenidos en la web. Es ofrecer un lenguaje nuevo. La sociedad es digital, vive en digital, se enamora, consume, se comunica y se entretiene en digital. RTVE tiene que mutar y sus homólogas autonómicas también. En la tele pública española, de 6.500 trabajadores, apenas 120 trabajan en el departamento digital.
  9. Si les puede la inercia y no afinan en los contenidos. Si destinan un solo euro del presupuesto (mil millones en el caso de RTVE) a programas como TVemos: rancio, casposo, antiguo, inane, que se anuncia como un programa de imágenes divertidas, insólitas, increíbles… En el del martes, cuando escribía esto, salía un vídeo de una pareja de ancianos perreando. La media de audiencia es de un 8% y el tono de voz de la presentadora, la actriz Elisa Mouliaá, me estresa tanto que prefiero comer apio, que es algo que detesto.
  10. Si no es crítica con el poder. Si no convence a todos los que se dedican (os dedicáis) a la política de que, aunque sea por egoísmo, se han de construir televisiones públicas fuertes justo para cuando se está en la oposición. “Cuando estás en el poder será fácil que te saquen en la tele”, apuntan los colegas.
  11. Si no se acude a ella para saber qué pasa a nuestro alrededor. Si estudiantes, políticos, empresarios, colectivos feministas y ciudadanos medios no la visitan, no la escuchan. Si no van a ella para saber, para estar a la última, para recibir informaciones fiables, incólumes…
  12. Si son invisibles, silenciosas. Si nadie se entera de que están ahí.
  13. Si no son un referente. Si no tienen reputación. “Lo he oído en TVE”, debería ser una frase irrefutable. Por eso me parece peligroso y contraproducente llenar los programas de entretenimiento de personajes irrelevantes, cuya presencia banaliza, no aporta nada, o peor, mancha. Ejemplos: que Masterchef, un programa válido y pertinente, dé cabida a Vaquerizos, Lomanas, Los Chunguitos…
  14. Si no son capaces de aprovechar el capital humano que tienen y sobre todo, el que está llamando a sus puertas: nuevos talentos, nuevos perfiles.
  15. Si no innova. Si no se atreve a probar fórmulas nuevas, nuevos formatos televisivos y nuevas narrativas digitales. Si no experimenta con nuevas tecnologías y nuevas propuestas más interactivas

Pero sobre todo, querido Pedro Sánchez, si no le haces caso a Mariola Cubells (que no quiere ningún cargo, que quede claro) cuando te elabora listados en El HuffPost.


Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs